viernes, 12 de septiembre de 2014

Bad Neighbors

Seth Rogen es además de una persona realmente genial con la que dan ganas de salir de joda, uno de los mejores comediantes de la década. El año pasado tuvo su primera experiencia como director en la delirante This Is The End y se apresta a estrenar The Interview en la que junto a su amigo James Franco - lo cual es garantía de diversión a gran escala, si no me creen miren Pinneaple Express y la ya mencionada This Is The End- se colocará en la piel de un periodista ávido de reconocimiento profesional. Para conseguirlo los dos se embarcarán en una misión casi imposible y demasiado peligrosa: entrevistar en Corea del Norte al dictador Kim Jong-Un. En Bad Neighbors, Rogen (que también es productor del filme) es dirigido por Nicholas Stoller que es ni más ni menos que el responsable de la fenomenal Forgetting Sarah Marshall y de su brillante spin off Get Him To The Greek. Cuando dos profesionales de semejante calibre se juntan, es difícil que las cosas salgan mal. El resultado de esta sociedad es una de las mejores películas del año y otra prueba de que la nueva comedia norteamericana, además de estar en su pico más alto, también nos puede ofrecer productos de gran calidad pero con marcadas diferencias de estilo.


Marc (Seth Rogen) y Kelly Radner (Rose Byrne) son una joven pareja que se ha mudado hace poco tiempo a los suburbios. Poseen una casa espaciosa y cómoda en un ambiente más bien tranquilo y familiar. Su pequeña hija recién nacida les ha cambiado la vida por completo, al punto de ambos quedar absorbidos por la atención que un bebé requiere en sus primeros meses de vida. Al mismo tiempo que se asientan en su nueva casa, están tratando de recuperar su vieja rutina algo en lo que no obtienen demasiado éxito. Como si la típica crisis de pareja tras la llegada del primer hijo no fuese suficiente, se muda al barrio una fraternidad llamada "Delta Psy" y trae consigo sus legendarias fiestas que nunca terminan. Liderados por Pete (Dave Franco) y Teddy (Zac Efron) primero hacen buenas migas con sus nuevos vecinos pero las cosas no tardan en ponerse ásperas. Tras un primer acercamiento en el que son invitados a una de esas fiestas salvajes y ruidosas - casi como un soborno para que no se quejen más-, Marc y Rose llaman a la policía hartos de los ruidos que se repiten a cada noche. Lo que ninguno de los dos se imaginaba era que el mismísimo infierno se desataría llegando la confrontación a superar el límite total de lo absurdo. Sintiéndose traicionados - y ante un ultimátum de parte de las autoridades de la universidad Pete y Teddy juran vengarse y dan comienzo a una guerra de guerrillas en la que solamente una casa quedará en pie.


Las actuaciones de Franco, Rogen, Byrne y Efron - como actúa este flaco, nada le sale mal y pensar que todavía existen pelotudos que lo defenestran solo por ser un ex High School Musical- son un delirio en sí mismas. Los cuatro parodian a los personajes ya de por sí típicos que deben representar y lo hacen para el aplauso. Todos son excepcionales actores, pero aquí lo relevante es que forman parte de un esquema que va más allá de sus interpretaciones individuales. Lo que intenta - y consigue con varios metros de ventaja- hacer Bad Neighbors es reírse de sí misma, de la comedia norteamericana. Los clichés están más que a la vista y además incluye la típica lista de personajes secundarios que con apenas un par de apariciones se roban el filme entero. La pareja amiga de Marc y Kelly, el policía que tiene que lidiar con la psicosis de todo un vecindario y el genial y bien dotado Scoonie (Christopher Mintz-Passe también en clave "me cago de risa de mí mismo" pero cinco cambios más arriba que el resto del elenco) sirven por sobre todo para dejar en claro el norte hacia donde apunta esta película. Cualquier producto que busque divertir parodiándose - y logre hacerlo sin perder la estructura ni el espíritu- siempre es un respiro dentro de una industria donde abundan los filmes que poseen demasiada autoestima sin material de base como para justificarla.


Usando el grotesco total que más allá de su rebeldía - sorpresivamente- no supera los límites razonables del buen gusto a pesar de alguna que otra escena subida de tono, Bad Neighbors construye también una reflexión acerca de los dos momentos que representan un importante quiebre en la vida: el año final del colegio secundario y el nacimiento del primer hijo. En ambos nos posicionamos sin posibilidad de evitarlo ante un vacío si se quiere existencial, en el cual no sabemos con que nos vamos a encontrar una vez que demos ese tan temido paso hacia la madurez. El cierre es un fiel reflejo de lo complicado que es aceptar que hay un momento en el que las cosas cambian y que ya nada volverá a ser lo mismo. Sin ahondar demasiado en esto, el guión es inteligente ya que en vez de optar por un cierre optimista o chato elige subir la apuesta y en tan solo una toma regresa al tono original del filme para que nos vayamos cagándonos de risa,


Bad Neighbors posee varios elementos que lo hacen un muy buen filme. Además de las muy buenas interpretaciones, sin inhibiciones ni miedo al ridículo, y de la aceitada química entre las cuatro cabezas de cartel, en especial el tandem Efron-Rogen dos que son opuestos en todo sentido y justamente por eso parecen ser el uno para el otro- no faltan las referencias/chistes constantes a la marihuana, al sexo y al paso del tiempo que a pesar de ser anticipables en su mayoría no por ello dejan de ser muy divertidos. También vemos desfilar una serie interminable de guiños a diversos actores legendarios - antes que a una película en particular, lo cual es novedoso-, siendo la "Fiesta de Robert De Niro" uno de los puntos altos de este reciclaje express. Sin ser tan seria y reflexiva como, por ejemplo los filmes de Judd Apatow que poseen un sano equilibrio entre la locura y el mensaje social, Bad Neighbors se ríe de sí misma y logra ser ordenada en su propio desorden. En su segunda producción, Evan Goldberg y Seth Rogen son mucho más prolijos que en This Is The End pero empiezan a mostrar varios rasgos distintivos - argumento más descontracturado, casi nula corrección política y uso muy limitado de la nostalgia y el drama familiar/social- que los posicionan dentro de la comedia norteamericana como un serio contendiente al trono del "Rey Apatow".    



Puntaje: 9/10


  

No hay comentarios:

Publicar un comentario