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domingo, 24 de abril de 2016

Spectre

Es cierto que Spectre la nueva película de la eterna saga de James Bond, no fue muy bien recibida ni por el público ni por la crítica. Hubieron voces que se alzaron para defenderla, pero quedaron enterradas debajo del ruido que genera un fracaso de taquilla. Con un presupuesto de caso 300 millones de dólares, en su primer fin de semana en los Estados Unidos recaudó apenas 70 millones y ha redondeado un total de 200 millones desde el día de su estreno hasta su salida de las carteleras. La que fue presentada como la última intervención de Daniel Craig en la piel del mítico personaje de Ian Fleming, decepcionó - según los comentarios negativos- debido a su liviandad y a su cantidad de vueltas de tuerca psicológicas.

Negando absolutamente lo primero y poniendo en relieve, destacando como una virtud, lo segundo, desde Super 8 nos proponemos plantarnos del lado de Spectre ya que - aún con pasos en falso, de esos de los que nadie escapa- no deja de ser un clásico filme de James Bond bastante alejado de lo que venimos recibiendo hace años y mucho más cercano a aquellos de la edad de oro (Sean Connery) que todos los aficionados adoran y recuerdan con nostalgia.

El filme inicia con una muy buena secuencia en México, donde James Bond (Daniel Craig) actúa fuera del radar para encontrar un importante objetivo. Recordemos que en la parte anterior, el espía británico tuvo que ver como M moría en manos del villano de turno, teniendo la obligación de cumplir con el deseo final de quien fue su, sí vamos a decirlo, gran mentora. El asesinato sucede e incluye una gran cantidad de edificios demolidos y en llamas, con una pelea arriba de un helicóptero que genera un caos masivo.




Su regreso a casa lo encuentra con los cañones políticos y mediáticos apuntando hacia el MI6. El servicio secreto está en pleno proceso de fusión, en una crisis interna muy grande, que lleva al nuevo M (Ralph Fiennes) a tener las manos atadas. Luego del escándalo en México, Bond es suspendido provisoriamente, pero al mismo tiempo entiende que hay algo detrás del supuesto proceso de modernización - que implica cerrar el programa 00- bajo el lema "la máquina reemplaza al hombre".

Con el deseo de la difunta M en la cabeza, este agente ahora tan certero como humano - gran trabajo de los guionistas en esta saga-, se embarcará en una misión muy peligrosa que tiene como principal objetivo el desmantelar una organización secreta de gran poder político y de fuego que viene realizando ataques a gran escala en todo el mundo.

A medida que cava más y más profundo, James se encuentra con una de las peores sombras de su pasado, una que no ha dejado de atormentarlo jamás y que ahora se materializa de una vez por todas. Con muchas dudas acerca de la naturaleza de su profesión y los recuerdos más dolorosos de su pasado reciente, nuestro agente secreto favorito se dispone a salvar el mundo una vez más. La gran pregunta que surge es ¿Será ésta la última vez que lo haga o habrá oportunidad de verlo nuevamente en acción?




Las escenas de acción de Spectre se encuentran muy bien filmadas. Esto no es ninguna casualidad, algo habitual en la saga actual que tiene a Daniel Craig como protagonista principal. El sello de su James Bond está impreso en cada una de ellas sin lugar a dudas, es decir: un poco de la fantasía de siempre - nunca olvidar cuando Bond una vez se sacó un traje de buzo y abajo tenía un smoking- combinada con una muy bienvenida dosis de realismo, que implica que el Agente 007 puede ser lastimado y hasta morir como cualquier buen mortal.

El exceso de peleas cuerpo a cuerpo con Craig en el centro de ellas siempre se agradece y también la muy buena intervención de la talentosa Lea Seydoux dentro de una espiral de violencia que se ve aplacada por su presencia, que le da a Spectre ese toque de la vieja escuela que tanto le pedían los fanáticos de antaño a este nuevo James Bond.

Como espectadores estamos ante un festival de sangre, fuego e intensidad muy bien repartidas a lo largo de toda la película. No faltan los autos de lujo, nuevos y más vintage, ni los gadgets habituales aunque esta vez con un rol un poco más marginal. En lo que se refiere al vestuario, hay que decir que es impecable tanto en la ciudad como en el desierto y la nieve, elegancia al extremo como era de esperar.




Se habló bastante también acerca del aspecto psicológico del filme, pero lo cierto es que si bien el foco está puesto allí, tampoco va más allá de la simple reflexión acerca de las mujeres de su vida, de como las ha afectado o perdido solamente por la tarea que cumple día a día. Lógicamente, estas reflexiones llevan a que Bond tenga dudas acerca de su propio ser y de su accionar, dejando una puerta muy abierta para un retiro que es bastante improbable.

Spectre tiene un final explosivo, muy frenético, a pura velocidad de la mano de una persecución por Londres que deriva en una conclusión más bien reveladora acerca de James Bond. La escena que da por terminada la faena es la que no ha conformado a los grandes fanáticos de la saga, lo cual puede dejar a muchos preguntándose ¿Qué es lo que ellos consideran que debe ser una película clásica de 007? Puede que hayan olvidado la cursilería extrema del Bond original, una que terminó con la llegada de Daniel Craig pero que ha sido revisitada brevemente con el objetivo - ya podemos decir que está cumplido, sin dudas- de relanzar una serie de filmes que ha tenido una cosecha dispareja en lo que refiere a taquilla.





PUNTAJE: 7.5/10








miércoles, 11 de noviembre de 2015

Insurgent

Para la segunda entrega de la saga escrita por Veronica Roth, el estudio eligió a Robert Schwentke para que estuviese detrás de cámaras. En su corta filmografía posee varios productos que valen una mirada como Flight Plan (2005), Red (2010), R.I.P.D (2013) que lo ponían en los papeles a la altura del desafío. Esto porque la primera entrega de esta serie de libros (Divergente, estrenada el año pasado) había dejado el listón bastante alto. Más allá de poseer todos los clichés de las novelas distópicas juveniles, el planteo era original e interesante - combinación justa entre política y acción, con algunos toques de romance- y además tuvo en Tris (Shailene Woodley) a una heroína a la altura de la Katniss Everdeen de Jennifer Lawrence.

Insurgent - título de la segunda parte- comienza en el exacto lugar donde dejó el filme anterior. Tras el escape a último momento de Tris, Four (Theo James) y varios de sus compañeros, la cacería de los Divergentes ha comenzado. La malvada Jeanine (Kate Winslet) está dispuesta a hacer lo que sea para aniquilarlos por completo y utiliza lo peor de la propaganda - en conjunto con una salvaje represión a todo el que los ayude- para construir a estos seres excepcionales como los enemigos del orden, la paz y la democracia mismas. Los culpa del ataque que ella misma orquestó sobre Abnegation - cierre del primer filme, si no lo vieron hasta acá es su problema je- y tiene en Eric (Jai Courtney) un comandante fiel para llevar adelante una misión que parece complicada pues nadie a podido dar ni con Tris ni con Four en varios meses a pesar de la búsqueda intensiva.


Los dos tortolitos son los que lideran la resistencia y buscan ayuda de pueblo en pueblo sin demasiado éxito. Tris vive atormentada por las pesadillas que tienen a su difunta madre como centro, siempre tratando de enviarle mensajes desde algún lugar lejano. No pasará poco tiempo para que Jeanine se haga de un objeto vital para destruir a los Divergentes, pero aquí choca con su gran dificultad: necesita al más perfecto de ellos para abrirlo y hasta el momento solo ha dado con los que no pueden superar los primeros estadíos de las pruebas que contiene esa misteriosa caja. Mientras trata de sobrevivir, Tris entiende de una vez por todas que no hay más opción que asesinar a Jeanine y así terminar con la persecución salvaje de los que poseen su mismo don. 


Un extraño enfrentamiento en un tren da pie a que Four se enteré de que su madre está viva, no muerta como él creía, y que ha estado todos estos años operando en las sombras para levantar un ejército y terminar con la dictadura de su némesis Jeanine y derrocar el sistema injusto en el que viven hace años. La chispa no tarda en encenderse y la guerra civil queda a la vuelta de la esquina, no sin complicaciones y nudos de a ratos inexplicables en el camino, como suele suceder en este tipo de historias.


Insurgent es un producto mucho más violento y político que su antecesor y esto se agradece en gran medida. Un lógico upgrade que sigue al pie de la letra la subida de tono que hay en los libros a los que viene respetando muy correctamente. El centro absoluto de la película está en sus dos protagonistas principales, que muestran una gran química y no son para nada acartonados como la mayoría de actores que deben jugar a los novios en estos filmes. Shailene Woodley, como siempre, sobresale en un rol que logró hacer solamente suyo en solamente una película. Tris lucha contra sus propios fantasmas al mismo tiempo que ve que no le queda otra opción que convertirse en la cabeza de una revolución inevitable. Un trabajo físico sensacional, cada vez más intenso y espectacular en las coreografías, y en lo interpretativo no hay más que agregar pues todo está dicho acerca de esta gran actriz del presente y del futuro.


Miles Teller, que no fue nombrado hasta aquí,  interpreta un rol secundario que crece en relevancia desde la mitad del filme en adelante. Mucho más protagonismo para su Peter, un perfecto hijo de puta que con mucho oportunismo busca ganar poder, por lo que sus vueltas de tuerca son varias. El talento de este gran actor es algo indiscutible y le suma a Insurgent esa cuota de humor justa y necesaria que saca una sonrisa en el momento más inesperado. Un soplo de aire fresco y estratégico en un filme que posee personajes que de a ratos son demasiado serios y por ello pierden un poco de credibilidad.


Como todo filme distópico, las referencias a 1984 son bastante obvias pero mucho mejor desarrolladas que en productos similares. También está el guiño hacia Matrix sobre el tramo final de la película, pero eso tendrán que verlo por su cuenta. Los universos construidos con CGi son espléndidos, combinación entre destrucción y desolación puras, con ciudades que solo son cáscaras destruidas de lo que alguna vez supo ser brillante y poderoso.


Insurgent es una sólida segunda parte y resta el cierre que, como viene siendo ley en estos tiempos, estará partido en dos filmes. El director va a repetir en ambos y se espera que tras el giro del final, previsible pero no por ello malo, los dos filmes que restan no tengan respiro. Final explosivo anunciado y Shailene Woodley como la heroína rebelde, luchadora y acomplejada por su pasado. Nada mal para una simple saga de libros destinados a jóvenes y adolescentes que, junto a Maze Runner y The Hunger Games, mostró que todavía hay lugar para hacer buen cine con la base menos imaginada. 



Puntaje: 7/10






domingo, 9 de agosto de 2015

Jurassic World

Entre aquella maravilla que hizo Steven Spielberg en 1993 y la ridiculez que intentaron - con el regreso del Dr. Grant y todo- en 2001, parecía que la saga de Jurassic Park estaba destinada al cajón de los recuerdos. Pero 14 años después, de la mano de Colin Trevorrow llega la cuarta parte que logra mejorar dos secuelas olvidables - y muy mal enfocadas desde el vamos- y traer de vuelta algo del mojo perdido en el camino.

Lo primero que nos encontramos es que el sueño de John Hammond se ha convertido en realidad. En la Isla Nublar, sobre las ruinas del primer Jurassic Park - sí, el destruido por el T-Rex y los velocirraptors- brilla "Jurassic World". A primera vista es una mezcla entre Mundo Marino y un Zoológico, pero con la salvedad de que las atracciones son dinosaurios criados por InGen a partir de cepas originales de ADN. Dos hermanos, uno pequeño y el otro un adolescente, son puestos por sus padres en un avión para pasar un fin de semana en el afamado parque que es dirigido por Claire (Bryce Dallas Howard), la tía de los muchachos que por estar obsesionada con su trabajo no los ve hace demasiados años. Ella manda a su asistente a recibirlos y luego les da pulseras con acceso total para poder disfrutar del parque a pleno. El homenaje al filme original es bastante claro, pues la estructura es la misma que la ideada por Hammond pero elevada a la potencia máxima. La remera de uno de los operarios con el viejo logo y la discusión con Claire acerca de cual parque era mejor sirven como referencia pop.  


El gran problema es que los muchachos de InGen, en una clásica patinada de las suyas, crearon un nuevo dinosaurio para levantar las visitas al parque. Le pusieron de nombre Indominus Rex y es algo así como la peor pesadilla de un niño. Hasta allí todo normal, pero eso no es lo único: los científicos decidieron proveerlo de una inteligencia mayor a la del promedio, una que se ha desarrollado con una velocidad inesperada llegando a niveles prácticamente humanos. Aparecerá en escena Owen (Chris Pratt), un ex Marine que se dedica a entrenar velocirraptors - al punto de haber logrado una conexión con ellos- y se resiste a que las corporaciones militares los utilicen como armas de guerra. Cuando Claire lo lleva a ver a la nueva atracción, todo sale mal y el Indominus Rex logra escapar. Jurassic World se encuentra bajo asedio del depredador más inteligente del mundo, uno que no mata por hambre sino por el mero placer de ver morir al otro. 


Jurassic World es un show de efectos especiales y gadgets tecnológicos de hoy y mañana. Las estrellas son los dinosaurios y a decir verdad, mejoran a medida que pasa el tiempo. El Indominus Rex no decepciona, es el mejor monstruo de toda la saga sin ninguna duda, parece salido de una película de terror antes que de la naturaleza. En el ambiente sobrevuela una nostalgia bastante simpática, donde todo remite al primer filme tanto desde la trama como desde lo estético. La tensión está bien construida, algo complicado de lograr cuando desde el primer cuadro se anuncia quien es el malo y que es lo que va a pasar (seamos sinceros, no hay muchos escenarios posibles en este tipo de productos). La historia es dinámica y no se detiene demasiado, solo un poco cuando muestra el parque al comienzo, pero luego va directo a la acción. Es interesante que no haya ningún tipo de filtro en lo referido a la violencia explícita y a los ríos de sangre resultantes de ella, algo novedoso para una saga que apenas si mostraba hilos rojos. Las secuencias de acción están muy bien filmadas y logran tensionar la cuerda al máximo.


Lo peor de Jurassic World son las partes donde el protagonismo lo tienen los hermanos perdidos. Desconectados de la historia, pero necesarios para darle un cierre definitivo al guión, un cliché forzado que resta bastante. Si no me creen, sepan que su relación con la trama se arma alrededor del drama de los padres a punto de separarse. Bryce Dallas Howard y Chris Pratt están muy bien en dos papeles que requieren más físico que otras cosas. Su química es óptima y sus diálogos le dan ese toque humorístico que no por ser zonzo deja de ser entretenido. 


La crítica a los zoológicos y a la opresión que esas instituciones someten a los animales al hacerlos crecer en un ambiente que no es el natural, es muy contundente. Siempre pueden explotar, el caos está garantizado a todo momento. La escena final es bastante clara al respecto, no deja ninguna duda acerca de lo que se busca transmitir en Jurassic World. 


El cierre de la película es un claro homenaje al original, de la mano de un choque colosal lleno de sangre y CGI. Muchos señalaron que es un filme hecho para vender diversos productos, algo que es cierto ya que toda la saga tiene ese objetivo. La verdad es que hay pocas películas de este género que no tengan por delante o por detrás la idea de ganar mucho más dinero de la mano del marketing. En fin, podemos decir que Jurassic World es una película disfrutable que supera con creces a los dos bodrios que la anteceden. No llega a los niveles de Jurassic Park (1993) pero es la que más se acerca, algo que no es en absoluto despreciable. 



Puntaje: 7/10

domingo, 16 de noviembre de 2014

Teenage Mutant Ninja Turtles

Teenage Mutant Ninja Turtles es sin dudas un filme que tiene mucho más potencial que lo que termina exhibiendo. Su director Jonathan Liebesman no hizo un mal trabajo en líneas generales desde lo técnico, pero es evidente que quedó demasiado preso del "estilo Michael Bay". El bueno de Bay es el productor de este nuevo intento de llevar con éxito a las geniales Tortugas Ninja a la pantalla grande y, a decir verdad, bien podría haberse acreditado como director pues la película es una más dentro de sus filmes recientes. De entrada hubo demasiadas quejas con respecto al nuevo diseño de estos simpáticos vigilantes, pero como verán un poco más adelante eso no fue lo que más me molestó.

La introducción es una banal y breve explicación - que más adelante se completa un poco por suerte- de como unas simples tortugas llegaron a convertirse en...tortugas más grandes, casi humanas, que hablan y luchan contra el mal. La estética manga elegida para darle inicio a la trama no está tan mal y el relato del Maestro Splinter nos pone en la línea de largada. Luego vendrá una sucesión de hechos y de personajes que cualquiera que haya seguido la serie animada en los 90' encontrará muy conocidos: April O'Neil (Megan Fox) es una periodista que desea progresar en su carrera. Estancada en los típicos programas al estilo "Good Morning America" en la sección de notas de color, necesita encontrar una historia que la catapulte al éxito. Hace varios meses que está detrás de una pista acerca de extraños movimientos en los muelles de la ciudad, pero sus jefes no le prestan atención y la siguen utilizando para esos inserts que dieron nacimiento al famoso término "cosificación de la mujer". Una noche de lluvia, pasa con su bicicleta por el lugar de investigación y ve como un grupo de hombres armados está descargando algo misterioso. De las sombras salen nuestra Tortugas Ninja para solucionar el problema, ahuyentando a los maleantes. April comenzará a adentrarse en el mundo de estos particulares justicieros y terminará encontrándose con algo que va más allá de su tan buscada noticia. El mal acecha a la ciudad y solo con la ayuda de Rafael, Miguel Ángel, Donatello y Leonardo podrá salvarla de su destrucción.


Es innegable que el diseño de la Tortugas Ninja es en extremo particular, pero no por ser completamente distinto al original es necesariamente malo. Se entiende el enojo de los más fanáticos, pero este nuevo concepto no le sienta tan mal a una película que busca ser una explosión mucho más grande aun que las gigantes tortugas. En lo que se refiere a la "esencia" de la serie original, lo que podemos decir es que la comicidad de sus protagonistas así como sus características que los distinguen el uno del otro, están allí. El cómic original, tan oscuro y tan irreverente vio como la serie de televisión ya amputaba varias de las cuestiones que lo hacían interesante. Principalmente esa pertenencia al circuito underground, estatus que perdió cuando se masificó al punto extremo durante los 90'. Hay apenas huellas de aquellas viejas historietas, pero todas quedan casi anuladas por la excesiva enormidad de la película.


El gran problema de Teenage Mutant Ninja Turtles es el de todas las películas de Michael Bay: todo se encuentra demasiado magnificado. Hasta la cola del Maestro Splinter parece una anaconda por sus movimientos y tamaño, con lo que se pueden imaginar como se ha elevado a la máxima potencia cada detalle. Si se preocupaban por las referencias a la cultura pop, sepan que están allí pero que - como todo lo demás- es tan superficial que no puede imponerse a la batería nuclear de efectos especiales y escenas en Ultra HD con slow motion. Toda esa buena base, todo eso que nos ilusiona al comienzo del filme, se pierde en la basura habitual de quien produce este intento de iniciar una nueva saga que lo llene de dinero a costa de nuestra nostalgia. Aclaro que - a pesar de que cinematográficamente es una cagada- soy un gran fanático de la saga Transformers y que es una de las que más me entretiene a la hora de ver una película sin compromiso ni seriedad, con lo que dejamos explicada esta cuestión de la "nostalgia".


Desde la mitad de su tiempo total de duración, el filme se convierte en una sucesión de bastante ridículas escenas de lucha que no agregan nada nuevo a la historia. Solo la extienden como si fuese el chicle más largo del mundo, llegándose a la conclusión de que a la cinta le sobra como mínimo media hora. Los chistes de las tortugas hacen que todo sea un poco más ameno, pero no abundan y hay un esfuerzo demasiado ridículo de demostrar que vieron la serie y que conocen a cada uno de los personajes. Demás está decir que el guión es muy zonzo, muy liviano y previsible, y que solo se puede rescatar el diseño y la inocencia de los 4 valientes y adolescentes guerreros ninja. Megan Fox se luce en un rol hecho para ella, aunque no sale del todo de su zona de comfort. Más allá de algunos papeles en comedias dramáticas como el de This Is 40, la actriz todavía no ha podido dar con un rol que termine por impulsarla dentro de la industria como algo más que una imagen.


Para cerrar, agreguemos que el tono épico de Teenage Mutant Ninja Turtles es más que innecesario; podemos hasta decir que es irrelevante y que hace insufrible cada escena en la que se hace presente en cualquier de sus variadas formas. El filme no es en absoluto logrado y esta vez los geniales - no hay que negarlo, son buenos- efectos especiales no consiguen siquiera hacerlo pasable. Una pena, pues estaba todo dado como para que las adorables tortugas por fin tuviesen un muy buen paso por la pantalla grande.



Puntaje: 3.5/10