Ti West es un director, escritor y productor de tan solo 34 años que hace tiempo viene siendo una de las últimas trincheras del terror clásico en el cine. Con filmes como House Of The Devil (2009) y The Innkeepers (2011) y fragmentos en The ABCs Of Death y V/H/S, es una muy buena noticia dentro de un género que viene de capa caída. Con sus filmes ha logrado no caer en el susto fácil y regresar a la construcción del terror a la vieja usanza, ese que es construido sistemáticamente mediante el uso inteligente de las cámaras y el sonido. Este año dirigió The Sacrament, un filme muy interesante que contó con la producción del gran Eli Roth y que dio bastante que hablar en diversos festivales a lo largo y ancho del globo.
The Sacrament es otro filme dentro del género cámara en mano y montaje encontrado, pero logra no repetir los clichés habituales que se ven en la mayoría de sus exponentes. "Vice" es uno de esos programas estilo docu/reality que va por el mundo buscando historias extremas y/o extrañas para documentar. El nudo de la cuestión es el siguiente: Caroline (Amy Seimetz), la hermana de Patrick (Kentucker Audley), uno de los conductores del programa, decidió de un día para el otro irse a vivir a un lugar remoto, a una especie de comunidad hippie apartada del grueso de la sociedad. Sus padres, desesperados, le ruegan a Patrick que de con ella y la traiga de vuelta a su casa sana y salva. Tras realizar varias averiguaciones, el joven logra hablar con ella que lo invita a conocer el lugar misterioso en el cual está viviendo hace varios meses. Con esta información realizan el trabajo de campo y se enteran que la comunidad en la que Caroline reside es conocida pero que, al ser en extremo cerrada, muy pocas personas saben algo de lo que allí sucede realmente. Felices por haber encontrado un nuevo caso para su programa, toman sus equipos y en un viaje a ciegas llegan a una especie de colonia en el medio de la selva.
La atmósfera es tensa desde el primer momento. Todo es muy similar al maravilloso corto titulado "Safe Haven" del filme V/H/S 2 donde los reporteros se encuentran con una comunidad muy feliz en la que no parece haber conflictos ni tristeza. Todos los entrevistados, incluida Caroline, hablan maravillas de un tal "Padre" (Gene Jones) que al parecer es el líder del lugar. Su omnipresencia comienza siendo perturbadora desde el vamos cuando son recibidos por él vía parlantes que resuenan por todo el lugar. Lo que empieza bien, con muchos testimonios de felicidad por haber encontrado una nueva familia gracias a este tal "Padre", termina abriendo paso a una especie de secta en la es evidente que varias cosas no funcionan correctamente. Cuando logran hablar con el enigmático líder, se ven cara a cara con una persona magnética. Una especie de pastor con un discurso humanista e ideológico destinado a convencer a las personas que pueblan la comunidad, todos con una característica en común: el ser muy frágiles emocionalmente. Esa misma noche, un mensaje llega a sus manos antes de que puedan irse a dormir y de a poco todo comienza a encajar en su lugar.
La estructura, guión y dinámica de la historia son muy semejantes a las de "Safe Haven". De a ratos logra la atmósfera asfixiante y la tensión de The Blair Witch Project, algo que es elogiable ya que esta película es la que marcó el camino para todas las películas de terror basadas en found footage que le siguieron, incluida The Sacrament. Un buen golpe a la manipulación de la Iglesia Católica, personificada en el "Padre", un hipócrita y aprovechador pero igual de fanático de él mismo - en fin, un ególatra con complejo de Dios- que todas las personas que lo siguen incondicionalmente.
The Sacrament es un muy buen filme de Ti West que sigue consolidándose dentro del grupo de esos directores que tienen amor y respeto por las películas que hacen. Que buscan honrar el género que aman y que no piensan solamente en vender tres sustos y un fantasma a una productora multinacional de Hollywood para hacerse millonarios. Las actuaciones son buenas y resalta la de Gene Jones, un brillante actor secundario que hace tiempo no tenía un - muy merecido- rol protagónico. La película es intensa y va construyendo muy a de a poco el climax sin la necesidad de utilizar el susto repentino. Algo diferente dentro del género que le da un poco de aire ante tanta película mediocre que se estrena en el mainstream. En la senda de las dos muy buenas V/H/S, The Sacrament deja bien parado a Ti West y motiva al espectador a revisar toda su filmografía. Háganlo - en especial miren esa especie de hijo de Rosemary's Baby que es la muy buena The House Of The Devil-, no se van a arrepentir.
Puntaje: 8.5/10
domingo, 29 de junio de 2014
martes, 17 de junio de 2014
Paranormal Activity: The Marked Ones
Seré breve ya que este filme, si bien mejora una saga que no tuvo una sola película razonable, es bastante regular y no justamente en el sentido que se le da a esa palabra cuando se habla de persistencia o consistencia. El comando esta vez lo toma Christopher Landon, quien participó en algunas de las partes anteriores como productor y como escritor. Hay que resaltar que por lo menos intentó, aunque con nulo éxito, salir de la monotonía que se nos venía entregando en cada una de estas insoportables y aburridas películas.
El comienzo de Paranormal Activity: The Marked Ones es muy parecido a sus antecesoras pero decide tomar un elemento social y racial importante en los Estados Unidos como centro de la historia. Los protagonistas son parte de la comunidad latina, tema muy jugoso - en especial para filmes de terror o suspenso- que siempre estuvo muy presente en la opinión pública de pero que ninguno de los anteriores productores, guionistas y/o directores decidió siquiera considerar vaya uno a saber por qué. Tras la graduación del protagonista - no me gastaré en escribir nombres de actores que nunca más estarán en un largometraje- su familia le organiza un gran festejo. Todo es grabado por el graduado y por sus amigos. La vida cotidiana de este pequeño grupo de latinos en un suburbio de Los Ángeles está demasiado estereotipada, pero mucho más que eso no se podía esperar. El conflicto va a girar alrededor de una vecina en apariencia loca que vive en una casa que está toda tapiada y a la que la simpática abuela del protagonista acusa de bruja. Hay ruidos extraños que parecen salir del lugar por las noches pero hasta el momento nadie tiene pruebas concretas al respecto. Una noche los jóvenes deciden averiguar que es lo que realmente sucede y colocan una cámara en un auto a control remoto. Logran entrar por el conducto de lavandería y presencian una especie de ritual satánico que los perturba lo suficiente como para jurar nunca más inmiscuirse en lo que no les corresponde. La desaparición de uno de sus amigos, a quien ven huir de la casa de la supuesta bruja la noche que ella misma muere asesinada, es la punta del ovillo del que comenzarán a tirar para terminar encontrándose con el terror absoluto.
Paranormal Activity: The Marked Ones es un compendio de lugares comunes pertenecientes al género de cámara en mano. Acierta en salir de la casa pero en general es más de lo que venimos viendo hace varios años con esta saga que parece tener más vidas que la igual de pésima Scary Movie aunque, y nobleza obliga, en esta serie de películas al menos hubo dos que fueron bastante buenas. Tenemos la cámara temblorosa, el grupo de jóvenes metidos en el lugar y momento menos oportunos, la actitud sobradora respecto de lo sobrenatural y algún que otro susto efectivo (todos de golpe, en seco, sin nada nuevo por el horizonte). Lo que más resalta es la particular manera en la que interaccionan con el demonio que los acecha algo a favor dentro de una planicie sin mucho que mencionar.
Esta quinta entrega es un pastiche de REC, Chronicle y V/H/S - todos muy buenos filmes que revolucionaron el género- con el toque ya conocido de esta franquicia que no parece encontrar un fracaso rotundo que la catapulte al olvido. La abuela supersticiosa y el Simon Says haciendo de medium son lo único divertido y, a pesar de que no me gustó para nada, es mi deber decir que por lo menos se corre por completo de la historia de la casa embrujada. Va de lleno con la magia negra y con las mejores intenciones trata de revivir la saga. Igualmente todos conocemos el dicho popular que reza: "las peores cosas en la historia de la humanidad se han hecho con las mejores intenciones". Al final la intensidad aumenta un poco a puro susto y con un giro que admito fue inesperado - aunque no maravilloso o interesante- para mí.
Paranormal Activity: The Marked Ones es mucho mejor que sus predecesoras, lo cual no es difícil de lograr. El director intentó darle una lavada de cara y mostrarnos algo distinto pero más allá de lo señalado no proveyó nada nuevo que la diferencie dentro del género en el que se inscribe. Scary Movie tocó fondo con su más reciente entrega el año pasado y es muy probable que un nuevo proyecto no llegue a ver la luz jamás. Esperemos que con Paranormal Activity suceda lo mismo. Nos harían un gran favor a todos.
Puntaje: 3/10
El comienzo de Paranormal Activity: The Marked Ones es muy parecido a sus antecesoras pero decide tomar un elemento social y racial importante en los Estados Unidos como centro de la historia. Los protagonistas son parte de la comunidad latina, tema muy jugoso - en especial para filmes de terror o suspenso- que siempre estuvo muy presente en la opinión pública de pero que ninguno de los anteriores productores, guionistas y/o directores decidió siquiera considerar vaya uno a saber por qué. Tras la graduación del protagonista - no me gastaré en escribir nombres de actores que nunca más estarán en un largometraje- su familia le organiza un gran festejo. Todo es grabado por el graduado y por sus amigos. La vida cotidiana de este pequeño grupo de latinos en un suburbio de Los Ángeles está demasiado estereotipada, pero mucho más que eso no se podía esperar. El conflicto va a girar alrededor de una vecina en apariencia loca que vive en una casa que está toda tapiada y a la que la simpática abuela del protagonista acusa de bruja. Hay ruidos extraños que parecen salir del lugar por las noches pero hasta el momento nadie tiene pruebas concretas al respecto. Una noche los jóvenes deciden averiguar que es lo que realmente sucede y colocan una cámara en un auto a control remoto. Logran entrar por el conducto de lavandería y presencian una especie de ritual satánico que los perturba lo suficiente como para jurar nunca más inmiscuirse en lo que no les corresponde. La desaparición de uno de sus amigos, a quien ven huir de la casa de la supuesta bruja la noche que ella misma muere asesinada, es la punta del ovillo del que comenzarán a tirar para terminar encontrándose con el terror absoluto.
Paranormal Activity: The Marked Ones es un compendio de lugares comunes pertenecientes al género de cámara en mano. Acierta en salir de la casa pero en general es más de lo que venimos viendo hace varios años con esta saga que parece tener más vidas que la igual de pésima Scary Movie aunque, y nobleza obliga, en esta serie de películas al menos hubo dos que fueron bastante buenas. Tenemos la cámara temblorosa, el grupo de jóvenes metidos en el lugar y momento menos oportunos, la actitud sobradora respecto de lo sobrenatural y algún que otro susto efectivo (todos de golpe, en seco, sin nada nuevo por el horizonte). Lo que más resalta es la particular manera en la que interaccionan con el demonio que los acecha algo a favor dentro de una planicie sin mucho que mencionar.
Esta quinta entrega es un pastiche de REC, Chronicle y V/H/S - todos muy buenos filmes que revolucionaron el género- con el toque ya conocido de esta franquicia que no parece encontrar un fracaso rotundo que la catapulte al olvido. La abuela supersticiosa y el Simon Says haciendo de medium son lo único divertido y, a pesar de que no me gustó para nada, es mi deber decir que por lo menos se corre por completo de la historia de la casa embrujada. Va de lleno con la magia negra y con las mejores intenciones trata de revivir la saga. Igualmente todos conocemos el dicho popular que reza: "las peores cosas en la historia de la humanidad se han hecho con las mejores intenciones". Al final la intensidad aumenta un poco a puro susto y con un giro que admito fue inesperado - aunque no maravilloso o interesante- para mí.
Paranormal Activity: The Marked Ones es mucho mejor que sus predecesoras, lo cual no es difícil de lograr. El director intentó darle una lavada de cara y mostrarnos algo distinto pero más allá de lo señalado no proveyó nada nuevo que la diferencie dentro del género en el que se inscribe. Scary Movie tocó fondo con su más reciente entrega el año pasado y es muy probable que un nuevo proyecto no llegue a ver la luz jamás. Esperemos que con Paranormal Activity suceda lo mismo. Nos harían un gran favor a todos.
Puntaje: 3/10
The Spectacular Now
Un filme para gustarme mucho tiene que cumplir con dos condiciones: poseer una historia muy bien contada y llevada adelante de manera correcta mediante el trabajo de cámaras; y tener interpretaciones realmente buenas. The Spectacular Now, largometraje dirigido por el poco conocido James Ponsoldt, se acomoda a mis requerimientos y le suma un factor que la hace aun más seductora para cualquier amante del buen cine: es uno de los mejores descendientes de esa maravilla - de la que tanto hablo siempre- llamada Adventureland. Aquí en Super 8 ya hemos hablado de varias películas de ese género aunque hasta el momento no me había encontrado con alguna que igualase en todos los aspectos a ese torbellino de emociones diversión y corazones rotos que nos regaló Greg Mottola hace unos años.
The Spectacular Now en un primer golpe de vista parece el típico drama adolescente norteamericano: un chico muy popular que está de novio con una de las chicas más populares también, de repente se encuentra con que ella lo dejó por considerarlo poco serio. En medio de su tristeza se cruza casualmente con una compañera suya - totalmente introvertida, lo contrario a su ex- a la que nunca le prestó atención y se termina enamorando. Llanto de ocasión y final feliz más allá de todo. Bueno aquí esa pareja son Sutter (Miles Teller) y Cassidy (Brie Larson), dos jóvenes que están hechos el uno para el otro. Toda la secundaria los adora y son el alma de cualquier fiesta. Pero muy rápidamente lo que parecía un mundo perfecto se desmorona, en apariencia por un malentendido entre ambos, y deriva en una ruptura traumática para Sutter. No tardará en llegar el agravamiento de su alcoholismo, que trata de esconder de una manera muy poco ortodoxa. Sutter es el típico chico malo: arrogante y fiestero, un banana total. Cuando lo dejan, todas sus debilidades y miedos quedan expuestos por más que él intente demostrar que la ruptura con Cassidy no lo ha afectado. Aquí es el momento en el que conoce a Aimee (Shailene Woodley), que es la antítesis de su ex novia. Una muchacha buena, muy tímida y completamente alienada que vive estudiando. La química entre ambos será total desde el primer encuentro, revelando que a veces es verdad que los opuestos se atraen. De a poco comienzan a acercarse y a ser buenos el uno para el otro. Ella trata de ayudarlo con sus problemas de bebida y de colocarlo en el camino de la madurez, algo que parece demasiado lejano. Él la impulsa a salir de la opresión de su madre y a encarar la vida de otra forma, a ser un poco más relajada e independiente. Más allá de esto, el coqueteo con Cassidy nunca parece terminar y él tampoco parece muy convencido de hacer pública su nueva relación con Aimee.
Sutter y Aimee van a recorrer un camino con interminables idas y vueltas que los va a ayudar a descubrir quienes verdaderamente son. Intentarán conectarse entre sí y también con esa parte dentro suyo que parecía no existir. Ella se va a jugar a fondo y a entregar su corazón sin restricciones ni miedos. Él también se enamorará perdidamente, pero el temor a la mirada de los demás hará que lo presente ante sus amigos como un favor que le está haciendo a una pobre chica que nunca tuvo vida hasta conocerlo a él.
The Spectacular Now es otro filme dentro del extenso rosario que contiene a todos los que nos enseñan que se crece casi siempre a los golpes. Que no todo es bueno más allá de que hagamos un gran esfuerzo por creerlo y al mismo tiempo tapar todas nuestras miserias. La madurez le llega tarde a Sutter y lo hace en forma de mujer. Conocer a Aimee lo baja de un hondazo a la realidad y lo hace entender que no puede seguir viviendo de esa manera. Lugar común pero no por ello falso. Ya decir verdad, aquí está muy bien explotado.
The Spectacular Now se posiciona en el mismo nivel que Adventureland. Es de una inmensa calidad tanto en el guión como en las actuaciones. Refleja eso que vimos tantas veces pero de lo que nunca nos cansaremos - si es que el filme es bueno, claro está- : el final de la secundaria como el momento para crecer y comenzar a desandar ese misterioso camino que es la vida (y si es de a dos, mejor). Pero lo que distingue a esta película de Adventureland es su tono mucho más lúgubre, oscuro y lleno de desesperanza. Por ese lado logra superarlo, pues no se centra solamente en la parte de la comedia romántica sino que le agrega bastante drama y no solamente ocasional o en pastillas. El margen por el que logra imponerse es estrecho, pero válido: sobresalen, como ya marqué, el excelso guión y la relación Sutter-Aimee llevada adelante gracias a las brillantes actuaciones de dos grandes talentos que darán mucho que hablar en estos años.
Miles Teller es uno de los nombres calientes del momento sin duda alguna. Su interpretación de Sutter es muy buena y logra desde los gestos transmitir esa filosofía de "No Future" que tiene su personaje. Detrás del alma de las fiestas y del chistoso, hay una persona muy sensible que decidió cerrar todas las puertas en su vida solo para evitar el dolor. Y por dar a la perfección con la clave más dramática y triste de este personaje es que Teller debe llevarse todos los aplausos. Dos personalidades en una misma persona y por igual muy bien actuadas. Shailene Woodley realiza también un gran trabajo. Su Aimee es una chica introvertida que tras conocer a Sutter consigue por fin dar un paso al frente y tomar las riendas de su vida. Su aspecto es frágil y eso ayuda mucho a la composición de un personaje al que uno tiene siempre la sensación de que lo van a decepcionar. Nunca espera nada bueno en la vida, aunque esta vez podría salir ganando. Woodley tiene la ventaja de jugar el rol de optimista en la pareja, por lo que su proceso de cambio es en general liberador antes que doloroso. Brie Larson ocupa un rol secundario pero no por ello poco importante. Esta talentosa actriz acompaña a la perfección a los dos protagonistas y es el punto de referencia para el comienzo del cambio en Sutter. Otra muy buena performance de Larson en una sorprendente carrera sin ninguna mala actuación.
A quienes les gustó Adventureland, de seguro que The Spectacular Now les va a encantar. Les puedo afirmar que esta película es un muy buen producto de aquella gema de Greg Mottola y también que hasta llega a superarlo. Mucho más drama que romance, mucha más incertidumbre que certezas y uno de esos finales que uno nunca sabe como digerir. No se pierdan esta excelente película.
Puntaje: 9/10
The Spectacular Now en un primer golpe de vista parece el típico drama adolescente norteamericano: un chico muy popular que está de novio con una de las chicas más populares también, de repente se encuentra con que ella lo dejó por considerarlo poco serio. En medio de su tristeza se cruza casualmente con una compañera suya - totalmente introvertida, lo contrario a su ex- a la que nunca le prestó atención y se termina enamorando. Llanto de ocasión y final feliz más allá de todo. Bueno aquí esa pareja son Sutter (Miles Teller) y Cassidy (Brie Larson), dos jóvenes que están hechos el uno para el otro. Toda la secundaria los adora y son el alma de cualquier fiesta. Pero muy rápidamente lo que parecía un mundo perfecto se desmorona, en apariencia por un malentendido entre ambos, y deriva en una ruptura traumática para Sutter. No tardará en llegar el agravamiento de su alcoholismo, que trata de esconder de una manera muy poco ortodoxa. Sutter es el típico chico malo: arrogante y fiestero, un banana total. Cuando lo dejan, todas sus debilidades y miedos quedan expuestos por más que él intente demostrar que la ruptura con Cassidy no lo ha afectado. Aquí es el momento en el que conoce a Aimee (Shailene Woodley), que es la antítesis de su ex novia. Una muchacha buena, muy tímida y completamente alienada que vive estudiando. La química entre ambos será total desde el primer encuentro, revelando que a veces es verdad que los opuestos se atraen. De a poco comienzan a acercarse y a ser buenos el uno para el otro. Ella trata de ayudarlo con sus problemas de bebida y de colocarlo en el camino de la madurez, algo que parece demasiado lejano. Él la impulsa a salir de la opresión de su madre y a encarar la vida de otra forma, a ser un poco más relajada e independiente. Más allá de esto, el coqueteo con Cassidy nunca parece terminar y él tampoco parece muy convencido de hacer pública su nueva relación con Aimee.
Sutter y Aimee van a recorrer un camino con interminables idas y vueltas que los va a ayudar a descubrir quienes verdaderamente son. Intentarán conectarse entre sí y también con esa parte dentro suyo que parecía no existir. Ella se va a jugar a fondo y a entregar su corazón sin restricciones ni miedos. Él también se enamorará perdidamente, pero el temor a la mirada de los demás hará que lo presente ante sus amigos como un favor que le está haciendo a una pobre chica que nunca tuvo vida hasta conocerlo a él.
The Spectacular Now es otro filme dentro del extenso rosario que contiene a todos los que nos enseñan que se crece casi siempre a los golpes. Que no todo es bueno más allá de que hagamos un gran esfuerzo por creerlo y al mismo tiempo tapar todas nuestras miserias. La madurez le llega tarde a Sutter y lo hace en forma de mujer. Conocer a Aimee lo baja de un hondazo a la realidad y lo hace entender que no puede seguir viviendo de esa manera. Lugar común pero no por ello falso. Ya decir verdad, aquí está muy bien explotado.
The Spectacular Now se posiciona en el mismo nivel que Adventureland. Es de una inmensa calidad tanto en el guión como en las actuaciones. Refleja eso que vimos tantas veces pero de lo que nunca nos cansaremos - si es que el filme es bueno, claro está- : el final de la secundaria como el momento para crecer y comenzar a desandar ese misterioso camino que es la vida (y si es de a dos, mejor). Pero lo que distingue a esta película de Adventureland es su tono mucho más lúgubre, oscuro y lleno de desesperanza. Por ese lado logra superarlo, pues no se centra solamente en la parte de la comedia romántica sino que le agrega bastante drama y no solamente ocasional o en pastillas. El margen por el que logra imponerse es estrecho, pero válido: sobresalen, como ya marqué, el excelso guión y la relación Sutter-Aimee llevada adelante gracias a las brillantes actuaciones de dos grandes talentos que darán mucho que hablar en estos años.
Miles Teller es uno de los nombres calientes del momento sin duda alguna. Su interpretación de Sutter es muy buena y logra desde los gestos transmitir esa filosofía de "No Future" que tiene su personaje. Detrás del alma de las fiestas y del chistoso, hay una persona muy sensible que decidió cerrar todas las puertas en su vida solo para evitar el dolor. Y por dar a la perfección con la clave más dramática y triste de este personaje es que Teller debe llevarse todos los aplausos. Dos personalidades en una misma persona y por igual muy bien actuadas. Shailene Woodley realiza también un gran trabajo. Su Aimee es una chica introvertida que tras conocer a Sutter consigue por fin dar un paso al frente y tomar las riendas de su vida. Su aspecto es frágil y eso ayuda mucho a la composición de un personaje al que uno tiene siempre la sensación de que lo van a decepcionar. Nunca espera nada bueno en la vida, aunque esta vez podría salir ganando. Woodley tiene la ventaja de jugar el rol de optimista en la pareja, por lo que su proceso de cambio es en general liberador antes que doloroso. Brie Larson ocupa un rol secundario pero no por ello poco importante. Esta talentosa actriz acompaña a la perfección a los dos protagonistas y es el punto de referencia para el comienzo del cambio en Sutter. Otra muy buena performance de Larson en una sorprendente carrera sin ninguna mala actuación.
A quienes les gustó Adventureland, de seguro que The Spectacular Now les va a encantar. Les puedo afirmar que esta película es un muy buen producto de aquella gema de Greg Mottola y también que hasta llega a superarlo. Mucho más drama que romance, mucha más incertidumbre que certezas y uno de esos finales que uno nunca sabe como digerir. No se pierdan esta excelente película.
Puntaje: 9/10
sábado, 31 de mayo de 2014
Kill Your Darlings
La Generación Beat fue un grupo de talentosos escritores que cambió una época introduciendo una concepción diferente de la realidad. Creo que estudiarla es una de las cosas más apasionantes que se pueden hacer, pues su relevancia social es demasiado importante como para dejarla de lado. Allen Ginsberg, Jack Kerouac y William S. Burroughs fueron sus tres grandes exponentes y además tres escritores brillantes que dejaron una huella imposible de borrar en el campo literario. Kill Your Darlings es la opera prima de John Krokidas y su guión es una adaptación de "And The Hippos Were Boiled In Their Tanks", un gran libro escrito por Kerouac y Burroughs a dos manos que además recomiendo fervorosamente. El filme además de servir como una introducción a la Generación Beat, también nos muestra a estos talentos en el momento en el que se conocieron y dieron los primeros pasos que los llevarían a conformar un movimiento que hasta el día de hoy genera innumerables debates y controversias.
Un joven Allen Ginsberg (Daniel Radcliffe), hijo de un reconocido poeta, aplica para ingresar a Columbia y lo logra. En un primer momento, el enamoramiento va a ser absoluto. Pero no pasará mucho tiempo hasta que comience a sentirse incómodo con la rigidez académica - es decir, pacatería y esnobismo en estado puro- de un establecimiento que, con su tradición y valores anticuados, parece estancado en el tiempo. El ingreso de Lucien Carr (Dane DeHaan) leyendo a un prohibidísimo Henry Miller parado sobre la mesa de la biblioteca mientras Ginsberg y otros ingresantes reciben el tour por la universidad, logra sorprender de manera positiva al novel estudiante. El acercamiento se hará efectivo al poco tiempo y Ginsberg descubrirá en Carr a un muchacho brillante y libertino que lo inicia en la buena literatura y en los vicios más profundos que se puedan conocer. Desde un primer momento, la química entre ambos es muy extraña y contiene grandes dósis de tensión sexual e intelectual. Los demás personajes irán ingresando en la historia a medida que la relación entre los dos aumente en intensidad y supere todo tipo de límites. Mientras se prefigura el escenario donde explotará el Movimiento Beat, un conflicto amoroso hace que Ginsberg, Burroughs y Kerouac se vean involucrados en una situación que podría arruinarlos para siempre.
Lo que se ve en Kill Your Darlings es el embrión de la Generación Beat. Todavía no son nada que se le parezca y no hay un movimiento que responda a ese nombre pero de a poco el clima social comienza a cambiar tras las Segunda Guerra Mundial. La Nueva York "Beat" era ya casi una realidad para ese entonces. Los tres protagonistas centrales se retroalimentan y en esto se encuentran las bases de lo que fundaron casi sin imaginárselo o proponérselo. Cada uno fue una influencia personal e intelectual para el otro, fueron de gran ayuda para el desarrollo mútuo de sus talentos. Antes de ser "Beats", ellos planteaban un sentido común muy distinto al vigente durante 1950/60: estaban en contra del academicismo y las tradiciones, y para lograr superar este esquema buscaban incesantemente una nueva visión de la sociedad y del mundo mismo. Un sistema en el que la libertad fuese el eje central y donde las pesadas cadenas del pasado desapareciesen para no regresar.
El centro de la trama está en la turbulenta y apasionada relación entre Lucien Carr y Allen Ginsberg. La pasión, el amor y el dolor confluyen de una manera intensa a medida que ambos se van conociendo. Carr era muy distinto a Ginsberg, poseía una personalidad explosiva e instintiva, lo racional siempre quedaba a un lado cuando se trataba de sus cuestiones personales. Obviamente que esto lo hacia una persona muy complicada no ya para sostener una relación - cualquiera que esta fuere- sino para siquiera tratar. Pero más allá de sus trastornos y obsesiones, Carr fue "la plasticola que unió a Kerouac, Burroughs y Ginsberg", como bien dijo el mismo poeta varios años más tarde mientras el Movimiento Beat se encontraba en su momento de mayor efervescencia.
El juego pasional sin ningún tipo de ataduras, prejuicios ni límites entre los cuatro personajes, que incluye una fuerte experimentación sexual y con todo tipo de drogas, derivará en una tragedia de la que no podrán escapar tan fácilmente. El "Círculo Beat" apenas si pudo salir unido de ese episodio que en ese momento estuvo muy cerca de dinamitar los cimientos de algo que recién estaba comenzando.
Hasta aquí con la trama. Ahora vayamos a las actuaciones, que en su mayoría son impecables y llevan adelante a la película con rítmo y pasión. Dane DeHaan sigue demostrándo que es un actor muy versátil y talentoso. Tiene mucho presente y no les cuento lo que tiene con miras al futuro. Aquí logra que Lucien Carr resucite y aparezca frente al espectador en la pantalla. Carr era un muchacho brillante y atormentado que tenía una relación bastante tortuosa con un profesor suyo que se tornó en obsesión y persecución de parte de este. Todos sus temores e inseguridades yacían detrás de su fachada repleta de confianza en sí mismo y es en este punto en el que DeHaan brilla ya que desde la mirada solamente logra transmitir todos los fantasmas que su personaje tiene. Michael C. Hall interpreta de manera óptima al profesor que atormentó a Carr durante toda su adolescencia y logra dar en la tecla con la enfermiza obsesión de alguien dispuesto a perder todo con tal de perseguir a su objeto pasional. Un buen paso tras el éxito de Dexter. Daniel Radcliffe no parece poder salirse de la maldición de Harry Potter más allá de ser un muy buen actor sin duda alguna. De a ratos convence como Ginsberg pero va a tener que dar algunos pasos más allá de escenas con drogas y desnudos para consolidarse. A su favor debo decir que sabe jugar con la ambiguedad sexual de su personaje y que como narrador posee una voz amena y por ello es muy eficiente. Ben Foster redondea un gran trabajo con Burroughs y es el que menos aparece en escena de los tres grandes del Beat. Aun así, cada escena le da más que tiempo suficiente para mostrar toda la oscuridad y el libertinaje que se harían marca registrada de este fenomenal autor. Un dato aparte, una pequeña nota de color: David Cross interpreta al papá de Allen Ginsberg en el filme y él mismo también se puso en la piel del poeta en la película Don't Look Back - en el fragmento del Dylan de los 60'- y a decir verdad el parecido entre ambos es realmente particular.
Como ya dijimos, Kill Your Darlings es un muy buen retrato de la Generación Beat en estado embrionário. De todas las historias que ese movimiento nos ha dado, esta sin lugar a dudas es una de las más poderosas e intensas. Si bien la película tiene sus baches en la trama y su figura central no es la que más sobresale dentro de un gran elenco, respeta los hechos tal como se los conoce y puede ser vista como la "cocina" del libro de Kerouac y Burroughs mencionado al comienzo de la crítica. Quienes gusten de esta época se van a encontrar con una fiel recreación de los años 50'/60' - tanto desde la imagen como desde la época en sí misma- y quienes sean apasionados por el Movimiento Beat encontrarán en el filme una novedad para agregar a la lista de datos. Y si les gustan las dos cosas por igual, les aseguro que no terminarán en absoluto insatisfechos.
Puntaje: 7/10
Un joven Allen Ginsberg (Daniel Radcliffe), hijo de un reconocido poeta, aplica para ingresar a Columbia y lo logra. En un primer momento, el enamoramiento va a ser absoluto. Pero no pasará mucho tiempo hasta que comience a sentirse incómodo con la rigidez académica - es decir, pacatería y esnobismo en estado puro- de un establecimiento que, con su tradición y valores anticuados, parece estancado en el tiempo. El ingreso de Lucien Carr (Dane DeHaan) leyendo a un prohibidísimo Henry Miller parado sobre la mesa de la biblioteca mientras Ginsberg y otros ingresantes reciben el tour por la universidad, logra sorprender de manera positiva al novel estudiante. El acercamiento se hará efectivo al poco tiempo y Ginsberg descubrirá en Carr a un muchacho brillante y libertino que lo inicia en la buena literatura y en los vicios más profundos que se puedan conocer. Desde un primer momento, la química entre ambos es muy extraña y contiene grandes dósis de tensión sexual e intelectual. Los demás personajes irán ingresando en la historia a medida que la relación entre los dos aumente en intensidad y supere todo tipo de límites. Mientras se prefigura el escenario donde explotará el Movimiento Beat, un conflicto amoroso hace que Ginsberg, Burroughs y Kerouac se vean involucrados en una situación que podría arruinarlos para siempre.
Lo que se ve en Kill Your Darlings es el embrión de la Generación Beat. Todavía no son nada que se le parezca y no hay un movimiento que responda a ese nombre pero de a poco el clima social comienza a cambiar tras las Segunda Guerra Mundial. La Nueva York "Beat" era ya casi una realidad para ese entonces. Los tres protagonistas centrales se retroalimentan y en esto se encuentran las bases de lo que fundaron casi sin imaginárselo o proponérselo. Cada uno fue una influencia personal e intelectual para el otro, fueron de gran ayuda para el desarrollo mútuo de sus talentos. Antes de ser "Beats", ellos planteaban un sentido común muy distinto al vigente durante 1950/60: estaban en contra del academicismo y las tradiciones, y para lograr superar este esquema buscaban incesantemente una nueva visión de la sociedad y del mundo mismo. Un sistema en el que la libertad fuese el eje central y donde las pesadas cadenas del pasado desapareciesen para no regresar.
El centro de la trama está en la turbulenta y apasionada relación entre Lucien Carr y Allen Ginsberg. La pasión, el amor y el dolor confluyen de una manera intensa a medida que ambos se van conociendo. Carr era muy distinto a Ginsberg, poseía una personalidad explosiva e instintiva, lo racional siempre quedaba a un lado cuando se trataba de sus cuestiones personales. Obviamente que esto lo hacia una persona muy complicada no ya para sostener una relación - cualquiera que esta fuere- sino para siquiera tratar. Pero más allá de sus trastornos y obsesiones, Carr fue "la plasticola que unió a Kerouac, Burroughs y Ginsberg", como bien dijo el mismo poeta varios años más tarde mientras el Movimiento Beat se encontraba en su momento de mayor efervescencia.
El juego pasional sin ningún tipo de ataduras, prejuicios ni límites entre los cuatro personajes, que incluye una fuerte experimentación sexual y con todo tipo de drogas, derivará en una tragedia de la que no podrán escapar tan fácilmente. El "Círculo Beat" apenas si pudo salir unido de ese episodio que en ese momento estuvo muy cerca de dinamitar los cimientos de algo que recién estaba comenzando.
Puntaje: 7/10
jueves, 22 de mayo de 2014
Inside Llewyn Davis
Soy un gran fanático de los hermanos Coen y de todo lo que se relacione con los años 60'. Mi pasión por aquellos años y toda la escena cultural que surgió en los Estados Unidos se origina en Bob Dylan y se hace más poderosa con el estudio de lo que fue el Movimiento Beat. Inside Llewyn Davis es un filme que desde el poster está impregnado de todas estas cosas que adoro y admiro, por ende era muy complicado que no me gustase. Aun así decidí sentarme a verla de la manera más objetiva posible y como me lo imaginaba- me encontré con una de las películas más hermosas del año pasado.
Llewyn Davis (Oscar Isaac) es un músico de Folk en pleno auge de ese estilo musical. La sombra de Bob Dylan sobrevuela todo el filme y parece perseguir a este particular trovador que intenta abrirse paso en el showbusiness. Localizada en Greenwich Village, Nueva York - la cuna del Folk- la película nos muestra a un infelíz, malhumorado y talentosísimo cantautor recorriendo un bar de mala muerte tras otro y durmiendo noche a noche en sillones ajenos. Llewyn Davis no tiene hogar, solamente tiene su guitarra y el recuerdo de mejores épocas. Su carrera como solista no despega tras la trágica muerte de un amigo con el que formaba un dueto que, a decir verdad, tampoco era demasiado maravilloso. Llewyn Davis es un hombre sin perspectiva de futuro y con un presente bastante complicado. Con su mal genio a cuestas camina por inercia, solo para sobrevivir a diario y conseguir que el éxito lo encuentre de una manera cuasi milagrosa. Vive con lo puesto y no parecen importarle siquiera las personas que más lo quieren y lo cuidan. Su relación con su mejor amigo Jim (Justin Timberlake) es difícil por varias cosas: tiene el éxito que él tanto desea y tiene a la mujer que él ama (o al menos eso piensa). Gene (Carey Mulligan) es la novia de Jim y hace las veces de "June Carter para Johnny Cash" en un duo con su pareja. El gran problema es que está embarazada de Llewyn, con quien venía manteniendo encuentros casuales cada vez que este se quedaba a dormir en su casa.
Hay una gran escena en la que Gene discute con Llewyn en plena calle tras haberle comunicado lo del embarazo, le dice que todo lo que toca lo destruye. Que es el hermano bobo del Rey Midas - gran expresión-, algo que lo describe a la perfección a este atormentado personaje. Ya sea con sus amigos en el Upper East Side o entre los suyos en Greenwich Village, Davis siempre es sapo de otro pozo. No sabe quien es y por esta angustia existencial se pasa los días destruyendo todos sus vínculos afectivos. Hasta llega a perder al gato, que lo sigue fielmente desde las primeras escenas y que era lo único que cuidaba con énfasis y dedicación. Llega un punto en el que nuestro anti-héroe se queda completamente solo sin siquiera tener a mano un sillón provisorio para evitar el frío asesino de las noches neoyorquinas.
En Llewyn Davis los hermanos Joel y Ethan Coen intentaron personificar a todos los que lo intentaron en los años 60'. Todos los que quedaron en el camino tras la aparición de ese huracán llamado Bob Dylan o que simplemente fueron relegados a un lugar anecdótico en la historia de la música. Llewyn es un muy buen músico, con una voz profunda y canciones que erizan la piel, que tocan el corazón. Pero el aun no haberse encontrado a sí mismo hace que todo parezca imposible, que la pendiente siga haciéndose cada vez más cuesta arriba.
Oscar Isaac realiza una brillante labor en la piel de Llewyn Davis, este músico frustrado y cansado de ir por la vida de fracaso en fracaso. Su expresión facial carga con todo su dolor y logra desgarrar el alma con una mirada. Más allá de ser un completo idiota con tintes de hijo de puta, dan ganas de ir y ayudarlo. Carey Mulligan está muy sólida y logra que su Gene sea muy sentida. Su química con Isaac es muy buena y se nota que más allá de todo lo quiere mucho a Davis y que busca ayudarlo más allá de todo el mal que le ha hecho (algo parecido a lo que le pasa a uno como espectador). El resto del elenco está excelente en su labor, pero quien sobresale es John Goodman que todo lo que hace lo convierte en una obra maestra. Su Roland Turner es lo suficientemente asqueroso como para hacer pasar a Davis por un santo.
Los Coen hacen - como siempre- un enorme trabajo detrás de las cámaras. La reconstrucción de la época es maravillosa y para el final se guardan una escena que da vuelta todo lo que uno pensaba que el filme era. Cada uno de los momentos anteriores posee otro sentido cuando los Coen usan el guión para aplicar una sutil trompada que nos deja aturdidos sin entender que pasaba hasta allí. El soundtrack es uno de los más hermosos que tuve la posibilidad de escuchar. Lo que hizo T-Bone Burnett es genial y las voces de Isaac y Timberlake no hacen más que agregarle brillo y emoción.
Inside Llewyn Davis es un viaje a lo más profundo del ser humano. Una prueba de que tanto ayer como hoy la vida siempre fue una experiencia plagada de obstáculos de la que siempre, hasta en la peor de las tormentas, se puede salir bien parado.
Puntaje: 9/10
Llewyn Davis (Oscar Isaac) es un músico de Folk en pleno auge de ese estilo musical. La sombra de Bob Dylan sobrevuela todo el filme y parece perseguir a este particular trovador que intenta abrirse paso en el showbusiness. Localizada en Greenwich Village, Nueva York - la cuna del Folk- la película nos muestra a un infelíz, malhumorado y talentosísimo cantautor recorriendo un bar de mala muerte tras otro y durmiendo noche a noche en sillones ajenos. Llewyn Davis no tiene hogar, solamente tiene su guitarra y el recuerdo de mejores épocas. Su carrera como solista no despega tras la trágica muerte de un amigo con el que formaba un dueto que, a decir verdad, tampoco era demasiado maravilloso. Llewyn Davis es un hombre sin perspectiva de futuro y con un presente bastante complicado. Con su mal genio a cuestas camina por inercia, solo para sobrevivir a diario y conseguir que el éxito lo encuentre de una manera cuasi milagrosa. Vive con lo puesto y no parecen importarle siquiera las personas que más lo quieren y lo cuidan. Su relación con su mejor amigo Jim (Justin Timberlake) es difícil por varias cosas: tiene el éxito que él tanto desea y tiene a la mujer que él ama (o al menos eso piensa). Gene (Carey Mulligan) es la novia de Jim y hace las veces de "June Carter para Johnny Cash" en un duo con su pareja. El gran problema es que está embarazada de Llewyn, con quien venía manteniendo encuentros casuales cada vez que este se quedaba a dormir en su casa.
Hay una gran escena en la que Gene discute con Llewyn en plena calle tras haberle comunicado lo del embarazo, le dice que todo lo que toca lo destruye. Que es el hermano bobo del Rey Midas - gran expresión-, algo que lo describe a la perfección a este atormentado personaje. Ya sea con sus amigos en el Upper East Side o entre los suyos en Greenwich Village, Davis siempre es sapo de otro pozo. No sabe quien es y por esta angustia existencial se pasa los días destruyendo todos sus vínculos afectivos. Hasta llega a perder al gato, que lo sigue fielmente desde las primeras escenas y que era lo único que cuidaba con énfasis y dedicación. Llega un punto en el que nuestro anti-héroe se queda completamente solo sin siquiera tener a mano un sillón provisorio para evitar el frío asesino de las noches neoyorquinas.
En Llewyn Davis los hermanos Joel y Ethan Coen intentaron personificar a todos los que lo intentaron en los años 60'. Todos los que quedaron en el camino tras la aparición de ese huracán llamado Bob Dylan o que simplemente fueron relegados a un lugar anecdótico en la historia de la música. Llewyn es un muy buen músico, con una voz profunda y canciones que erizan la piel, que tocan el corazón. Pero el aun no haberse encontrado a sí mismo hace que todo parezca imposible, que la pendiente siga haciéndose cada vez más cuesta arriba.
Oscar Isaac realiza una brillante labor en la piel de Llewyn Davis, este músico frustrado y cansado de ir por la vida de fracaso en fracaso. Su expresión facial carga con todo su dolor y logra desgarrar el alma con una mirada. Más allá de ser un completo idiota con tintes de hijo de puta, dan ganas de ir y ayudarlo. Carey Mulligan está muy sólida y logra que su Gene sea muy sentida. Su química con Isaac es muy buena y se nota que más allá de todo lo quiere mucho a Davis y que busca ayudarlo más allá de todo el mal que le ha hecho (algo parecido a lo que le pasa a uno como espectador). El resto del elenco está excelente en su labor, pero quien sobresale es John Goodman que todo lo que hace lo convierte en una obra maestra. Su Roland Turner es lo suficientemente asqueroso como para hacer pasar a Davis por un santo.
Los Coen hacen - como siempre- un enorme trabajo detrás de las cámaras. La reconstrucción de la época es maravillosa y para el final se guardan una escena que da vuelta todo lo que uno pensaba que el filme era. Cada uno de los momentos anteriores posee otro sentido cuando los Coen usan el guión para aplicar una sutil trompada que nos deja aturdidos sin entender que pasaba hasta allí. El soundtrack es uno de los más hermosos que tuve la posibilidad de escuchar. Lo que hizo T-Bone Burnett es genial y las voces de Isaac y Timberlake no hacen más que agregarle brillo y emoción.
Inside Llewyn Davis es un viaje a lo más profundo del ser humano. Una prueba de que tanto ayer como hoy la vida siempre fue una experiencia plagada de obstáculos de la que siempre, hasta en la peor de las tormentas, se puede salir bien parado.
Puntaje: 9/10
Adult World
Scott Coffey es un director poco conocido que la mayoría de su carrera en el cine se la ha pasado realizando papeles secundarios, algunos en filmes bastante buenos. Uno de ellos es de mis preferidos: hay muy pocos filmes que me diviertan más que Ferris Bueller's Day Off, una brillante comedia con un Matthew Broderick en pleno ascenso que relataba un día en el que su homónimo protagonista decidía fingir que estaba enfermo y escaparse con dos amigos a pasear por la ciudad. Fue el espejo en el que se miraron la mayoría de las comedias adolescentes que le siguieron y fue un éxito absoluto. Hecho este paréntesis - que estuvo solamente fomentado por haber encontrado este dato de color- vayamos hacia su segundo filme titulado Adult World. Hace varios años que asistimos a una proliferación de cintas hipsters-depresivas - muchas de ellas con actores del mainstream aun siendo independientes- que si bien se repiten hasta el hartazago a mi me suelen gustar cuando la historia y las actuaciones están en los lugares correctos. Y Adult World es uno de estos productos. Simpatico, dinámico y bien actuado, quizas de a ratos parezca más de lo mismo pero posee varias características que lo colocan por encima de la media entre sus pares.
La historia comienza con una joven poeta llamada Amy (Emma Roberts) que intenta suicidarse por asfixia. Inmediatamente un flashback nos lleva un año atrás donde vemos a esta entusiasta poeta buscando trabajo tras haberse graduado de la universidad. Ella tiene la convicción de que la grandeza la espera con los brazos abiertos, de que con su talento va a llevarse puesto al mundo. Sus padres no creen que tenga ningún futuro - al menos inmediato- como poeta y la presionan para que en lugar de gastar su mensualidad en concursos de poesía consiga un trabajo. Tras buscar en todos lados sin éxito, llega a una tienda que vende videos pornográficos y juguetes sexuales llamada "Adult World". Los dos dueños, unos viejitos geniales, la aceptan de inmediato. Al mismo tiempo va a intentar obtener el apoyo de su ídolo, el reclusivo y fóbico Rat Billings (John Cusack), un poeta al que su cuarto de hora le pasó hace ya mucho tiempo. En su nuevo trabajo conocerá a Alex (Evan Peters), que también trabaja en el local y a Rubia (Armando Riesco) un transexual que hace las veces de peluquera de Alex para ganarse unos dólares demás. Un tarde a Amy le roban el auto y cuando confronta a sus padres todo estalla: tras escuchar que es una ilusa y que nunca va a triunfar en el mundo literario, se escapa de su casa para poder ver si es posible encontrar un camino que la lleve hacia lo que más desea.
El personaje de Amy bien podría ser un cliché, pero está muy bien construido. Si bien posee una evidente facilidad para escribir poesía, todavía tiene que convertirla en talento. El proceso que pasará la llevará a descubrirse a sí misma y a definir si toda esa autoestima que posee realmente coincide con la realidad. El nombre que comparten el filme y la tienda XXX funciona como metáfora de lo complicada y poco satisfactória que puede ser la transición hacia la adultez. Esa famosa "salida a la vida real" o "al mundo" está siempre llena de decepciones y tropiezos hasta que en un momento uno logra encontrarse y poder vivir de una vez por todas esa vida.
Adult World se apoya en tres relaciones que funcionan a la perfección debido a la química entre los actores: Amy-Rubia, Amy-Rat y Amy-Alex. Cada uno de estos personajes irá ayudando a Amy a encontrar un camino por el que pueda llegar a concretar todas sus aspiraciones. Y al mismo tiempo la ayudan a ubicarse en la tierra y que deje de vivir en los sueños: a veces uno necesita que le digan la verdad por más molesta que pueda llegar a ser. No todos podemos llegar a ser todo eso que aspiramos pero mucho menos lo vamos a ser unos días después de terminar una carrera universitaria. A la vida hay que recorrerla y si se puede hay que evitar quemar etapas porque lo que se pierde no se recupera nunca más.
Las actuaciones son equilibradas y de buena calidad. John Cusack vuelve a ponerse en forma como un poeta sombrío y recluido que anhela sus viejos días de gloria y que no teme a la hora de decir lo que piensa. Las escenas que comparte con Emma Roberts son muy divertidas, pues su incomodidad ante la "persecución" casi obsesiva de esta fanática suya hace que lo peor de su carácter - bien bien ácido- florezca. Roberts sigue dando pasos agigantados en su carrera y compone a la perfección a esta muchacha que confía tal vez demasiado en una habilidad que bien podría no poseer. Siempre está entre la depresión y el ataque de nervios y consigue arrancar muchas risas al espectador y algunas reflexiones interesantes. Evan Peters es uno de los actores que más me gusta de esta nueva camada y también en general. Su talento puede verse en las tres American Horror Story, que además de ser una gema son una exhibición de todo lo que Peters puede dar adelante de una cámara. Aquí le toca hacer el típico papel de "chico enamorado con los pies en la tierra que se encuentra con chica soñadora y de carácter fuerte" que a decir verdad está muy por debajo de sus habilidades. Aun así la química con Emma Roberts - su novia en la vida real, algo que ayuda sin dudas- es perfecta y esto facilita el desenvolvimiento de su relación dentro de la historia.
Adult World es una entretenida - y bastante ácida- comedia dramática que busca enseñar o mostrar lo difícil que es la aventura de crecer. La dirección de Scott Coffey es muy buena y se ajusta a las nubes grises que hacen de fondo en cada escena. Es un filme bien hipster y las actuaciones y un guión inteligente con una trama que no da incesantes vueltas alrededor de temas irrelevantes hacen que no sea una más del montón. Que marque un punto de diferenciación respecto a varios productos de su género.
Puntaje: 7/10
La historia comienza con una joven poeta llamada Amy (Emma Roberts) que intenta suicidarse por asfixia. Inmediatamente un flashback nos lleva un año atrás donde vemos a esta entusiasta poeta buscando trabajo tras haberse graduado de la universidad. Ella tiene la convicción de que la grandeza la espera con los brazos abiertos, de que con su talento va a llevarse puesto al mundo. Sus padres no creen que tenga ningún futuro - al menos inmediato- como poeta y la presionan para que en lugar de gastar su mensualidad en concursos de poesía consiga un trabajo. Tras buscar en todos lados sin éxito, llega a una tienda que vende videos pornográficos y juguetes sexuales llamada "Adult World". Los dos dueños, unos viejitos geniales, la aceptan de inmediato. Al mismo tiempo va a intentar obtener el apoyo de su ídolo, el reclusivo y fóbico Rat Billings (John Cusack), un poeta al que su cuarto de hora le pasó hace ya mucho tiempo. En su nuevo trabajo conocerá a Alex (Evan Peters), que también trabaja en el local y a Rubia (Armando Riesco) un transexual que hace las veces de peluquera de Alex para ganarse unos dólares demás. Un tarde a Amy le roban el auto y cuando confronta a sus padres todo estalla: tras escuchar que es una ilusa y que nunca va a triunfar en el mundo literario, se escapa de su casa para poder ver si es posible encontrar un camino que la lleve hacia lo que más desea.
El personaje de Amy bien podría ser un cliché, pero está muy bien construido. Si bien posee una evidente facilidad para escribir poesía, todavía tiene que convertirla en talento. El proceso que pasará la llevará a descubrirse a sí misma y a definir si toda esa autoestima que posee realmente coincide con la realidad. El nombre que comparten el filme y la tienda XXX funciona como metáfora de lo complicada y poco satisfactória que puede ser la transición hacia la adultez. Esa famosa "salida a la vida real" o "al mundo" está siempre llena de decepciones y tropiezos hasta que en un momento uno logra encontrarse y poder vivir de una vez por todas esa vida.
Adult World se apoya en tres relaciones que funcionan a la perfección debido a la química entre los actores: Amy-Rubia, Amy-Rat y Amy-Alex. Cada uno de estos personajes irá ayudando a Amy a encontrar un camino por el que pueda llegar a concretar todas sus aspiraciones. Y al mismo tiempo la ayudan a ubicarse en la tierra y que deje de vivir en los sueños: a veces uno necesita que le digan la verdad por más molesta que pueda llegar a ser. No todos podemos llegar a ser todo eso que aspiramos pero mucho menos lo vamos a ser unos días después de terminar una carrera universitaria. A la vida hay que recorrerla y si se puede hay que evitar quemar etapas porque lo que se pierde no se recupera nunca más.
Las actuaciones son equilibradas y de buena calidad. John Cusack vuelve a ponerse en forma como un poeta sombrío y recluido que anhela sus viejos días de gloria y que no teme a la hora de decir lo que piensa. Las escenas que comparte con Emma Roberts son muy divertidas, pues su incomodidad ante la "persecución" casi obsesiva de esta fanática suya hace que lo peor de su carácter - bien bien ácido- florezca. Roberts sigue dando pasos agigantados en su carrera y compone a la perfección a esta muchacha que confía tal vez demasiado en una habilidad que bien podría no poseer. Siempre está entre la depresión y el ataque de nervios y consigue arrancar muchas risas al espectador y algunas reflexiones interesantes. Evan Peters es uno de los actores que más me gusta de esta nueva camada y también en general. Su talento puede verse en las tres American Horror Story, que además de ser una gema son una exhibición de todo lo que Peters puede dar adelante de una cámara. Aquí le toca hacer el típico papel de "chico enamorado con los pies en la tierra que se encuentra con chica soñadora y de carácter fuerte" que a decir verdad está muy por debajo de sus habilidades. Aun así la química con Emma Roberts - su novia en la vida real, algo que ayuda sin dudas- es perfecta y esto facilita el desenvolvimiento de su relación dentro de la historia.
Adult World es una entretenida - y bastante ácida- comedia dramática que busca enseñar o mostrar lo difícil que es la aventura de crecer. La dirección de Scott Coffey es muy buena y se ajusta a las nubes grises que hacen de fondo en cada escena. Es un filme bien hipster y las actuaciones y un guión inteligente con una trama que no da incesantes vueltas alrededor de temas irrelevantes hacen que no sea una más del montón. Que marque un punto de diferenciación respecto a varios productos de su género.
Puntaje: 7/10
martes, 29 de abril de 2014
Rush
Ron Howard es un director que tiene varias perlas en su filmografía. No puedo decir que lo adoro pero tampoco que lo odio. Hay varias de sus películas que me parecen muy buenas como es el caso de Cocoon (1985), Backdraft (1991), Far And Away (1992), Apollo 13 (1995), The Grinch (2000), The Da Vinci Code (2006) y Angels & Demons (2009). Luego están sus filmes que rozan el status de grandeza: la fenomenal Ed TV (1999), la demasiado underrated The Missing (2003) y la emotiva Cinderella Man (2005) que dan pie para sus dos mejores películas - y que sí pueden entrar tranquilamente en el salón de la fama-: A Beautiful Mind (2001) y Frost/Nixon (2008). En esta última, Howard retrata de una manera magistral un duelo entre dos personalidades muy fuertes como lo fueron Richard Nixon y su entrevistador más famoso, David Frost quien logró - con sudor y lágrimas- sacarle al ex-Presidente de los Estados Unidos una disculpa pública y una confesión a medias tras el escándalo de Watergate en una serie de memorables entrevistas. El año pasado, este director nacido en Oklahoma decidió tomar otra gran rivalidad y llevarla a la pantalla grande. El enfrentamiento entre Niki Lauda y James Hunt en la Temporada Mundial de Fórmula 1 de 1976 fue uno de los más emocionantes y trágicos en la historia del automovilismo. Estamos hablando de una época en la que la F-1 no había sido destruida en su esencia, en la que el piloto lo era todo y no había tanta ayuda de parte de la tecnología. Lauda y Hunt se odiaban y se respetaban al mismo tiempo. Y sabían lo que era dejar el alma en la pista y entregar un gran show. Una carrera de las viejas, de esas que solían ponerle la piel de gallina a cualquiera - fuese o no aficionado- que se sentase a verla.
Howard centra todo en lo opuesto de las personalidades del británico James Hunt (Chris Hemsworth) y del austriaco Niki Lauda (Daniel Bruhl). El primero un playboy talentoso y encantador al mismo tiempo. Guapo, extrovertido, carismático, amante de las fiestas, el alcohol y las mujeres. Pero por sobre todo esto un gran corredor con mucha hambre de gloria, una habilidad al volante pocas veces vista y una filosofía de vida que respetó hasta el final de sus días: vivir cada momento como si fuera el último. El segundo un joven nacido en una cuna de oro pero con una familia que nunca lo apoyó a la hora de perseguir sus sueños. No era ni por asomo como Hunt: minucioso, obsesivo, introvertido, talentoso desde lo técnico más que nada y con el solo objetivo en la vida de ganar. Eso era lo que le daba placer y a decir verdad en esto los dos coincidían, solo que el británico tenía una vida por fuera de las glamorosas pistas de la Fórmula 1. Los dos protagonistas se van a repartir durante todo el filme la narración de su rivalidad desde sus primeros choques en la F-3 hasta su inolvidable enfrentamiento en la F-1. Otra cuestión que los unía entre tantas diferencias fue el ser la oveja negra de su familia, algo que los persiguió toda la vida y que los impulsó a demostrar que podían ser los mejores del mundo.
Tanto Lauda como Hunt eran muy virtuosos y no le temían a los peligros que venían acarreados con su profesión. Había otra cuestión que los hacía distintos, además de su ya mencionada personalidad: el austriaco llegó a la máxima categoría pagando por su puesto - que luego revalidaría con títulos y carreras brillantes- y se ganó el lugar haciendo que los autos de Ferrari sean más veloces, mientras que el inglés debió luchar desde abajo para ganar su lugar en Williams, una escudería competitiva pero claramente inferior a la italiana. De entrada Lauda parece una máquina incapaz de sentir algo. Su inhumanidad es sorprendente y contrasta demasiado con Hunt, que es puro instinto. Más allá de ser aceite y agua, ambos eran dos ególatras que no tenían límites a la hora de alcanzar sus objetivos. Si bien desde lo mecánico Lauda corrió siempre con ventaja, desde lo técnico eran los dos mejores pilotos. Comienzan a intercalar victorias y monopolizan por completo ese recordado campeonato mundial de 1976.
Aunque frente a las cámaras se mostraba como alguien al que no le importaba nada más que el éxito, la fiesta y las mujeres, James Hunt era una persona muy sensible que vivía acechado por sus demonios internos. La separación compleja y dolorosa de su mujer Suzy Miller (una brillante Olivia Wilde) es un ejemplo de lo turbulenta que era su vida tanto dentro como fuera de las pistas. Su "némesis" tampoco era lo que se podía observar por televisión. Más allá de parecer perfecto y de convencer a todos de que no había nada capaz de afectarlo, cuando Hunt resurge de una manera brillante y comienza a vencerlo en varias carreras consecutivas la presión y la posibilidad del fracaso lo abruman. El solo pensar en perder lo llevará a cruzar todos los límites humanos y personales que hasta allí respetaba a rajatabla.
Luego, lo que todos conocemos. El accidente en el GP de Alemania que venía además precedido de un pedido - razonable y fundado- de suspensión previo a la carrera por parte de Lauda. La lluvia era incesante y la pista no estaba en buenas condiciones, pero Hunt - con la sangre en el ojo por una situación vivida algunas carreras atrás- presionó para que se corriese igual. A pesar de haberse quemado la cara y algunas partes del cuerpo de manera muy grave, el corredor de Ferrari sobrevive al choque. Desde la cama del hospital vio como su rival arrasa en todas las fechas y se dirigía sin obstáculos hacia el campeonato, hacia su sueño. Esto terminará siendo el combustible que lo impulse para regresar en tiempo récord a las pistas y pelear hasta la última vuelta algo que parecía estar perdido de antemano.
Chris Hemsworth está impecable y continúa su ascenso en Hollywood. Físicamente tuvo que reducir mucho su imponente musculatura para obtener un físico más espigado - aunque fibroso- como el que tenía Hunt por aquellos años. Su construcción del británico es muy buena y el personaje es interesante en sí mismo. Pura potencia, talento y carisma con una enorme sensibilidad. Hunt se sintió responsable por el accidente de Lauda y nunca pudo perdonárselo. Lo de Daniel Bruhl es digno de aplauso pues nuevamente entrega una maravillosa actuación. Su Niki Lauda es una máquina que de a poco comienza a romperse cuando la presión lo sobrepasa. Más allá de las apariencias y su poca sociabilidad, era una persona noble y sin maldad alguna. El motivo gesto del final lo enaltece como persona y lo hace completamente humano. La química entre los dos actores es óptima y sus cruces son chispeantes. Están en el mejor momento de sus carreras y aquí lo dejan bien en claro.
La filmación de las carreras es impresionante y de un gran dominio de cámaras. El trabajo de Ron Howard es excelente y resulta en una de las mejores películas de los últimos años. Técnicamente es de lo mejor dentro de su género y te mantiene atado a la butaca en todo momento. La recreación de época es otro punto a favor y las emociones no faltan en ninguna escena. Las actuaciones son muy buenas en general pero las que importan son las de Bruhl y Hemsworth que se transforman en estos dos gigantes y recrean una de las batallas más intensas y emocionantes de la historia de la F-1.
Rush es un filme lleno - lógicamente- de adrenalina. La velocidad es lo que predomina aunque también se hace lugar para el drama humano que es parte central de la historia. El guión es muy efectivo y está a la altura de las dos leyendas que llenan sus páginas. Es una verguenza que la mayoría de los grandes premios lo haya ignorado a la hora de los galardones, más allá de que nominaciones no le faltaron. Bueno, una sí le faltó pero a esta altura es un elogio eso. No fue considerada siquiera para los premios Oscar. Al fin y al cabo mejor para nosotros, ellos son los que se la pierden.
Puntaje: 10/10
Howard centra todo en lo opuesto de las personalidades del británico James Hunt (Chris Hemsworth) y del austriaco Niki Lauda (Daniel Bruhl). El primero un playboy talentoso y encantador al mismo tiempo. Guapo, extrovertido, carismático, amante de las fiestas, el alcohol y las mujeres. Pero por sobre todo esto un gran corredor con mucha hambre de gloria, una habilidad al volante pocas veces vista y una filosofía de vida que respetó hasta el final de sus días: vivir cada momento como si fuera el último. El segundo un joven nacido en una cuna de oro pero con una familia que nunca lo apoyó a la hora de perseguir sus sueños. No era ni por asomo como Hunt: minucioso, obsesivo, introvertido, talentoso desde lo técnico más que nada y con el solo objetivo en la vida de ganar. Eso era lo que le daba placer y a decir verdad en esto los dos coincidían, solo que el británico tenía una vida por fuera de las glamorosas pistas de la Fórmula 1. Los dos protagonistas se van a repartir durante todo el filme la narración de su rivalidad desde sus primeros choques en la F-3 hasta su inolvidable enfrentamiento en la F-1. Otra cuestión que los unía entre tantas diferencias fue el ser la oveja negra de su familia, algo que los persiguió toda la vida y que los impulsó a demostrar que podían ser los mejores del mundo.
Tanto Lauda como Hunt eran muy virtuosos y no le temían a los peligros que venían acarreados con su profesión. Había otra cuestión que los hacía distintos, además de su ya mencionada personalidad: el austriaco llegó a la máxima categoría pagando por su puesto - que luego revalidaría con títulos y carreras brillantes- y se ganó el lugar haciendo que los autos de Ferrari sean más veloces, mientras que el inglés debió luchar desde abajo para ganar su lugar en Williams, una escudería competitiva pero claramente inferior a la italiana. De entrada Lauda parece una máquina incapaz de sentir algo. Su inhumanidad es sorprendente y contrasta demasiado con Hunt, que es puro instinto. Más allá de ser aceite y agua, ambos eran dos ególatras que no tenían límites a la hora de alcanzar sus objetivos. Si bien desde lo mecánico Lauda corrió siempre con ventaja, desde lo técnico eran los dos mejores pilotos. Comienzan a intercalar victorias y monopolizan por completo ese recordado campeonato mundial de 1976.
Aunque frente a las cámaras se mostraba como alguien al que no le importaba nada más que el éxito, la fiesta y las mujeres, James Hunt era una persona muy sensible que vivía acechado por sus demonios internos. La separación compleja y dolorosa de su mujer Suzy Miller (una brillante Olivia Wilde) es un ejemplo de lo turbulenta que era su vida tanto dentro como fuera de las pistas. Su "némesis" tampoco era lo que se podía observar por televisión. Más allá de parecer perfecto y de convencer a todos de que no había nada capaz de afectarlo, cuando Hunt resurge de una manera brillante y comienza a vencerlo en varias carreras consecutivas la presión y la posibilidad del fracaso lo abruman. El solo pensar en perder lo llevará a cruzar todos los límites humanos y personales que hasta allí respetaba a rajatabla.
Luego, lo que todos conocemos. El accidente en el GP de Alemania que venía además precedido de un pedido - razonable y fundado- de suspensión previo a la carrera por parte de Lauda. La lluvia era incesante y la pista no estaba en buenas condiciones, pero Hunt - con la sangre en el ojo por una situación vivida algunas carreras atrás- presionó para que se corriese igual. A pesar de haberse quemado la cara y algunas partes del cuerpo de manera muy grave, el corredor de Ferrari sobrevive al choque. Desde la cama del hospital vio como su rival arrasa en todas las fechas y se dirigía sin obstáculos hacia el campeonato, hacia su sueño. Esto terminará siendo el combustible que lo impulse para regresar en tiempo récord a las pistas y pelear hasta la última vuelta algo que parecía estar perdido de antemano.
Chris Hemsworth está impecable y continúa su ascenso en Hollywood. Físicamente tuvo que reducir mucho su imponente musculatura para obtener un físico más espigado - aunque fibroso- como el que tenía Hunt por aquellos años. Su construcción del británico es muy buena y el personaje es interesante en sí mismo. Pura potencia, talento y carisma con una enorme sensibilidad. Hunt se sintió responsable por el accidente de Lauda y nunca pudo perdonárselo. Lo de Daniel Bruhl es digno de aplauso pues nuevamente entrega una maravillosa actuación. Su Niki Lauda es una máquina que de a poco comienza a romperse cuando la presión lo sobrepasa. Más allá de las apariencias y su poca sociabilidad, era una persona noble y sin maldad alguna. El motivo gesto del final lo enaltece como persona y lo hace completamente humano. La química entre los dos actores es óptima y sus cruces son chispeantes. Están en el mejor momento de sus carreras y aquí lo dejan bien en claro.
La filmación de las carreras es impresionante y de un gran dominio de cámaras. El trabajo de Ron Howard es excelente y resulta en una de las mejores películas de los últimos años. Técnicamente es de lo mejor dentro de su género y te mantiene atado a la butaca en todo momento. La recreación de época es otro punto a favor y las emociones no faltan en ninguna escena. Las actuaciones son muy buenas en general pero las que importan son las de Bruhl y Hemsworth que se transforman en estos dos gigantes y recrean una de las batallas más intensas y emocionantes de la historia de la F-1.
Rush es un filme lleno - lógicamente- de adrenalina. La velocidad es lo que predomina aunque también se hace lugar para el drama humano que es parte central de la historia. El guión es muy efectivo y está a la altura de las dos leyendas que llenan sus páginas. Es una verguenza que la mayoría de los grandes premios lo haya ignorado a la hora de los galardones, más allá de que nominaciones no le faltaron. Bueno, una sí le faltó pero a esta altura es un elogio eso. No fue considerada siquiera para los premios Oscar. Al fin y al cabo mejor para nosotros, ellos son los que se la pierden.
Puntaje: 10/10
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