miércoles, 10 de julio de 2013

The Lords Of Salem

Rob Zombie es un buen músico y un muy interesante director de cine. Podemos decir que es mucho más creativo manejando una cámara y que lo mejor de sus shows musicales es la escenografía. Aún así, siempre se las arregla para sacar buenos discos y hacer unas mucho mejores bandas sonoras para sus películas y para quien se precie a pagarle. Como gran fanático de su trabajo, voy a recomendar dos películas suyas que considero clásicos de culto a esta altura: House Of 1000 Corpses (2003) y su spin-off The Devil's Rejects (2005). Luego de estos éxitos, se dió el lujo de reinterpretar un monstruo del cine de terror como Halloween del maestro John Carpenter en 2007 y su secuela en el año 2009 Halloween II. Aquí los resultados fueron un tanto desparejos y la crítica fue muy dura con los filmes, en especial con la fallida y bastante mal en cuanto a guión segunda parte. Aún así le queda como satisfacción el haberle impreso su estilo lleno de gore y de horror puro y duro a una de las mejores películas de terror que se haya visto. Lo interesante de los filmes de Zombie, una mezcla entre lo bizarro y lo horroroso (una especie de Grindhouse moderno) es que la fuente de todas sus creaciones es el ser humano. No hay monstruos o fantasía, sino seres humanos normales y corrientes que llevan a cabo las torturas y los asesinatos más sangrientos y crueles que uno podría imaginarse.


Este año el director nos trae The Lords Of Salem, una interesante adaptación - y continuación también si se quiere- de "Las Brujas de Salem". Zombie escribió el guión - al que ahora le suma un libro que lleva el mismo título- y consiguió darle una vuelta de tuerca más que interesante a la historia original. La apertura del filme nos muestra la persecución a un grupo de viejas que están realizando un ritual satánico en el bosque de Salem. Su captura es realizada por el Reverendo Jonathan Hawthorne y posteriormente son quemadas en gigantes hogueras. Un flashforward nos trae al presente, donde Heidi Hawthorne (una excelente Sheri Moon Zombie) una conductora estrella de la radio local lleva una vida tranquila con su adorable perro tras haber estado al borde de la muerte por su pasada adicción a las drogas. Posee una historia de idas y venidas con uno de sus compañeros de trabajo, pero nunca parece concretarse. Una mañana ve a una persona que la observa desde el apartamento 5 al final del pasillo. La saluda pero lo único que recibe es el cierre de la puerta violentamente. Le avisa a la dueña del edificio que vió a alguien arriba y esta le dice que debe haber sido una alucinación, pues ese departamento esta vacío. Al otro día en la radio, recibe un paquete muy grande de madera enviado por "The Lords" que contiene un disco. Decide pasarlo en el programa y a medida que todos los habitantes del pueblo lo escuchan, quedan como en un trance para luego volver a la normalidad. Con sus compañeros deciden llamar al grupo "The Lords Of Salem" y anuncian un concierto gratuito en el anfiteatro de la ciudad en pocos días. Ese día el invitado al show era Francis Matthias, interpretado por Bruce Davison (el senador Kelly de X-Men), un escritor y director del museo de Salem. Cuando va al programa a hablar de su nuevo libro acerca de las Brujas, queda muy desconcertado con el disco de "The Lords". Comienza a indagar y encuentra una conexión entre la misteriosa música y el apellido Hawthorne. A medida que Heidi va escuchando el disco cada vez más y más, imágenes horripilantes comienzan a perseguirla. Las apariciones en su apartamento se hacen habituales y, de la nada, tres adorables señoras (la dueña del edificio y dos amigas suyas) comienzan a acercarse cada vez más a Heidi. A cada hora, le es más complicado distinguir entre realidad y fantasía. El pasado está aquí para tomar lo que le pertenece. Los Señores de Salem preparan su retorno.


Si bien el guión es previsible en ciertos puntos, algo lógico ya que se basa en una historia que todos conocemos de memoria, Zombie logra darnos unos buenos sustos y crear una atmósfera muy oscura y mucho menos festiva y bizarra sin así perder su estilo. Aclaro que la fiesta y lo extraño siguen estando presentes y en cantidades más que razonables. Las imágenes alocadas nos son lanzadas una tras otra como flechas al ritmo de un muy buen soundtrack y la musica de The Lords, que es realmente perturbadora. Sheri Moon Zombie, esposa del director, demuestra nuevamente que es una actriz ideal para el género y que no está aquí solo por ser la mujer del bueno de Rob. Se carga la película al hombro, algo que hasta aquí no había hecho. Su rol deja de ser secundario y pasa a ser el centro de la película, algo que los fanáticos de estos filmes debemos agradecer. La extrema transformación psíquica de su personaje se produce en solamente una semana y es lo que le da ritmo a The Lords Of Salem.


Rob Zombie no logra hacer un filme tan bizarro como House Of 1000 Corpses ni pesado como The Devil's Rejects, pero toma la oscuridad que había utilizado en las dos Halloween y la coloca - por fin- dentro de un filme muy bueno. Es sin dudas el trabajo más denso y oscuro del norteamericano y la confirmación de que aún juega en las Ligas Mayores. Gran trabajo de cámaras, retorcido guión, uso justo y necesario del gore y un muy buen trabajo de Sheri Moon Zombie y de Bruce Davison. Más que suficiente para seguir buscando el gran clásico de terror moderno que muchos creen - me incluyo en esta lista- que puede filmar.

Puntaje: 7.5/10

martes, 9 de julio de 2013

Monsters University: El regreso a los orígenes...

En el año 2001 Pixar nos hacía llegar Monsters Inc., una de sus mejores creaciones a la par de un gigante como Toy Story. La historia de Mike Wazowski y de James P. Sullivan, que juntos conformaban el mejor equipo de asustadores de la planta de energía de Monstruópolis - Monsters Incorporated- enamoró a millones de espectadores y que los críticos no dudaron en calificarla como una de las mejores películas animadas de la historia del cine. La originalidad y la belleza del relato, algo que se comprueba cada vez que la vemos nuevamente, justifican tamaño comentario. Así y todo, sorprendió la decisión de Pixar (que no viene dando buenos productos más allá de la gran Toy Story 3) de hacer una segunda película y que además fuese una precuela. Era mucho más simple imaginarnos una continuación. Me atrevo a decir que, si se retomaba en el punto donde terminaba el primer filme, todos los elementos estaban dados perfectamente en lo que respecta al guión. Pero en cambio decidieron patear el tablero y traernos los orígenes de la relación entre el adorable y cascarrabias Mike y su compañero y mejor asustador del mundo Sullivan. El resultado fue más que satisfactorio, superando con creces a su predecesora (que de por sí, es excelente).


Las voces de Billy Crystal (Mike), John Goodman (Sullivan) y Steve Buscemi (Randall) son excelentes en Monsters Inc. y seguramente aquí también. Pero las copias que llegaron al país fueron solamente dobladas, lo cual por lo general es una desventaja y le quita sentido artístico a las interpretaciones. Pero en el caso de estas dos películas, los doblajes son muy buenos y nos entregan lo mismo que las voces originales (algo que no sucede, por ejemplo, en Despicable Me). La animación es nuevamente impresionante(nada novedoso, claro está), con el sello Pixar de siempre. Pero a ello le suman una historia muy linda, extremadamente divertida - prestar mucha atención a los personajes nuevos, en especial a los integrantes de la poco popular fraternidad "Oozma Kappa"- y que muy pocas veces recurre al golpe bajo emocional que tanto se utiliza dentro del género. El filme nos cuenta como Mike y Sullivan comienzan siendo enemigos en la facultad y, tras un error mutuo que los obliga a trabajar en equipo, logran superar esas diferencias para terminar siendo los mejores amigos que disfrutamos en la película anterior.


Mike Wazowski es un monstruo pequeño, redondo y tierno que no es tomado en serio por nadie. Pero tiene un sueño que es demostrar que el realmente da miedo y que puede ser el mejor monstruo de todo el mundo. Para ello, estudia duro e ingresa a Monsters University donde deberá probar que además de conocer los libros de memoria puede cumplir con su objetivo. James P. Sullivan es todo lo contrario: asustador nato, con un apellido importante y un haragán que cree que va a aprobar todo sin estudiar debido a su talento. De a poco, Mike demuestra grandes progresos tras su duro trabajo mientras que Sulivan se queda atrás. Su competencia llega demasiado lejos y un incidente hace que la temible y legendaria directora de la Facultad de Sustos Dean Hardscrabble, los eche del programa. Cuando parece que todo está perdido para ambos, las Sustolimpíadas anuales les dan la posibilidad de retornar al programa. Mike desafía a la directora y acuerda que si ganan su equipo deberá ser reincorporado y si pierden él y Sullivan serán expulsados de la universidad. Solo que para ganar deberán primero superar sus diferencias y segundo entrenar a un grupo adorable - y realmente hilarante- de monstruos fracasados y sin ningún talento visible que son el hazmereir del campus y pertenecen a la peor fraternidad: "Oozma Kappa".


Monsters University es un filme maravilloso. Con él, Pixar regresa al nivel de las tres Toy Story y supera lo que había hecho con su antecesora Monsters Inc. Cierra todas las puertas que había dejado abiertas, y nos demuestra que cada uno de nosotros tenemos dentro nuestro un talento que nos hace especiales. Y que el esfuerzo y el trabajo en equipo son necesarios para triunfar en la vida. Háganse el favor y vayan a verla. Solos, el pareja, con sus hijos, sobrinos, etc. Con quien sera, pero por favor no se pierdan una de las mejores películas de año.
    
Puntaje: 10/10



lunes, 8 de julio de 2013

The Great Gatsby: Fuegos artificiales y Di Caprio

El director australiano Baz Luhrmann nos tiene acostumbrados a los grandes espectáculos. Nunca le tuvo miedo a la grandilocuencia y parece disfrutar el juego que se da dentro del terreno de lo exagerado y la fastuoso. Esto es fácil de comprobar. Alcanza con mirar Romeo+Juliet (1996), Moulin Rouge (2001) - que inexplicablemente aún no tiene su propio musical- y su más reciente Australia (2008). Si bien son muy distintos entre sí, la visión y el estilo de Luhrmann están claramente marcados en ellos. Este año nos trajo The Great Gatsby una versión del clásico de Francis Scott Fitzgerald  que supera con creces a su antecesora de 1974, un fallido filme muy lento y con muy poca chispa (más allá de que Robert Redford no está del todo mal en el rol de Jay Gatsby). Se puede decir que junto a Di Caprio, Luhrmann logró filmar una versión muy interesante y que atrapa al mismo tiempo que entretiene.

La película es narrada por Nick Carraway (un razonable pero sin alma ni expresión Tobey Maguire) que a su vez es protagonista central de los hechos que está contando. Esto puede ser un poco incómodo y hasta se lo podría haber manejado de otra manera. Daisy Buchanan - el gran amor de Gatsby y la persona por la que este decide hacerse millonario para así poder reconquistarla- es interpretada sobriamente por Carey Mulligan quien da con el estilo a la perfección pero carece de expresividad y emotividad para interpretar a un personaje tan importante. Aún así, es importante remarcar que su frialdad es ideal para el desarrollo posterior de la historia. Luhrmann recrea perfectamente la Nueva York de los años 20' y aquellos años de fiesta y jazz. El vestuario, los escenarios y los actores entran en perfecta sincronía para llevarnos de vuelta a aquella época - y es noble remarcar que el toque de modernidad no molesta en lo absoluto-. El derroche, que fue la marca de la Generación Jazz, es ideal para que el australiano despliegue sus habilidades. El soundtrack completa el cuadro: es excelente y sin dudas que ha sido un acierto del director el haber elegido música moderna (Hip-Hop con Jay-Z, Kanye West y Beyonce a la cabeza) para ambientar su creación. Se lo criticó mucho por esto en particular, pero ya lo había hecho con excelentes resultados en Moulin Rouge y en esta ocasión queda nuevamente lejos de decepcionar. El gran problema es que a veces da la sensación de que es la banda sonora, y no los actores, la que sostiene el ritmo y el dramatismo de las escenas.


Párrafo aparte para el gran Leonardo Di Caprio, que nos entrega una de sus mejores actuaciones, algo impresionante considerando que la mayoría de sus interpretaciones han sido muy buenas. Es un hecho que todavía le quedan muchas cartas bajo la manga al talentoso actor norteamericano. Su Jay Gatsby deslumbra desde el momento en el que aparece en escena. Uno se queda fijado en la pantalla, no puede sacarle los ojos de encima ni aún en sus momento de mayor oscuridad y dolor. Estos dos rasgos siempre están a flor de piel, pero solamente lo consumen al final de la película. Aunque ni así deja de ser extremadamente brillante, locuaz y encantador. Di Caprio es lo más memorable de esta película, ya que transita por las diferentes etapas de Gatsby sin fisuras ni exageraciones. Logra ser ampuloso y contenido al mismo tiempo, algo que no consigue el filme en general.


The Great Gatsby es un buen filme. Está bien dirigido por un director ideal para este tipo de películas, tiene buenas intenciones y a un talento como Di Caprio en uno de los puntos más altos de su ya de por sí excelente carrera. Pero se queda a mitad de camino, porque elige ser fastuoso antes que profundo. Elige colocar la fiesta y el exceso por sobre todo lo demás. Al fin y al cabo, es un retrato de aquellos años locos...

Puntaje: 7.5/10

miércoles, 3 de julio de 2013

The Purge

En el año 2008 el director Bryan Bertino nos sorprendió con The Strangers, protagonizado por Liv Tyler y Scott Speedman, un filme muy oscuro que hiela la sangre y asusta por el factor humano presente dentro de esa oscuridad. La construcción de la atmósfera, densa y terrorífica, es perfecta. Una joven pareja decide pasar un fin de semana en una casa en el medio del bosque tras asistir a la boda de unos amigos. Lo que parecía ser perfecto, comienza mal con el rechazo de ella a la propuesta de matrimonio que le realiza su novio. Todo lo que estaba preparado para festejar dentro de la cabaña pierde sentido y nos encontramos ante dos personas que tenían todo en sus manos y que en tan solo unos minutos lo han perdido para nunca encontrarlo de nuevo. Los silencios son perfectos - nos recuerdan a la premisa de Alien: "podes gritar muy fuerte, pero en el espacio nadie te va a escuchar"- y solo escuchamos música de fondo cuando alguno de los dos acciona la vieja fonola que hay allí. En el medio de la noche, una joven aparentemente herida se acerca a pedir ayuda y, ante la negativa, desaparece. La puerta comienza a ser golpeada cada vez más seguido y los dos protagonistas se van dando cuenta de que no están solos en ese desolado paraje. El horror es humano; aquí hay que tenerle miedo a las personas a nuestra propia naturaleza. No hay una razón particular para este acoso, parece un simple caso de lugar y momento equivocados. La película no busca dar razones sino mostrar el tormento más puro y humillante. La constante sensación de que alguien nos está observando es llevada a nuevos niveles. Si bien no tuvo un gran éxito comercial, marcó el camino para varias películas que buscaron recuperar su esencia.


Una de ellas es The Purge - dirigida por James Demonaco y protagonizada por Ethan Hawke (James Sandin)Lena Headey (Mary Sandin) y Max Burkholder (Charlie Sandin) -que está a punto de ser estrenada y ya tuvo proyecciones en varios festivales internacionales recibiendo buenas críticas. La historia es original y se desmarca en lo central del film de Bertino. En un futuro cercano, los Estados Unidos de América son gobernados por los nuevos Padres Fundadores que salvaron al país de su auto-destrucción y lograron erigirlo nuevamente como la gran potencia a nivel mundial ¿Como lo hicieron? Decidieron organizar una purga anual donde por 12 horas la ley y los médicos no existen y todos los habitantes pueden hacer todo lo que quieran. El objetivo es limpiar al país de delincuentes e impuros (enfermos, negros, etc.) y también mediante los asesinatos poder limpiarse uno mismo internamente. Expulsar en esa noche todo el resentimiento, el odio y todo lo que sea nocivo para la pacífica convivencia de la sociedad. El resultado funciona y Estados Unidos pasa a ser un país libre de crimen y con individuos en apariencia felices. Esto catapulta a los gobernantes que lo planearon al mismo nivel de los "Nuevos Padres Fundadores de la Nación". Pero queda claro que nos encontramos ante una fachada, que esconde detrás de sí a una sociedad que ha visto crecer sin cesar los niveles de hipocresía.


James y Mary Sandin son una pareja perfecta. Tienen dos hijos adolescentes y un gran pasar económico. James es ejecutivo de ventas de equipos de seguridad militar para la purga y se ha hecho millonario vendiendo e instalando equipos en todas las casas de su lujoso barrio residencial. Su prosperidad y lujoso estilo de vida se debe justamente a este cruel evento. Sus dos hijos adolescentes, Charlie y Zoey, no están tan convencidos de que la purga anual sea algo lógico y normal. En especial el más joven - Charlie- que constantemente cuestiona la naturaleza de lo que sucede año a año - y de lo que le enseñan como verdad absoluta en la escuela- ante la estática y aprobatoria mirada de la sociedad norteamericana. Antes de que caiga la noche, una vecina se acerca a Mary y le desliza sutilmente el pensamiento que tienen la mayoría de sus vecinos: que ellos se han enriquecido a costa del sudor y el trabajo de las demás familias del barrio. La mujer queda atónita y ofendida ante esta inquietante sugerencia. El encuentro termina con un saludo y una sonrisa falsa de parte de ambas.


Por televisión llega el anuncio del comienzo de la purga anual y todo el barrio activa los escudos de seguridad que convierten a sus cálidos hogares en fortalezas aparentemente impenetrables. Algunos vecinos salen a purgar y otros, como los Sandin, se quedan encerrados en sus casas esperando a que pasen esas 12 fatídicas horas. Mientras las cámaras locales entregan imágenes de calles vacías y un silencio sepulcral, los programas de cable transmiten el evento a nivel nacional. La violencia llega a niveles inauditos y al parecer todo el mundo está de acuerdo con ello. Pero esa noche, un suceso va a cambiar la vida de los Sandin para siempre. Ante un pedido desesperado de auxilio de parte de un hombre afroamericano, que corre herido y cubierto de sangre por las calles del barrio encontrando el silencio como respuesta, Charlie decide abrir el escudo y dejarlo entrar a la casa. Un grupo de jóvenes ricos y armados toca a la puerta de la casa. Llevan unas máscaras que les dan una apariencia aún más siniestra; lanzan un ultimátum y le dan a James unas horas para encontrar a su víctima y entregarla. De lo contrario, ingresaran en la casa y masacraran a todos. Su deseo es enviar al intruso nuevamente al exterior para que cumpla con su función y su destino, que es morir esa noche. Las hipocresías quedan a la vista y queda en claro que tal vez las personas que se quedan en sus casas sin matar a nadie son iguales o peores que las que salen a "cazar".


La película posee un ritmo frenético que quita el aliento. Logra llevarnos al borde la butaca a pesar de transcurrir dentro de una casa llegando a ser un muy buen thriller, similar a Panic Room (2002). Ethan Hawke se carga al hombro un filme lleno de acción, tensión y un final inquietante que va más allá que el de The Strangers - que de por sí es demasiado perturbador-. Es una gran crítica social y ataca directo al corazón del discurso hipócrita de los gobernantes norteamericanos. Nos muestra como se puede dominar a una sociedad por medio del miedo al otro, del terror al distinto. No todo lo que brilla es oro, eso ya lo sabemos. Pero The Purge se encarga de confirmarlo de una manera muy osada y refrescante.

Puntaje: 8.5/10    

lunes, 1 de julio de 2013

Olympus Has Fallen

Olympus Has Fallen es un filme típico de los Estados Unidos en el peor de los sentidos. Está plagado de patrioterismo barato, de efectos especiales realmente innecesarios y de actuaciones tan desganadas que es justo preguntarse si cobraron por su labor. Junto a White House Down otra película que está en vísperas de estreno, forman parte de una nueva oleada de productos que intentan repetir el éxito de Die Hard, la mejor película de acción de la historia. Queda claro que este primer intento es un fracaso absoluto como película y que no deja mucho para analizar. Un breve repaso por algunos puntos esenciales dejará en claro mi postura.

Antoine Fuqua es un buen director que nos supo entregar muy buenas películas. En su palmares se encuentran Shooter (2007), Tears Of The Sun (2003) y la maravillosa Training Day (2001) donde Denzel Washington- que se llevó un merecido Oscar por su performance- y Ethan Hawke - nominado como mejor actor de reparto por el mismo filme- se sacan chispas y nos entregan una de esas películas que quedan grabadas en la historia. Pero nada de esto se ve en los dos últimos productos de la factoría Fuqua. Brooklyn's Finest (2009) con el cartón Richard Gere a la cabeza es un bodrio por donde se lo mire y Olympus Has Fallen (2013) es como mucho un show de disparos y fuegos artificiales. El guión es muy primario y bastante incoherente, rozando lo estúpido. Unos terroristas norcoreanos toman la Casa Blanca para activar todas las cabezas nucleares y hacerlas explotar para convertir a Estados Unidos en un "reino de miseria y desesperación" (como venganza por lo que los norteamericanos hacen en Corea del Norte hace 50 años). Pero lo más desopilante es la manera en que toman la casa de gobierno: se infiltran en la delegación de Corea del Sur que viaja a reunirse con el Presidente de los Estados Unidos. Una vez que atacan por aire y tierra la imponente Casa Blanca, matando a toda persona que se cruce en su camino, los políticos huyen al bunker presidencial bajo tierra. El Presidente insiste con que los coreanos los acompañen, algo que por seguridad no se debe hacer, pero los agentes acceden. Y como era lógico, una vez encerrados y aislados, los terroristas revelan su identidad y toman de rehenes al Presidente y a la Secretaria de Estado. Comienza la ejecución masiva de colaboradores presentes y llega el pedido de retiro de las tropas de la frontera Coreana. Pero detrás de este objetivo, hay uno aún más complejo y macabro.


Aquí entra en acción Mike Banning - un aceptable y potente Gerard Butler- un ex guardaespaldas del gobierno que ahora está guardado en funciones administrativas tras un atentado donde no logra salvar la vida de la Primera Dama. Es llamativo que un Presidente de los Estados Unidos sea tan poco conocedor de los protocolos de seguridad básicos. La casualidad es que Banning trabaja justo enfrente de la Casa Blanca y decide ir a ayudar cuando ve que la situación está fuera de control. Logra ingresar a sangre y fuego al ahora destruido lugar y comienza a pulular por los pasillos matando a cuanto terrorista se le cruce. Sus líneas son similares a las de John McClane y su personaje es prácticamente un calco. Pero Butler no es Bruce Willis ni Olympus Has Fallen es Die Hard. Aún así, es el único personaje que nos entrega algo de acción y dinamismo en una película que esta plagada de efectos especiales y que se da el lujo de destruir por completo la Casa Blanca, pero que no se mueve.


Aaron Eckhart personifica a Benjamin Asher uno de los Presidentes más ridículos que haya dado el cine. Pero su pésima y exagerada actuación es superada con creces por el desgano total de Morgan Freeman. Parece que estuviese actuando a beneficio, y de algo acerca de lo que no se encuentra muy convencido de apoyar. Al ser el Speaker del Gobierno, queda al mando del país cuando toman de rehén al Jefe de Estado. Hay tan solo una escena donde se parece al menos al Freeman que todos conocemos: aquella en la que confronta con el jefe del ejército que busca imponerle su plan. Rick Yune interpreta a Kang, un terrorista tan enigmático como su nombre. Toda la película insinúa con despegarse del estereotipo de terrorista norcoreano que predomina en los EEUU, pero no lo hace y para colmo termina entregando una aburrida pelea final donde da el brazo a torcer velozmente. Gerard Butler se lleva el único aplauso, ya que pone el cuerpo e intenta, con razonables resultados, exprimir al máximo un guión que es más recto y aburrido que el de G.I Joe: The Rise Of Cobra.


El patrioterismo burdo de este filme se puede resumir en una escena que haría a cualquiera levantarse e irse de la sala donde se realiza la proyección debido al ataque de risa. Tras ser brutalmente golpeada, la Secretaria de Estado es arrastrada de los brazos hacia la puerta de la Casa Blanca para ser ejecutada frente a todas las cámaras. En el camino, mientras parece que agoniza del dolor comienza a gritar (en inglés claro): "juuuuuuuroooooo...leeeaaaalllllttaaaaddd...aaaa laaaa bandeeeerrraa...deee loooss Estados Uniiidooooos...de...Merica". Agregamos a la lista el discurso de "aunque caiga nuestra bandera, nos vamos a levantar como Nación porque somos los mejores del mundo" que nunca falta en estas películas norteamericanas de pésima calidad (y que por suerte no está en la mayoría de las que realmente valen la pena de Hollywood, que son muchas). Creo que no queda nada más para decir de una película pretenciosa, engreída, llena de estereotipos típicos de los red-necks y que al fin y al cabo no es efectiva ni siquiera en los exagerados y fastuosos efectos especiales. Con lo único que va a poder regodearse Fuqua es con haber podido destrozar la Casa Blanca por completo. Demás está decir que su intento de refundar el estilo de las Die Hard no tuvo éxito en ningún sentido. El puntaje que le doy es obra y gracia de Gerard Butler, ya que sin él hubiese sido aún más bajo.

Puntaje: 4/10

Algunas reflexiones acerca de Kick-Ass: Un cambio de paradigma

En estos últimos 5 años, hemos asistido a una explosión en cuanto a filmes de superhéroes. Marvel y DC Comics se disputaron las audiencias a nivel mundial con un claro triunfo  y aplastante triunfo de los primeros. Por el lado de Marvel nos encontramos con Iron Man (3 enormes películas), Thor (una buena primera parte y una segunda a punto de estrenarse), The Incredible Hulk (fallida pero aun así noble), y el tanque cinematográfico por excelencia: The Avengers la reunión de los personajes más importantes de su universo. DC nos ofreció Green Lantern (desastrosa por donde se la mire), Batman (una excelente trilogía dirigida por el siempre fastuoso Christopher Nolan que reposicionó a la firma tras quedar al borde del knock-out en 2008) y Man Of Steel (la nueva versión de Superman a cargo de Snyder y Nolan a tono con la oscurísima saga de Batman). Podemos agregar a esta lista al psicótico Ghost Rider que nos entrega el cada vez más al límite Nicholas Cage. Y ni que hablar de la excelente y sangrienta Punisher: War Zone que finalmente fue lo que los fanáticos de este gran personaje esperábamos y merecíamos. Pero estos dos personajes no son superhéroes sino que forman parte de las series más oscuras de Marvel Knights. En fin, tal vez creímos que habíamos visto todo pero en el año 2010 llegó a los cines una película que a mi parecer es infinitamente superior a todas las que acabo de enumerar. A propósito del inminente estreno de su secuela este año, vamos a hablar de Kick-Ass y el cambio de paradigma que significó en las películas de superhéroes.


Kick-Ass es un comic escrito por Mark Millar e ilustrado por John Romita Jr. que Marvel publica bajo el sello Icon Imprint. Se nos cuenta la historia de Dave Lisewzki, un geek neoyorquino que pasa desapercibido en la escuela y que es un gran fanático de los comics. Hasta aquí, nada peculiar. Pero cuando sufre un robo en un callejón mientras regresa a su casa, decide convertirse en un superhéroe para poder ayudar a la ciudad. Sus intenciones son nobles, pero no posee ningún tipo de superpoder ni de tecnología que pueda ayudarlo a llevar esta tarea adelante. Más allá de sus evidentes limitaciones, compra en Ebay un traje de neoprene verde y comienza a entrenarse físicamente para llevar adelante su tarea. Su recorrido comienza cuando protege a una persona que está siendo brutalmente golpeada por otras tres y recibe a cambio una gran cantidad de golpes y puñaladas. Un grupo de jóvenes que está comiendo en un lugar cercano a los hechos, comienza a grabarlo mientras lucha a puño limpio contra los tres criminales. Cuando estos se retiran, le dice a uno de los tantos curiosos que él es Kick-Ass y que está aquí para ayudar a Nueva York. Cae maltrecho, pero logra esconder el traje desnudándose y le dice a su padre que él fue la persona asaltada. Tras varias operaciones, donde le colocan demasiadas placas metálicas en su cuerpo, sale del hospital y arma una página de MySpace para que la gente pueda contactarse con él. La entrada en el juego de otros tres superhéroes (Hit-Girl, Big Daddy y Red Mint, cada uno con distintos planes y motivaciones), que inspirados por él deciden ayudarlo a combatir el crimen, completa el cuadro. La historia del amor imposible entre la chica popular y el eterno perdedor se desarrolla de una manera muy peculiar y posee un giro final muy divertido y bastante original para lo que es el género de superhéroes. Quedan en evidencia las logradas y divertidas conexiones con Spider-Man, Batman y hasta con Wolverine. Si bien esta historia a muchos les puede parecer infantil y aburrida, rozando la parodia más burda, les puedo afirmar que es todo lo contrario. El nivel de violencia y de oscuridad que hay en esta pieza literaria es espeluznante. Y no, no fue una confusión que haya llamado "pieza literaria" a una historieta. Así como digo que la película es superior a todas las demás del género, me encuentro en condiciones de afirmar que como comic Kick-Ass se encuentra al mismo nivel que los mejores exponentes de su especie.


Creo que el filme es la mejor adaptación cinematográfica de un comic que se ha hecho hasta aquí. Supera con creces a Sin City que también había logrado que nos sintiéramos literalmente dentro del libro. La estructura es la misma: el protagonista narra los sucesos y nos lleva a través de su historia - hay una hilarante mención a esta similitud entre ambos filmes- desde el principio. La película es un gran flashback, que logra mantenernos en vilo en cuanto a la suerte final de nuestro superhéroe y sus compañeros de lucha. La estética del comic es respetada a la perfección sin caer en la necesidad de crear un universo cuasi-surreal como en Sin City, algo que sin dudas también se debe al hecho de que esta historia transcurre en Nueva York y no en una ciudad ficticia. El filme está dirigido por Matthew Vaughn y protagonizado brillantemente por Aaron Taylor-Johnson (Daniel Lisewzki o Kick-Ass), Mark Strong (el capo mafia de la ciudad, Frank D’Amico), Christopher Mintz-Passe (Chris D’Amico o Red Mint, hijo de Frank D’Amico y antagonista de Kick-Ass), Chloe Grace-Moretz (Mindy Macready o Hit-Girl, una niña de once años especializada en artes marciales y el manejo de armas) y Nicholas Cage (Damon Macready o Big Daddy, un ex policía y el padre de la pequeña Mindy que junto a ella busca venganza contra D’Amico por haberle arruinado la vida enviándolo a la cárcel con falsas acusaciones provocando el intento de suicidio de su esposa que estaba embarazada de su hija y muere tras dar a luz). Kick-Ass es una lección de cómo se debe pasar del texto a la pantalla sin ninguna fisura. Claro que esto no significa que no haya nada para editar, ya que varias escenas fueron retocadas y rearmadas. Pero los personajes son los mismos tanto en su esencia como en su apariencia y la violencia no es dejada en un segundo plano, algo que sin dudas es un gran riesgo a la hora de filmar cualquier película cuyo eje sea la parodia (si no, vean todas las películas del tipo Its not another love, horror, etc. movie). El humor está allí, pero a la par de los demás componentes. Progresivamente el filme va tomando un tono oscuro que tiene su clímax en la escena donde los sicarios de Frank D’Amico torturan violentamente y por televisión nacional a Kick-Ass y a Big Daddy, terminando con la dolorosa muerte de este último - sin olvidar la sangrienta masacre que realiza la pequeña Hit-Girl armada con pistolas y cuchillos intentando salvar a su padre-. Como ya dijimos, la película no le escapa a la sangre y la violencia- que por suerte para los fanáticos son muy explícitas- presentes en el comic algo que justifica su “Calificación-R”. El lema de la historia "Shut up. Kick ass" no puede ser más claro.


Cada vez que surge una adaptación, se discute acerca de la fidelidad o no de esta con respecto del libro original. En este caso, no hay posibilidad de que ningún purista y/o fanático de la historieta se vea decepcionado por el resultado final. La venganza, el honor y la problemática adolescente están perfectamente retratadas y situadas en una Nueva York brillante pero lúgubre a la vez, que nos muestra su cara más esplendida y sus profundidades al mismo tiempo. El director cumple con su objetivo de llevar a la pantalla uno de los comics más originales de los últimos tiempos, con un excelente guión adaptado y unos actores envidiables por su talento. Nos entrega una historia que esta disfrazada de parodia, pero que en realidad es la de un superhéroe mucho más real, más humano y vulnerable que todos los demás - lo cual no deja de hacerlo importante-. También nos enseña que la oscuridad siempre está presente en nosotros y que debemos aprender a lidiar con ella si no queremos con nos consuma. Que nunca el héroe y su alter-ego son personas distintas, sino la misma y que todo lo que afecte a uno va a afectar al otro. No es casualidad que el personaje más violento y sádico sea la pequeña Hit-Girl, una genuina mezcla entre inocencia y violencia causada por un pasado desgarrador.

La película y el comic nos dejan la sensación de que todos nosotros podemos ser Kick-Ass, pero que ser un superhéroe no es una tarea simple ni mucho menos. Pero vemos que la posibilidad, con todos sus peligros y consecuencias, no está ni remotamente lejos. Es tal cual como dice el protagonista al final del filme: “Dicen que sin poderes no hay grandes responsabilidades. Excepto, que eso no es verdad”.  


viernes, 28 de junio de 2013

Spring Breakers: El final de la adolescencia


Harmony Korine lo hizo de nuevo. Tras su ingreso en el mundo del cine con su crudo, polémico y brillante guión para la (gran) película "Kids" de Larry Clark, no ha dejado de entregarnos filmes que desafían la lógica vigente en el mundo cinematográfico. Sus producciones tienen un estilo indie y un gran contenido social. Su carta de presentación como director fue su aclamada "Gummo" donde ponía en escena la aburrida vida de un grupo de chicos de Xenia, Ohio. Era el retrato de la juventud perdida en medio de un pueblito ignoto que nunca había logrado recuperarse tras un feroz huracán 20 años atrás. Las desventuras de este grupo de niños fue elogiada por los críticos y elevada a clásico de culto. Pero fue con "Julien Donkey-Boy" que dos años más tarde consiguió el éxito definitivo y se asentó como uno de los grandes directores y guionistas de su generación. El filme es un viaje a la mente de un niño esquizofrénico llamado Julien, que vive en una familia disfuncional (atención al rol de Werner Herzog) y a la vez debe lidiar con su condición. Durante casi dos horas, vemos el mundo a través de los ojos de Julien y los niveles de violencia llegan a ser repulsivos. De sus últimos dos filmes - "Mister Lonely" en 2007 y "Trash Humpers" en 2009- lo que se puede rescatar es la experimentación y la constante provocación en la que incurre desde sus inicios Korine. Y su ingreso al mainstream, no podía ser de otra manera que provocando y a niveles impactantes.

Es evidente que lo trash ejerce un gran poder de atracción sobre el talentoso director norteamericano. En "Spring Breakers" decide tomar a Selena Gomez, Vanessa Hudgens y Ashley Benson (a las que se suman el enorme James Franco y la esposa del director Rachel Korine) tres estrellas surgidas de la factoría Disney y cambiar su imagen para siempre. La película se sitúa en el famoso Spring Break que se hace cada año en los Estados Unidos. La estética pop es lo que reina - un festival de colores fosforescentes y luces de neón- y asistimos a un bombardeo constante de imágenes y palabras que nos hacen recordar a los videoclips de MTV durante los 90'. La repetición en loop de la palabra Spring Break, las mismas imágenes superpuestas una y otra vez, la fiesta interminable, los excesos...Si hay algo trash en el mundo, es el pop y aquí se encuentra simbolizado en quien tal vez sea su máximo exponente: Britney Spears. La parábola de la vida de la artista norteamericana sirve para explicar el cambio, de niñas a adultas, que sufren - y de manera distinta en cada caso- las cuatro protagonistas femeninas durante la película. Estén atentos a la gran escena donde el personaje de Franco interpreta "Everytime" con las chicas en el piano. No se trata del escándalo de verlas en bikini, tomando alcohol y consumiendo drogas como muchos críticos y medios especializados dijeron, sino del descubrimiento de su verdadero ser.


Las cuatro protagonistas viven en un pueblo aburrido y sin movimiento que las agobia. No pueden soportar pasar otra vacación allí. Su sueño es poder ir al Spring Break en Florida y quedarse allí para siempre (el pedante "for eva" del personaje de Franco). Suponen que esta sería su última chance y que de ir sus vidas cambiarían para siempre. La única que parece distinta en el grupo es Selena Gomez (Faith) una chica muy creyente y retraída. Las otras tres - Candy, Brit y Cotty- son más salvajes en su esencia y ante la falta de dinero deciden robar el restaurante local para poder cumplir su objetivo. Equipadas con pasamontañas y buzos amplios, realizan un violento asalto donde no faltan las mesas rotas y los clientes amenazados de muerte. Ahora sí pueden costear el viaje y la estadía en Florida, aunque todavía no tienen idea de lo que les sucederá allí. Las imágenes se encadenan una tras otra y un soundtrack frenético nos lleva a través de la fiesta que nunca termina. El exceso adolescente está perfectamente retratado por un experto en la materia como Korine. Pero en un punto la fiesta se termina, y comienza un filme completamente distinto e inverso al que nosotros creímos estar presenciando.

La entrada de James Franco como Alien, un mafioso que es una cruza entre Tony Montana y el rapero Lil Wayne, es impresionante. Franco nos entrega una de sus actuaciones más exageradas y maravillosas; tras pagar la fianza de las jóvenes - que fueron encarceladas por involucrarse con unos dealers amigos de él- las lleva a vivir a su fastuosa casa, donde las encandila con el lujo y el dinero que posee. Les promete un Spring Break lleno de emociones y que les cambiará las vidas para siempre. Comienza así el derrotero criminal de las chicas, dispuestas a vivir al máximo y sin estar siquiera prevenidas de la magnitud de lo que esto significará en sus vidas. Es constante la conexión - aunque más difusa a medida que avanza la historia- con sus madres, con su niñez, por teléfono donde les cuentan lo bien que la están pasando y como ya no son la misma persona que antes. En la mencionada escena del piano, la canción "Everytime" (también un quiebre en la carrera de Britney Spears, cuando se alejó de su imagen de estrella pop de Disney) sirve de fondo a imágenes donde las tres jóvenes - la más inocente, Faith, se va asustada tras salir de la cárcel- acompañan a Alien en su recorrido habitual lleno de violencia, intimidación y muerte. Debo decir que esta magnífica escena me encontró aplaudiendo de pie al director y a los actores. La escena que cierra la película y la transformación de las jóvenes, eriza la piel. La potencia, la libertad y la oscuridad de este filme son algo pocas veces visto dentro del mainstream y hasta dentro del mismo género. Harmony Korine lo hizo de nuevo.

Puntuación: 10/10