La historia nos sitúa en Nueva Orleans. James "Bobo" Bonomo (Stallone) y Louis Blanchard (James Seda) son dos asesinos a sueldo. Tras un trabajo que no salió exactamente como lo habían planeado, deciden ir a un bar antes de dar por terminado el día. Allí Louis es atacado por otro sicario llamado Keegan (Jason "Conan" Momoa) que lo apuñala, dejándolo agonizante en el medio del lugar. Acto seguido, se dirige al baño para eliminar a Bonomo y así culminar con su tarea. Pero tras un breve enfrentamiento a puño limpio, debe huir dejando el trabajo a medio terminar. Sin entender la situación, "Bobo" se encuentra con su amigo muerto y decide encontrar a Keegan y a sus empleadores para vengar a su amigo. En el camino se va a encontrar con Taylor Kwon (Sung Kang) un policía que llega desde Washington D.C para investigar la muerte de su ex-compañero, que casualmente fue el último trabajo de Bonomo y su socio antes de que este último fuese asesinado. Ambos se reúnen y el policía le propone trabajar juntos para encontrar a la última persona que lo empleó y así llegar al fondo de las dos muertes. Bonomo se niega y al otro día Kwon es emboscado por dos policías locales en un intento de borrarlo del caso definitivamente. Cuando está a punto de ser rematado, y ya muy malherido en un hombro, James le salva la vida y lo lleva con su hija Lisa (Sarah Shahi) para que le cure la herida de bala. Dos personas que están en cada uno de los extremos de la ley dejan atrás - con dificultad y nunca del todo- sus diferencias y se unen para encontrar al responsable de las dos muertes recientes. Pero terminan encontrando una trama mucho más profunda, que comienza en Robert Morel (Adewale Akinnouye-Agbaje) un poderoso empresario que posee negociados con empresarios y políticos en todo el Estado y termina en un gran proyecto inmobiliario manchado de sangre y corrupción.
Stallone, cuyo personaje narra todo el filme como un gran flashback, realiza una interpretación de gran calidad y hasta se permite mostrar una faceta comica aún dentro de la dureza de su personaje. En el rol de una persona parca que posee a flor de piel las cicatrices que su dura vida le dejó - como bien dice su hija, lo único que conoció fue la cárcel y la calle- demuestra que tiene cuerda para rato. Físicamente continúa estando impecable, logrando imponer una mayor presencia y potencia que el más joven y también musculoso Jason Momoa - que supera con creces su labor en Conan The Barbarian, aunque debe seguir mejorando-. Sung Kang confirma que lo que nos mostró en la saga Fast & Furious no fue un golpe de suerte y el traje de "sidekick" le queda a medida. El director Walter Hill (Last Man Standing, Undisputed) le da un giro interesante al filme y coloca al criminal en posición de autoridad por sobre el policía. Una especie de triunfo de la ley de la calle, de la idea de que a veces no alcanza con seguir el libro para llegar al fondo de la cuestión. Las escenas de acción son muy buenas y la pelea final - a puño y hachazo limpio- entre Bonomo y Keegan es intensa y está muy bien filmada, pero es demasiado corta. Nada se le puede criticar al trabajo físico de Momoa y Stallone que es perfecto. Es remarcable que a esta altura Sly no utilice dobles para las escenas más desgastantes y que le continúe poniendo el cuerpo entero a cada interpretación. La resolución del conflicto central, como todo el guión en sí mismo, es previsible pero no por ello se arruina la historia.
Con la saga de The Expendables - atentos señores porque se viene la tercera parte- Sylvester Stallone nos devolvió el verdadero cine de acción y a sus más emblemáticas figuras (él mismo incluido). Y lo importante es que lo hizo sin tener miedo a reírse de sí mismo. Estos filmes, incluido el que aquí nos compete, están repletos de gags y menciones a trabajos previos de los actores. Trajo a escena nuevamente a la vieja escuela (Schwarzenegger, Lundgren, Norris, Van Damme y Rourke) y los mezcló con la sangre nueva dentro del género (Statham, Jet-Li, Couture, Crews y Austin) logrando una combinación explosiva de músculo y violencia pura. Desde aquí en adelante, se terminaron las imitaciones de las viejas películas de acción y se produjo su tan esperado retorno y actualización. Bullet To The Head sigue ese camino y cumple su objetivo con creces. Si bien es un muy buen exponente del género, marca sus diferencias ya que el policial y la "buddy-movie" aparecen entremezclados, dándole por momentos un tono más sobrio y contenido. Pero debemos respirar tranquilos y disfrutar de estos muchachos todo lo que se pueda. El legado sigue a salvo.
Puntaje: 9/10



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