Llewyn Davis (Oscar Isaac) es un músico de Folk en pleno auge de ese estilo musical. La sombra de Bob Dylan sobrevuela todo el filme y parece perseguir a este particular trovador que intenta abrirse paso en el showbusiness. Localizada en Greenwich Village, Nueva York - la cuna del Folk- la película nos muestra a un infelíz, malhumorado y talentosísimo cantautor recorriendo un bar de mala muerte tras otro y durmiendo noche a noche en sillones ajenos. Llewyn Davis no tiene hogar, solamente tiene su guitarra y el recuerdo de mejores épocas. Su carrera como solista no despega tras la trágica muerte de un amigo con el que formaba un dueto que, a decir verdad, tampoco era demasiado maravilloso. Llewyn Davis es un hombre sin perspectiva de futuro y con un presente bastante complicado. Con su mal genio a cuestas camina por inercia, solo para sobrevivir a diario y conseguir que el éxito lo encuentre de una manera cuasi milagrosa. Vive con lo puesto y no parecen importarle siquiera las personas que más lo quieren y lo cuidan. Su relación con su mejor amigo Jim (Justin Timberlake) es difícil por varias cosas: tiene el éxito que él tanto desea y tiene a la mujer que él ama (o al menos eso piensa). Gene (Carey Mulligan) es la novia de Jim y hace las veces de "June Carter para Johnny Cash" en un duo con su pareja. El gran problema es que está embarazada de Llewyn, con quien venía manteniendo encuentros casuales cada vez que este se quedaba a dormir en su casa.
Hay una gran escena en la que Gene discute con Llewyn en plena calle tras haberle comunicado lo del embarazo, le dice que todo lo que toca lo destruye. Que es el hermano bobo del Rey Midas - gran expresión-, algo que lo describe a la perfección a este atormentado personaje. Ya sea con sus amigos en el Upper East Side o entre los suyos en Greenwich Village, Davis siempre es sapo de otro pozo. No sabe quien es y por esta angustia existencial se pasa los días destruyendo todos sus vínculos afectivos. Hasta llega a perder al gato, que lo sigue fielmente desde las primeras escenas y que era lo único que cuidaba con énfasis y dedicación. Llega un punto en el que nuestro anti-héroe se queda completamente solo sin siquiera tener a mano un sillón provisorio para evitar el frío asesino de las noches neoyorquinas.
En Llewyn Davis los hermanos Joel y Ethan Coen intentaron personificar a todos los que lo intentaron en los años 60'. Todos los que quedaron en el camino tras la aparición de ese huracán llamado Bob Dylan o que simplemente fueron relegados a un lugar anecdótico en la historia de la música. Llewyn es un muy buen músico, con una voz profunda y canciones que erizan la piel, que tocan el corazón. Pero el aun no haberse encontrado a sí mismo hace que todo parezca imposible, que la pendiente siga haciéndose cada vez más cuesta arriba.
Oscar Isaac realiza una brillante labor en la piel de Llewyn Davis, este músico frustrado y cansado de ir por la vida de fracaso en fracaso. Su expresión facial carga con todo su dolor y logra desgarrar el alma con una mirada. Más allá de ser un completo idiota con tintes de hijo de puta, dan ganas de ir y ayudarlo. Carey Mulligan está muy sólida y logra que su Gene sea muy sentida. Su química con Isaac es muy buena y se nota que más allá de todo lo quiere mucho a Davis y que busca ayudarlo más allá de todo el mal que le ha hecho (algo parecido a lo que le pasa a uno como espectador). El resto del elenco está excelente en su labor, pero quien sobresale es John Goodman que todo lo que hace lo convierte en una obra maestra. Su Roland Turner es lo suficientemente asqueroso como para hacer pasar a Davis por un santo.
Los Coen hacen - como siempre- un enorme trabajo detrás de las cámaras. La reconstrucción de la época es maravillosa y para el final se guardan una escena que da vuelta todo lo que uno pensaba que el filme era. Cada uno de los momentos anteriores posee otro sentido cuando los Coen usan el guión para aplicar una sutil trompada que nos deja aturdidos sin entender que pasaba hasta allí. El soundtrack es uno de los más hermosos que tuve la posibilidad de escuchar. Lo que hizo T-Bone Burnett es genial y las voces de Isaac y Timberlake no hacen más que agregarle brillo y emoción.
Inside Llewyn Davis es un viaje a lo más profundo del ser humano. Una prueba de que tanto ayer como hoy la vida siempre fue una experiencia plagada de obstáculos de la que siempre, hasta en la peor de las tormentas, se puede salir bien parado.
Puntaje: 9/10






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