No hace falta realizar ninguna introducción a la hora de hablar de una leyenda viviente como Arnold Schwarzenegger. Ya le hemos dedicado varios párrafos en este blog a hablar de lo que significa para el cine de acción y para el cine en general este en mi opinión muy buen actor - y si no están de acuerdo, miren True Lies (1994) y Kindergarten Cop (1990) y después me cuentan-. La hermosa ola de The Expendables no significó solamente el regreso al centro de la escena para Sylvester Stallone sino que también - y para nuestra suerte- arrastró a la orilla al bueno de Arnie. Ya lo vimos hace poco en la tercera parte de ese loco proyecto liderado por Sly, en el gran western moderno que es The Last Stand (2013) y en la claustrofóbica Escape Plan (2013). Y si piensan que a los 67 años al austriaco le ha llegado la hora de un largo descanso tras dos años sin freno, se equivocan pues lo veremos en la nueva entrega de Terminator en el cuerpo mecánico del androide asesino que lo llevó a la fama en 1984 y también como otro personaje emblemático suyo en la anunciada, y a la espera del comienzo del rodaje, The Legend Of Conan.
Sabotage es su nuevo filme y esta dirigido y escrito por David Ayer quien tiene en su haber el guión de Training Day y tres muy buenos filmes: Harsh Times (2005), Street Kings (2008) - muy poco valorado, se los recomiendo mucho- y End Of Watch (2012). Además escribió y dirigió la muy esperada Fury, cuyo póster promocional adorna en este momento el fondo del blog. La temática sobre la que trabaja Ayer es siempre la misma, un cruce entre lo policial y lo militar lleno de violencia, sexo y corrupción que hasta el momento le ha dado mucho resultado. Sabotage no es la excepción y a pesar de su guión predecible termina siendo en extremo intensa de la mano de un gran Schwarzenegger y un elenco que está a la altura de la estrella principal. Desarrollemos un poco el argumento del filme.
John "Breacher" Wharton (Arnold Schwarzenegger) es el experimentado líder del mejor equipo táctico de la DEA. Como bien expresan en un momento de la trama, es una leyenda de la lucha contra las drogas. Como todos ya sabemos y se repite hasta el hartazgo en este tipo de productos, ninguno de estos muchachos es inocente. Su modus operandi es ingresar pateando puertas a las casa de droga de los grandes narcotraficantes, matar a todos y mientras distraen a sus superiores quedarse con una gran tajada del botín. Una vez que el dinero está a salvo en el desagüe más cercano, ese cuarto vuela en mil pedazos y se da por quemada la suma de billetes que estaba en el lugar. El problema comienza cuando por un retraso mientras esconden el dinero a contrareloj, uno de los suyos cae abatido por alguien que había logrado sobrevivir a la balacera previa. Luego se complica cuando se dan cuenta que los 10 millones de dólares que habían lanzado metódicamente en la alcantarilla, ya no están más en ese lugar. Por las irregularidades y la muerte de su compañero, al equipo de "Breacher" le abren una investigación que los deja congelados por seis meses. Cuando su influencia política hace que el caso se cierre velozmente, John se encuentra con un grupo de personas que están enojadas y distanciadas entre sí. Un misterioso accidente comienza una serie de muertes que parece llevar hasta un importante enemigo que está enojado y desea recuperar todo el dinero que perdió hace unos meses.
Sabotage es puro músculo y nada de efectos especiales. Un show de testosterona, disparos y explosiones que nos llevan de nuevo al viejo cine de acción. Más allá de lo comentado acerca del guión chato, no se puede decir que los filmes de este género tengan historias demasiado complejas e interesantes. Lo que hay es una base bastante sólida con un par de diálogos rudos que justifican el maravilloso espectáculo que ocupa casi todos los minutos de duración de la película. Aun así hay que aclarar que sobre el final la historia repunta y el giro hace que todo cierre a la perfección sin dejar ningún cabo suelto. El "continuará..." nunca fue la preferencia de la mayoría de las cintas de acción pura y dura, y Sabotage respeta esta tradición al pie de la letra. De fondo a todo el ruido, está la estructura de un Western Clásico: el hombre, su pistola y su caballo en busca de su añorada venganza.
Schwarzenegger brilla una vez más y deja ver que a pesar de estar en su salsa jamás va a hacer algo "de taquito". Todo su impresionante físico - un estado envidiable- y su extraño pero eficaz carisma puestos al servicio de la causa para que el espectador salga con una sonrisa de la sala. Los demás actores acompañan bien y respetan su rol marginal. Y hay que decir que no son precisamente lo que llamamos "desconocidos": tipos como Terrence Howard, Josh Holloway y Sam Worthington encabezan el cartel con Arnie pero siempre colocándose respetuosamente un paso por debajo suyo. Como debe ser. Algún hincha de Boca como quien les escribe dirá nostálgico: "A los ídolos se los banca y respeta".
Sabotage es un muy buen filme que jamás se piensa algo que no es y que reinventa/homenajea lo que todos nunca quisimos que se termine. Otra demostración de que en el cine de acción de los últimos años, nada pudo superar lo hecho en los 80'/90'. Ni el mejor CGI ni las armas extraterrestres ni las tramas estrambóticas con ochenta giros por hora...todo lo intentado no pudo siquiera colocarse a la misma altura que aquellas grandes películas. Hay que agregar que aun con los ídolos viejos, pasándola genial y en plan de reírse de sí mismos, tampoco han conseguido al día de hoy un lugar en la mesa grande. Como The Expendables y todos los derivados que salieron de allí, Sabotage es un muy sano ejercicio cinematográfico que va a entretener a todo el público - a menos que odien la acción- con las herramientas más simples que existen en la actualidad: Schwarzenegger en estado puro, mucho músculo y violencia cruda. Lo voy a repetir todas las veces que sea necesario: no se pierdan la posibilidad de ver esta segunda juventud de estos fenómenos, es una oportunidad única e irrepetible. Cuando se retiren, vamos a extrañarlos mucho.
Puntaje: 8/10





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