martes, 16 de julio de 2013

10 Series Imprescindibles Parte 1

Hay algunas series que son elementales para introducirse en el universo actual de este género televisivo. En estos últimos años, han tenido aire varias propuestas muy interesantes y de gran calidad (lo cual no significa éxito, pues varias de ellas fueron canceladas por la furia del mercado) así como varias que van desde lo meramente superficial hasta lo paupérrimo. El ascenso de las series ha sido marcado y constante, y han pasado a ser una parte de nuestras vidas. Como soldado de este "Ejército Seriéfilo" me dispongo a recomendar mis 10 mejores series a ustedes. Voy a partir la entrega en dos partes que constan de cinco series cada una. Aquí tienen la primera:


Mad Men:

Esta serie producida por HBO - y que acaba de culminar una brillante sexta temporada- es una de las mejores de estas últimas décadas. Retrata el mundo de las grandes agencias publicitarias de Nueva York en los años 60'. Su protagonista central Don Draper - un magnífico y arrogante Jon Hamm- representa esa época. Publicista exitoso, bello y con una esposa e hijos perfectos. El sueño americano hecho realidad. El problema es que rápidamente vemos como aquello es solamente una fantasía sostenida por la ingenuidad y el enamoramiento de su esposa Betty - una soberbia y fría January Jones, esperen a verla tras la tercera temporada- así como la misoginia de su marido. A fines de los 50' dentro de la agencia, y más allá de ser la más exitosa, los cimientos comienzan a crujir. La llegada de la década del 60' y la aceleración industrial de la pos-guerra hacen que la competencia comience a ser más cruda. La varilla se eleva y los competidores pasan de ser insignificantes a una amenaza directa para el reinado de "Sterling-Cooper". En el medio del tsunami, el pasado y presente de Don comienzan a salir a la luz y esto complica su vida personal y profesional. El descontrol y la arrogancia son la firma de Draper, que desde aquí deberá irse a ajustando a los violentos cambios que comienzan a suceder en su vida. La llegada de Pete Campbell - Vincent Kartheiser at his best- un joven empleado obsesionado con el trabajo y con ocupar la silla de Don, que comienza a subir a fuerza de contrataciones y el inesperado ascenso profesional de Peggy Olsen - rol consagratorio de Elisabeth Moss- una secretaria que tras un golpe de suerte inicial prueba tener lo necesario para triunfar en un mundo exclusivo para los hombres, hacen la trama mucho más densa y compleja.
El machismo y el racismo están perfectamente retratados, aunque hay un halo de esperanza en algunas acciones sinceras de los personajes que pretenden ir - tibiamente- en contra de este sentido común (Don contratando y dándole poder a Peggy o esta misma dándole resguardo a una compañera afroamericana que no puede llegar a su casa tras el asesinato de Martin Luther King, por ejemplo). En la década donde el desarrollo económico del país pasa por moldear consumidores mediante la publicidad para que consuman productos de industrialización masiva, su máquina central es la agencia publicitaria. Nada es lo que parece. Eso es lo que nos quiere vender Mad Men. Que por detrás de la publicidad donde la familia está sonriendo, por detrás de la foto perfecta, está la realidad que por lo general esta repleta de claroscuros. Esta falsa idea de perfección se va demoliendo a lo largo de cada capítulo con la imparable caída de la imponente y en apariencia sólida construcción que es en sí mismo Don Draper. Demás está decir que el vestuario es impecable, pero hablar solo de eso sería ignorar que tenemos un magnífico producto tanto técnica como artísticamente enfrente nuestro.


Game Of Thrones:

En el segundo lugar de la lista se encuentra otro tanque de HBO. Esta serie se basa en los libros homónimos de George R.R Martin y acaba de terminar su tercera temporada. Cada una de estas consta de 10 capítulos donde predominan lo épico, lo político y los paisajes más hermosos desde The Lord Of The Rings. Nos encontramos en en Reino de Westeros, donde las 7 familias más poderosas luchan por controlar el mítico Trono de Hierro y así poder conquistar todos los demás Reinos - vemos algo similar a la idea de Tolkien con su "anillo para dominarlos a todos"-. La chispa se inicia con el asesinato del rey Robert Baratheon (Mark Addy), que antes de morir asigna como su reemplazante a su amigo y "Mano del Rey" Eddard Stark (Sean Bean). Este decide aceptar la tarea y comienza a investigar el dudoso orígen de Joffrey uno de los hijos de Robert, que es el próximo heredero al trono. Pero la esposa del difunto soberano, Cersei Lannister (Lena Headey), organiza un complot para asesinar a Stark y colocar en el Trono de Hierro a su inexperto y sádico hijo Joffrey Baratheon (Jack Gleeson). Ante esta situación, los demás reinos comienzan a acelerar sus acciones para conquistar el reino. Pero por fuera de esta lucha encarnizada por el poder, hay fuerzas oscuras que no pertenecen al mundo de los vivos que avanzan desde el frío y desolado Norte. Básicamente tenemos enfrente nuestro una reflexión muy cruda acerca de como funcionan la política y el poder. Game Of Thrones se mueve al pulso de las traiciones, las alianzas, los negociados, la sed de poder, la lujuria y los excesos. La estética y la historia son similares a las de la épica trilogía de Peter Jackson, aunque poseen sus marcadas diferencias. La trama es muy compleja y posee varias vueltas de tuerca por capítulo. Pero al tener un formato televisivo esto no es tan incómodo ni difícil de seguir, ya que el desarrollo de los personajes y de las historias es mucho más extenso y preciso. Una de las particularidades de los libros originales es que los protagonistas centrales mueren uno tras otro, algo que se respeta escandalosamente en esta adaptación. Claro que cada uno de ellos posee un rol clave y mucho poder, pero esto no los hace inmortales ni mucho menos. La violencia es muy explícita y no hay piedad alguna para con el espectador sensible o con poco estómago (es decir, si ustedes encajan dentro de esta categoría no les recomiendo ver esta serie).Para terminar el recorrido, hablemos de los personajes. La mayoría de ellos son interesantes y estan bien interpretados. Pero hay dos que son excelentes: Tyrion Lannister (Peter Dinklage) y Daeneris Targaryen (Emilia Clarke).
El primero es el hijo bastardo y enano del legendario Tywin Lannister (Charles Dance), que vive con la culpa constante por haber causado la muerte de su madre durante el parto debido a su deformidad. Aún así es el más carismático y encantador de los 7 Reinos, además de un mujeriego y bebedor empedernido. Es el hijo paria y rebelde que va conociendo sus responsabilidades y sus límites a lo largo de la trama. Se mece entre la búsqueda de aprobación paterna y su deseo de trascender como un gran guerrero. La segunda es un personaje simplemente fascinante. Hermana del heredero al Trono de Hierro Viserys Targaryen (Harry Lloyd), es casada con Khal Drogo(Jason Momoa) - temible y feroz guerrero Dothraki - en orden de conseguir un ejército de 10.000 hombres que lo ayude en su misión. Parece tímida y sumisa, con mucho miedo ante este nuevo destino. Su hermano dice ser el Rey de los Dragones y con ello - y su hermana, claro- logra la lealtad de los guerreros tribales. Pero sus directivas comienzan a ser ignoradas y la figura de Daenerys comienza a crecer entre la comunidad. Ahora ella es la reina y es respetada y Viserys pasa a ser un bufón de feria que se nutre de odio y resentimiento. Porta con él tres huevos de dragón, que son la prueba de su poder. O al menos él lo cree así. Borracho y en un rapto de ira amenaza con asesinar al bebé que su hermana lleva en su vientre si no le dan su corona de oro. Khal Drogo le promete que lo hará y mientras dos hombres suyos lo sostienen por los brazos, lanza sobre su cabeza oro líquido hirviendo matándolo. Él no era el Rey de los Dragones, ya que de haber sido así el fuego no debería haberlo dañado. Con la posterior enfermedad y muerte de su esposo, Daenerys se encuentra en una débil posición. Consigue la admiración de la tribu demostrando en una ceremonia imponente desde lo visual que ella es la Reina de los Dragones. Desde aquí, acumulará poder, ejércitos y tierras con sus tres dragones - que crecen a un ritmo vertiginoso, como arma. Tras sus nobles intenciones, como liberar a los esclavos, se esconde una desbocada sed de poder que la llevará a luchar por dominar a los 7 Reinos.

Bates Motel:


Esta precuela de la obra maestra Psycho de Alfred Hitchcock es sin dudas la revelación de la temporada. Cuando vi el trailer y conseguí el primer capítulo, no me esperaba nada más que la actualización de la historia original pero contada con otros personajes (es decir, creí que lo de precuela era una estrategia de venta). Pero gratamente mis prejuicios se desvanecieron tras los primeros diez minutos. En Psycho Hitchcock desplegó todo su suspense de una manera maravillosa. La atmósfera es tensa y uno ve el filme al borde de la butaca. La novedad de asesinar a su protagonista a la mitad del filme abrió la puerta a la profundización del intrigante personaje de Norman Bates. Si bien se nos deja en claro que es un psicópata y que la causa de sus acciones es su madre opresora que aún muerta continúa martirizando a su hijo. Bates Motel decide no solo abrir la puerta sino entrar a la casa y encerrarse a investigar.Y obviamente, el suspense nos acompaña en cada escena. La serie nos lleva a la adolescencia de Norman Bates - un deslumbrante Freddie Highmore-, que va a llegar con su madre Norma Louise Bates - Vera Farmiga perfecta en un papel complejo e inestable- a White Pine Bay un pequeño pueblo costero en Oregon. Se asientan en un viejo hotel junto al río y lo rebautizan "Bates Motel". Vemos la famosa casa detrás del mítico hotel de nuevo en acción, algo que como fanático de Hitchcock me pareció maravilloso. Puertas adentro, la historia es más que retorcida. Norma es una madre sobreprotectora que ama a su hijo pero que no lo deja respirar ni ser un adolescente normal. Norman es un joven reprimido e inestable que ha sufrido la reciente muerte de su padre y que esta harto de huir de un pueblo hacia otro. Su deseo es asentarse y poder desarrollar una vida normal, algo que parece imposible debido al acoso constante de su madre. En su primer día, reciben la visita de un personaje que dice ser el dueño original del establecimiento y los amenaza para que se lo devuelvan. Esa misma noche retorna a la casa y golpea brutalmente a Norma -que estaba sola porque su hijo se había escapado de la casa con unas amigas- terminando la pelea cuando Norman retorna y logra reducir de un golpe al borracho atacante. Pero su madre toma un cuchillo y lo asesina a sangre fría. Cuando están a punto de huir nuevamente, ambos deciden deshacerse del cuerpo y de toda evidencia para poder de una vez por todas tener una vida normal - aunque en semejantes circunstancias, es evidente que la normalidad nunca va a llegar a la vida de los Bates-. Como si esto fuera poco, llega a su casa Dylan (Max Thierot) hijo del primer matrimonio de Norma, que posee un conflicto aparentemente irreparable con ella. Su relación con Norman tampoco es buena, pero solamente por el hecho de que crecieron separados. Dylan se va a involucrar en los turbios negocios que sostienen al pueblo y pasará a ser una especie de guardia de seguridad - aunque solo por conseguir dinero, con un gran corazón y sin maldad- de la mafia local. La policía velozmente conecta el caso de la desaparición de un conocido miembro de la comunidad con el nuevo hotel. En la escuela, una maestra comienza a interesarse por Norman porque ve en él un buen muchacho pero con mucho problemas irresolutos. Los asesinatos y presencias misteriosas comienzan a multiplicarse, creando un ambiente poco favorable para una mente claramente inestable como la del joven Bates. Un desamor dispara en él sentimientos muy oscuros que son hábilmente contrapuestos a su relación con Emma Decody (Olivia Cooke) una adolescente que posee una deficiencia respiratória, pero que es inteligente y muy despierta y que se enamora velozmente de Norman. Juntos comienzan a indagar acerca de los extraños sucesos que acontecen en White Pine Bay y descubren que detrás de ese pueblito en apariencia inocente hay muchas cosas que son escondidas bajo la alfombra. A medida que la trama avanza, las revelaciones acerca de la naturaleza del lugar y del mismo Norman Bates salen a la luz. La oscuridad presente en Norman comienza a consumirlo llegando a un impactante final de temporada. Tal vez después de todo no haya sido solamente la madre la causa de su locura. He aquí el gran MacGuffin de esta primera temporada. Que una segunda haya sido autorizada significa que las esperanzas no están perdidas. Que todavía hay gente que elige ver buenas series por sobre la basura que es ofrecida habitualmente.

Boss:

Ahora vamos a hablar de una serie que inexplicablemente - a mi juicio, el rating no es excusa válida- fue cancelada. Este hecho se hace aún más irritante cuando vemos un producto de tan buena calidad y encima producido por la leyenda indie Gus Van Sant. Boss nos sitúa en la ciudad de Chicago que es gobernada a puño de acero por el poderoso y carismático Tom Kane - all hail the one and only Kelsey Grammer-. Kane es un Alcalde corrupto e inescrupuloso, pero un brillante político. Es capaz de hacer cualquier cosa con tal de retener el poder absoluto que detenta desde hace años. No hay rival que esté a su altura ni que consiga desestabilizarlo un poco siquiera. Junto con Ezra Stone (Martin Donovan) y Kitty O'Neill (Kathleen Robertson) sus dos fieles y más brillantes colaboradores y su esposa e hija de su predecesor en el cargo Meredith Kane (Connie Nielsen), ha tejido una red de contactos y socios que parece infranqueable. La ciudad es suya y nadie parece discutirlo. Pero detrás de las paredes, sus rivales complotan en su contra y parecen haber encontrado en el joven y carismático - pero precoz y adúltero- tesorero Ben Zajac (Jeff Hepner) un rival de calibre. Cuando todo comienza a complicarse cada vez más, es el propio cuerpo de Kane quien se convierte en su peor enemigo. Es diagnosticado con Demencia con Lewy Bodies, una enfermedad auto-inmune y degenerativa que no posee cura. Su lucha será mantener todo el esquema de poder que tanto esfuerzo y sangre le costó construir a pesar de estar perdiendo la cabeza. Decide no comunicar a nadie acerca de su condición y continuar ejerciendo sus funciones, algo que es poco ético. Sus únicas vías de comunicación van a ser la Doctora Ella Harris (Karen Aldrige) a quien saca del hospital y la exilia para que no pueda ser contactada por nadie- y su hija drogadicta Emma Kane (Hannah Ware) que es la única que puede conseguirle las drogas clandestinamente. Son dos temporadas que sirven como un explicativo de los mecanismos que utiliza el poder político y de como la ambición puede destruir a cualquier persona y a todos los que están a su alrededor. El comportamiento de Kane comienza a ser cada vez más errático y su enfermedad comienza a consumir su cuerpo y mente, llegando a su punto más alto en la segunda temporada donde constantemente es atacado por visiones. La pelea por el poder es encarnizada y no posee límites éticos ni morales. El juego de la política no es más que una sucia letrina donde todos compiten por llegar al trono a costa de la gente común. Párrafo aparte para Kelsey Grammer que nos demuestra una vez más que es un maravilloso actor. El personaje de Kane parece hecho a medida, y su locura es interpretada de una manera perfecta. Más allá de que hayan cancelado Boss debido a su extraño bajo rating, estamos ante una de las mejores y más complejas series de estos tiempos. Una serie que va derecho a convertirse en un clásico. No en vano están pensando en realizar una película para así atar todos los cabos que quedaron sueltos tras su abrupto final.

Arrow:

Arrow es una serie muy jugada. Es el intento de conseguir un programa de superhéroes que tenga calidad y contenido y que no sea un dibujo animado. Con Smallville algo habían logrado, aunque sus últimas temporadas fueron bastante flojas. Pero con Arrow esta vez deciden salir de la cómoda historia de "como llegó X a ser Y" sino que tras una presentación mínima ponen todo en la mesa sin reparos. Oliver Queen (Stephen Amell, que ahora quiere ser Green Arrow en la futura versión cinematográfica de The Justice League) es el hijo malcriado y playboy del empresario Robert Queen. Mientras viajan a bordo de un lujoso yate, una tormenta los sorprende y quedan a la deriva en el medio del océano. Tras estar varios días con el mínimo de comida y con muy poca agua, visualizan una isla a lo lejos. Robert le pide a su hijo que resista y que enmiende todos los errores que él cometió. Acto seguido, asesina al otro sobreviviente y se suicida para así dejar el alimento en manos de su hijo. Le deja una libreta con una gran lista de nombres, de personas que le han fallado a Starling City (con una estética similar a Gotham City, con esa sombra que parece recubrirla). Pasa cinco duros años en la isla, donde adquiere una serie de habilidades físicas y mentales que le permiten estar listo para su tarea. Lo interesante es que capítulo a capítulo, el flashback es utilizado como recurso para irnos explicando que fue lo que sucedió en aquella misteriosa isla. Y aún cuando culmina la primera temporada, hay varias cuestiones irresolutas en cuando a su estadía allí. Su regreso a su ciudad natal genera un gran impacto mediático y el joven Queen intenta reconectarse con su familia y sus amigos al mismo tiempo que comienza a patrullar las noches vestido de verde, con un moderno equipo de arco y flecha y una capucha verde que oculta su identidad. Su motivación es eliminar uno por uno a los miembros de la lista que le dejó su difunto padre y terminar con todos aquellos que destruyeron su ciudad. Pero el cuadro general es mucho más complejo y las conexiones llegan a todos los empresarios que rodeaban a su padre, inclusive a su madre Moira Queen (Sussana Thompson). Detrás de esa lista, hay un plan mucho más macabro y complicado que el simple robo de dinero.
Aparecen varios personajes del universo DC, siendo DeadShot el más logrado y uno de sus principales antagonistas del vigilante. El amor se hace presente también en la figura de Laurel Lance (Katie Cassidy) que de a poco se va acercando nuevamente a su ex-novio, aunque le cuesta pues considera que la traicionó cuando escapó en el yate con su hermana (que falleció en el accidente). La policía comienza a seguir sus pasos, en especial el padre de Laurel el Detective Quentin Lance (Paul Blackthorne), y los caminos se van estrechando para Queen. Sus dos compañeros, que se unen con el correr de la serie, el ex-marine John Diggle (David Ramsey) y la divertida analista en sistemas Felicity Smoak (Emily Bett Rickards) completan la pintura. Arrow nos muestra a un héroe muy humano que intenta realmente cambiar las cosas al mismo tiempo que busca luchar contra sus demonios internos y reconciliarse con las personas que hirió en el pasado. Arrow es el ascenso de un héroe. Es la serie que los fanáticos de los comics nos merecíamos hace un largo rato.

Hasta aquí la primera entrega. Mañana la segunda con las otras 5 series que considero imprescindibles para todo fanático de la buena televisión.  


miércoles, 10 de julio de 2013

The Lords Of Salem

Rob Zombie es un buen músico y un muy interesante director de cine. Podemos decir que es mucho más creativo manejando una cámara y que lo mejor de sus shows musicales es la escenografía. Aún así, siempre se las arregla para sacar buenos discos y hacer unas mucho mejores bandas sonoras para sus películas y para quien se precie a pagarle. Como gran fanático de su trabajo, voy a recomendar dos películas suyas que considero clásicos de culto a esta altura: House Of 1000 Corpses (2003) y su spin-off The Devil's Rejects (2005). Luego de estos éxitos, se dió el lujo de reinterpretar un monstruo del cine de terror como Halloween del maestro John Carpenter en 2007 y su secuela en el año 2009 Halloween II. Aquí los resultados fueron un tanto desparejos y la crítica fue muy dura con los filmes, en especial con la fallida y bastante mal en cuanto a guión segunda parte. Aún así le queda como satisfacción el haberle impreso su estilo lleno de gore y de horror puro y duro a una de las mejores películas de terror que se haya visto. Lo interesante de los filmes de Zombie, una mezcla entre lo bizarro y lo horroroso (una especie de Grindhouse moderno) es que la fuente de todas sus creaciones es el ser humano. No hay monstruos o fantasía, sino seres humanos normales y corrientes que llevan a cabo las torturas y los asesinatos más sangrientos y crueles que uno podría imaginarse.


Este año el director nos trae The Lords Of Salem, una interesante adaptación - y continuación también si se quiere- de "Las Brujas de Salem". Zombie escribió el guión - al que ahora le suma un libro que lleva el mismo título- y consiguió darle una vuelta de tuerca más que interesante a la historia original. La apertura del filme nos muestra la persecución a un grupo de viejas que están realizando un ritual satánico en el bosque de Salem. Su captura es realizada por el Reverendo Jonathan Hawthorne y posteriormente son quemadas en gigantes hogueras. Un flashforward nos trae al presente, donde Heidi Hawthorne (una excelente Sheri Moon Zombie) una conductora estrella de la radio local lleva una vida tranquila con su adorable perro tras haber estado al borde de la muerte por su pasada adicción a las drogas. Posee una historia de idas y venidas con uno de sus compañeros de trabajo, pero nunca parece concretarse. Una mañana ve a una persona que la observa desde el apartamento 5 al final del pasillo. La saluda pero lo único que recibe es el cierre de la puerta violentamente. Le avisa a la dueña del edificio que vió a alguien arriba y esta le dice que debe haber sido una alucinación, pues ese departamento esta vacío. Al otro día en la radio, recibe un paquete muy grande de madera enviado por "The Lords" que contiene un disco. Decide pasarlo en el programa y a medida que todos los habitantes del pueblo lo escuchan, quedan como en un trance para luego volver a la normalidad. Con sus compañeros deciden llamar al grupo "The Lords Of Salem" y anuncian un concierto gratuito en el anfiteatro de la ciudad en pocos días. Ese día el invitado al show era Francis Matthias, interpretado por Bruce Davison (el senador Kelly de X-Men), un escritor y director del museo de Salem. Cuando va al programa a hablar de su nuevo libro acerca de las Brujas, queda muy desconcertado con el disco de "The Lords". Comienza a indagar y encuentra una conexión entre la misteriosa música y el apellido Hawthorne. A medida que Heidi va escuchando el disco cada vez más y más, imágenes horripilantes comienzan a perseguirla. Las apariciones en su apartamento se hacen habituales y, de la nada, tres adorables señoras (la dueña del edificio y dos amigas suyas) comienzan a acercarse cada vez más a Heidi. A cada hora, le es más complicado distinguir entre realidad y fantasía. El pasado está aquí para tomar lo que le pertenece. Los Señores de Salem preparan su retorno.


Si bien el guión es previsible en ciertos puntos, algo lógico ya que se basa en una historia que todos conocemos de memoria, Zombie logra darnos unos buenos sustos y crear una atmósfera muy oscura y mucho menos festiva y bizarra sin así perder su estilo. Aclaro que la fiesta y lo extraño siguen estando presentes y en cantidades más que razonables. Las imágenes alocadas nos son lanzadas una tras otra como flechas al ritmo de un muy buen soundtrack y la musica de The Lords, que es realmente perturbadora. Sheri Moon Zombie, esposa del director, demuestra nuevamente que es una actriz ideal para el género y que no está aquí solo por ser la mujer del bueno de Rob. Se carga la película al hombro, algo que hasta aquí no había hecho. Su rol deja de ser secundario y pasa a ser el centro de la película, algo que los fanáticos de estos filmes debemos agradecer. La extrema transformación psíquica de su personaje se produce en solamente una semana y es lo que le da ritmo a The Lords Of Salem.


Rob Zombie no logra hacer un filme tan bizarro como House Of 1000 Corpses ni pesado como The Devil's Rejects, pero toma la oscuridad que había utilizado en las dos Halloween y la coloca - por fin- dentro de un filme muy bueno. Es sin dudas el trabajo más denso y oscuro del norteamericano y la confirmación de que aún juega en las Ligas Mayores. Gran trabajo de cámaras, retorcido guión, uso justo y necesario del gore y un muy buen trabajo de Sheri Moon Zombie y de Bruce Davison. Más que suficiente para seguir buscando el gran clásico de terror moderno que muchos creen - me incluyo en esta lista- que puede filmar.

Puntaje: 7.5/10

martes, 9 de julio de 2013

Monsters University: El regreso a los orígenes...

En el año 2001 Pixar nos hacía llegar Monsters Inc., una de sus mejores creaciones a la par de un gigante como Toy Story. La historia de Mike Wazowski y de James P. Sullivan, que juntos conformaban el mejor equipo de asustadores de la planta de energía de Monstruópolis - Monsters Incorporated- enamoró a millones de espectadores y que los críticos no dudaron en calificarla como una de las mejores películas animadas de la historia del cine. La originalidad y la belleza del relato, algo que se comprueba cada vez que la vemos nuevamente, justifican tamaño comentario. Así y todo, sorprendió la decisión de Pixar (que no viene dando buenos productos más allá de la gran Toy Story 3) de hacer una segunda película y que además fuese una precuela. Era mucho más simple imaginarnos una continuación. Me atrevo a decir que, si se retomaba en el punto donde terminaba el primer filme, todos los elementos estaban dados perfectamente en lo que respecta al guión. Pero en cambio decidieron patear el tablero y traernos los orígenes de la relación entre el adorable y cascarrabias Mike y su compañero y mejor asustador del mundo Sullivan. El resultado fue más que satisfactorio, superando con creces a su predecesora (que de por sí, es excelente).


Las voces de Billy Crystal (Mike), John Goodman (Sullivan) y Steve Buscemi (Randall) son excelentes en Monsters Inc. y seguramente aquí también. Pero las copias que llegaron al país fueron solamente dobladas, lo cual por lo general es una desventaja y le quita sentido artístico a las interpretaciones. Pero en el caso de estas dos películas, los doblajes son muy buenos y nos entregan lo mismo que las voces originales (algo que no sucede, por ejemplo, en Despicable Me). La animación es nuevamente impresionante(nada novedoso, claro está), con el sello Pixar de siempre. Pero a ello le suman una historia muy linda, extremadamente divertida - prestar mucha atención a los personajes nuevos, en especial a los integrantes de la poco popular fraternidad "Oozma Kappa"- y que muy pocas veces recurre al golpe bajo emocional que tanto se utiliza dentro del género. El filme nos cuenta como Mike y Sullivan comienzan siendo enemigos en la facultad y, tras un error mutuo que los obliga a trabajar en equipo, logran superar esas diferencias para terminar siendo los mejores amigos que disfrutamos en la película anterior.


Mike Wazowski es un monstruo pequeño, redondo y tierno que no es tomado en serio por nadie. Pero tiene un sueño que es demostrar que el realmente da miedo y que puede ser el mejor monstruo de todo el mundo. Para ello, estudia duro e ingresa a Monsters University donde deberá probar que además de conocer los libros de memoria puede cumplir con su objetivo. James P. Sullivan es todo lo contrario: asustador nato, con un apellido importante y un haragán que cree que va a aprobar todo sin estudiar debido a su talento. De a poco, Mike demuestra grandes progresos tras su duro trabajo mientras que Sulivan se queda atrás. Su competencia llega demasiado lejos y un incidente hace que la temible y legendaria directora de la Facultad de Sustos Dean Hardscrabble, los eche del programa. Cuando parece que todo está perdido para ambos, las Sustolimpíadas anuales les dan la posibilidad de retornar al programa. Mike desafía a la directora y acuerda que si ganan su equipo deberá ser reincorporado y si pierden él y Sullivan serán expulsados de la universidad. Solo que para ganar deberán primero superar sus diferencias y segundo entrenar a un grupo adorable - y realmente hilarante- de monstruos fracasados y sin ningún talento visible que son el hazmereir del campus y pertenecen a la peor fraternidad: "Oozma Kappa".


Monsters University es un filme maravilloso. Con él, Pixar regresa al nivel de las tres Toy Story y supera lo que había hecho con su antecesora Monsters Inc. Cierra todas las puertas que había dejado abiertas, y nos demuestra que cada uno de nosotros tenemos dentro nuestro un talento que nos hace especiales. Y que el esfuerzo y el trabajo en equipo son necesarios para triunfar en la vida. Háganse el favor y vayan a verla. Solos, el pareja, con sus hijos, sobrinos, etc. Con quien sera, pero por favor no se pierdan una de las mejores películas de año.
    
Puntaje: 10/10



lunes, 8 de julio de 2013

The Great Gatsby: Fuegos artificiales y Di Caprio

El director australiano Baz Luhrmann nos tiene acostumbrados a los grandes espectáculos. Nunca le tuvo miedo a la grandilocuencia y parece disfrutar el juego que se da dentro del terreno de lo exagerado y la fastuoso. Esto es fácil de comprobar. Alcanza con mirar Romeo+Juliet (1996), Moulin Rouge (2001) - que inexplicablemente aún no tiene su propio musical- y su más reciente Australia (2008). Si bien son muy distintos entre sí, la visión y el estilo de Luhrmann están claramente marcados en ellos. Este año nos trajo The Great Gatsby una versión del clásico de Francis Scott Fitzgerald  que supera con creces a su antecesora de 1974, un fallido filme muy lento y con muy poca chispa (más allá de que Robert Redford no está del todo mal en el rol de Jay Gatsby). Se puede decir que junto a Di Caprio, Luhrmann logró filmar una versión muy interesante y que atrapa al mismo tiempo que entretiene.

La película es narrada por Nick Carraway (un razonable pero sin alma ni expresión Tobey Maguire) que a su vez es protagonista central de los hechos que está contando. Esto puede ser un poco incómodo y hasta se lo podría haber manejado de otra manera. Daisy Buchanan - el gran amor de Gatsby y la persona por la que este decide hacerse millonario para así poder reconquistarla- es interpretada sobriamente por Carey Mulligan quien da con el estilo a la perfección pero carece de expresividad y emotividad para interpretar a un personaje tan importante. Aún así, es importante remarcar que su frialdad es ideal para el desarrollo posterior de la historia. Luhrmann recrea perfectamente la Nueva York de los años 20' y aquellos años de fiesta y jazz. El vestuario, los escenarios y los actores entran en perfecta sincronía para llevarnos de vuelta a aquella época - y es noble remarcar que el toque de modernidad no molesta en lo absoluto-. El derroche, que fue la marca de la Generación Jazz, es ideal para que el australiano despliegue sus habilidades. El soundtrack completa el cuadro: es excelente y sin dudas que ha sido un acierto del director el haber elegido música moderna (Hip-Hop con Jay-Z, Kanye West y Beyonce a la cabeza) para ambientar su creación. Se lo criticó mucho por esto en particular, pero ya lo había hecho con excelentes resultados en Moulin Rouge y en esta ocasión queda nuevamente lejos de decepcionar. El gran problema es que a veces da la sensación de que es la banda sonora, y no los actores, la que sostiene el ritmo y el dramatismo de las escenas.


Párrafo aparte para el gran Leonardo Di Caprio, que nos entrega una de sus mejores actuaciones, algo impresionante considerando que la mayoría de sus interpretaciones han sido muy buenas. Es un hecho que todavía le quedan muchas cartas bajo la manga al talentoso actor norteamericano. Su Jay Gatsby deslumbra desde el momento en el que aparece en escena. Uno se queda fijado en la pantalla, no puede sacarle los ojos de encima ni aún en sus momento de mayor oscuridad y dolor. Estos dos rasgos siempre están a flor de piel, pero solamente lo consumen al final de la película. Aunque ni así deja de ser extremadamente brillante, locuaz y encantador. Di Caprio es lo más memorable de esta película, ya que transita por las diferentes etapas de Gatsby sin fisuras ni exageraciones. Logra ser ampuloso y contenido al mismo tiempo, algo que no consigue el filme en general.


The Great Gatsby es un buen filme. Está bien dirigido por un director ideal para este tipo de películas, tiene buenas intenciones y a un talento como Di Caprio en uno de los puntos más altos de su ya de por sí excelente carrera. Pero se queda a mitad de camino, porque elige ser fastuoso antes que profundo. Elige colocar la fiesta y el exceso por sobre todo lo demás. Al fin y al cabo, es un retrato de aquellos años locos...

Puntaje: 7.5/10

miércoles, 3 de julio de 2013

The Purge

En el año 2008 el director Bryan Bertino nos sorprendió con The Strangers, protagonizado por Liv Tyler y Scott Speedman, un filme muy oscuro que hiela la sangre y asusta por el factor humano presente dentro de esa oscuridad. La construcción de la atmósfera, densa y terrorífica, es perfecta. Una joven pareja decide pasar un fin de semana en una casa en el medio del bosque tras asistir a la boda de unos amigos. Lo que parecía ser perfecto, comienza mal con el rechazo de ella a la propuesta de matrimonio que le realiza su novio. Todo lo que estaba preparado para festejar dentro de la cabaña pierde sentido y nos encontramos ante dos personas que tenían todo en sus manos y que en tan solo unos minutos lo han perdido para nunca encontrarlo de nuevo. Los silencios son perfectos - nos recuerdan a la premisa de Alien: "podes gritar muy fuerte, pero en el espacio nadie te va a escuchar"- y solo escuchamos música de fondo cuando alguno de los dos acciona la vieja fonola que hay allí. En el medio de la noche, una joven aparentemente herida se acerca a pedir ayuda y, ante la negativa, desaparece. La puerta comienza a ser golpeada cada vez más seguido y los dos protagonistas se van dando cuenta de que no están solos en ese desolado paraje. El horror es humano; aquí hay que tenerle miedo a las personas a nuestra propia naturaleza. No hay una razón particular para este acoso, parece un simple caso de lugar y momento equivocados. La película no busca dar razones sino mostrar el tormento más puro y humillante. La constante sensación de que alguien nos está observando es llevada a nuevos niveles. Si bien no tuvo un gran éxito comercial, marcó el camino para varias películas que buscaron recuperar su esencia.


Una de ellas es The Purge - dirigida por James Demonaco y protagonizada por Ethan Hawke (James Sandin)Lena Headey (Mary Sandin) y Max Burkholder (Charlie Sandin) -que está a punto de ser estrenada y ya tuvo proyecciones en varios festivales internacionales recibiendo buenas críticas. La historia es original y se desmarca en lo central del film de Bertino. En un futuro cercano, los Estados Unidos de América son gobernados por los nuevos Padres Fundadores que salvaron al país de su auto-destrucción y lograron erigirlo nuevamente como la gran potencia a nivel mundial ¿Como lo hicieron? Decidieron organizar una purga anual donde por 12 horas la ley y los médicos no existen y todos los habitantes pueden hacer todo lo que quieran. El objetivo es limpiar al país de delincuentes e impuros (enfermos, negros, etc.) y también mediante los asesinatos poder limpiarse uno mismo internamente. Expulsar en esa noche todo el resentimiento, el odio y todo lo que sea nocivo para la pacífica convivencia de la sociedad. El resultado funciona y Estados Unidos pasa a ser un país libre de crimen y con individuos en apariencia felices. Esto catapulta a los gobernantes que lo planearon al mismo nivel de los "Nuevos Padres Fundadores de la Nación". Pero queda claro que nos encontramos ante una fachada, que esconde detrás de sí a una sociedad que ha visto crecer sin cesar los niveles de hipocresía.


James y Mary Sandin son una pareja perfecta. Tienen dos hijos adolescentes y un gran pasar económico. James es ejecutivo de ventas de equipos de seguridad militar para la purga y se ha hecho millonario vendiendo e instalando equipos en todas las casas de su lujoso barrio residencial. Su prosperidad y lujoso estilo de vida se debe justamente a este cruel evento. Sus dos hijos adolescentes, Charlie y Zoey, no están tan convencidos de que la purga anual sea algo lógico y normal. En especial el más joven - Charlie- que constantemente cuestiona la naturaleza de lo que sucede año a año - y de lo que le enseñan como verdad absoluta en la escuela- ante la estática y aprobatoria mirada de la sociedad norteamericana. Antes de que caiga la noche, una vecina se acerca a Mary y le desliza sutilmente el pensamiento que tienen la mayoría de sus vecinos: que ellos se han enriquecido a costa del sudor y el trabajo de las demás familias del barrio. La mujer queda atónita y ofendida ante esta inquietante sugerencia. El encuentro termina con un saludo y una sonrisa falsa de parte de ambas.


Por televisión llega el anuncio del comienzo de la purga anual y todo el barrio activa los escudos de seguridad que convierten a sus cálidos hogares en fortalezas aparentemente impenetrables. Algunos vecinos salen a purgar y otros, como los Sandin, se quedan encerrados en sus casas esperando a que pasen esas 12 fatídicas horas. Mientras las cámaras locales entregan imágenes de calles vacías y un silencio sepulcral, los programas de cable transmiten el evento a nivel nacional. La violencia llega a niveles inauditos y al parecer todo el mundo está de acuerdo con ello. Pero esa noche, un suceso va a cambiar la vida de los Sandin para siempre. Ante un pedido desesperado de auxilio de parte de un hombre afroamericano, que corre herido y cubierto de sangre por las calles del barrio encontrando el silencio como respuesta, Charlie decide abrir el escudo y dejarlo entrar a la casa. Un grupo de jóvenes ricos y armados toca a la puerta de la casa. Llevan unas máscaras que les dan una apariencia aún más siniestra; lanzan un ultimátum y le dan a James unas horas para encontrar a su víctima y entregarla. De lo contrario, ingresaran en la casa y masacraran a todos. Su deseo es enviar al intruso nuevamente al exterior para que cumpla con su función y su destino, que es morir esa noche. Las hipocresías quedan a la vista y queda en claro que tal vez las personas que se quedan en sus casas sin matar a nadie son iguales o peores que las que salen a "cazar".


La película posee un ritmo frenético que quita el aliento. Logra llevarnos al borde la butaca a pesar de transcurrir dentro de una casa llegando a ser un muy buen thriller, similar a Panic Room (2002). Ethan Hawke se carga al hombro un filme lleno de acción, tensión y un final inquietante que va más allá que el de The Strangers - que de por sí es demasiado perturbador-. Es una gran crítica social y ataca directo al corazón del discurso hipócrita de los gobernantes norteamericanos. Nos muestra como se puede dominar a una sociedad por medio del miedo al otro, del terror al distinto. No todo lo que brilla es oro, eso ya lo sabemos. Pero The Purge se encarga de confirmarlo de una manera muy osada y refrescante.

Puntaje: 8.5/10    

lunes, 1 de julio de 2013

Olympus Has Fallen

Olympus Has Fallen es un filme típico de los Estados Unidos en el peor de los sentidos. Está plagado de patrioterismo barato, de efectos especiales realmente innecesarios y de actuaciones tan desganadas que es justo preguntarse si cobraron por su labor. Junto a White House Down otra película que está en vísperas de estreno, forman parte de una nueva oleada de productos que intentan repetir el éxito de Die Hard, la mejor película de acción de la historia. Queda claro que este primer intento es un fracaso absoluto como película y que no deja mucho para analizar. Un breve repaso por algunos puntos esenciales dejará en claro mi postura.

Antoine Fuqua es un buen director que nos supo entregar muy buenas películas. En su palmares se encuentran Shooter (2007), Tears Of The Sun (2003) y la maravillosa Training Day (2001) donde Denzel Washington- que se llevó un merecido Oscar por su performance- y Ethan Hawke - nominado como mejor actor de reparto por el mismo filme- se sacan chispas y nos entregan una de esas películas que quedan grabadas en la historia. Pero nada de esto se ve en los dos últimos productos de la factoría Fuqua. Brooklyn's Finest (2009) con el cartón Richard Gere a la cabeza es un bodrio por donde se lo mire y Olympus Has Fallen (2013) es como mucho un show de disparos y fuegos artificiales. El guión es muy primario y bastante incoherente, rozando lo estúpido. Unos terroristas norcoreanos toman la Casa Blanca para activar todas las cabezas nucleares y hacerlas explotar para convertir a Estados Unidos en un "reino de miseria y desesperación" (como venganza por lo que los norteamericanos hacen en Corea del Norte hace 50 años). Pero lo más desopilante es la manera en que toman la casa de gobierno: se infiltran en la delegación de Corea del Sur que viaja a reunirse con el Presidente de los Estados Unidos. Una vez que atacan por aire y tierra la imponente Casa Blanca, matando a toda persona que se cruce en su camino, los políticos huyen al bunker presidencial bajo tierra. El Presidente insiste con que los coreanos los acompañen, algo que por seguridad no se debe hacer, pero los agentes acceden. Y como era lógico, una vez encerrados y aislados, los terroristas revelan su identidad y toman de rehenes al Presidente y a la Secretaria de Estado. Comienza la ejecución masiva de colaboradores presentes y llega el pedido de retiro de las tropas de la frontera Coreana. Pero detrás de este objetivo, hay uno aún más complejo y macabro.


Aquí entra en acción Mike Banning - un aceptable y potente Gerard Butler- un ex guardaespaldas del gobierno que ahora está guardado en funciones administrativas tras un atentado donde no logra salvar la vida de la Primera Dama. Es llamativo que un Presidente de los Estados Unidos sea tan poco conocedor de los protocolos de seguridad básicos. La casualidad es que Banning trabaja justo enfrente de la Casa Blanca y decide ir a ayudar cuando ve que la situación está fuera de control. Logra ingresar a sangre y fuego al ahora destruido lugar y comienza a pulular por los pasillos matando a cuanto terrorista se le cruce. Sus líneas son similares a las de John McClane y su personaje es prácticamente un calco. Pero Butler no es Bruce Willis ni Olympus Has Fallen es Die Hard. Aún así, es el único personaje que nos entrega algo de acción y dinamismo en una película que esta plagada de efectos especiales y que se da el lujo de destruir por completo la Casa Blanca, pero que no se mueve.


Aaron Eckhart personifica a Benjamin Asher uno de los Presidentes más ridículos que haya dado el cine. Pero su pésima y exagerada actuación es superada con creces por el desgano total de Morgan Freeman. Parece que estuviese actuando a beneficio, y de algo acerca de lo que no se encuentra muy convencido de apoyar. Al ser el Speaker del Gobierno, queda al mando del país cuando toman de rehén al Jefe de Estado. Hay tan solo una escena donde se parece al menos al Freeman que todos conocemos: aquella en la que confronta con el jefe del ejército que busca imponerle su plan. Rick Yune interpreta a Kang, un terrorista tan enigmático como su nombre. Toda la película insinúa con despegarse del estereotipo de terrorista norcoreano que predomina en los EEUU, pero no lo hace y para colmo termina entregando una aburrida pelea final donde da el brazo a torcer velozmente. Gerard Butler se lleva el único aplauso, ya que pone el cuerpo e intenta, con razonables resultados, exprimir al máximo un guión que es más recto y aburrido que el de G.I Joe: The Rise Of Cobra.


El patrioterismo burdo de este filme se puede resumir en una escena que haría a cualquiera levantarse e irse de la sala donde se realiza la proyección debido al ataque de risa. Tras ser brutalmente golpeada, la Secretaria de Estado es arrastrada de los brazos hacia la puerta de la Casa Blanca para ser ejecutada frente a todas las cámaras. En el camino, mientras parece que agoniza del dolor comienza a gritar (en inglés claro): "juuuuuuuroooooo...leeeaaaalllllttaaaaddd...aaaa laaaa bandeeeerrraa...deee loooss Estados Uniiidooooos...de...Merica". Agregamos a la lista el discurso de "aunque caiga nuestra bandera, nos vamos a levantar como Nación porque somos los mejores del mundo" que nunca falta en estas películas norteamericanas de pésima calidad (y que por suerte no está en la mayoría de las que realmente valen la pena de Hollywood, que son muchas). Creo que no queda nada más para decir de una película pretenciosa, engreída, llena de estereotipos típicos de los red-necks y que al fin y al cabo no es efectiva ni siquiera en los exagerados y fastuosos efectos especiales. Con lo único que va a poder regodearse Fuqua es con haber podido destrozar la Casa Blanca por completo. Demás está decir que su intento de refundar el estilo de las Die Hard no tuvo éxito en ningún sentido. El puntaje que le doy es obra y gracia de Gerard Butler, ya que sin él hubiese sido aún más bajo.

Puntaje: 4/10

Algunas reflexiones acerca de Kick-Ass: Un cambio de paradigma

En estos últimos 5 años, hemos asistido a una explosión en cuanto a filmes de superhéroes. Marvel y DC Comics se disputaron las audiencias a nivel mundial con un claro triunfo  y aplastante triunfo de los primeros. Por el lado de Marvel nos encontramos con Iron Man (3 enormes películas), Thor (una buena primera parte y una segunda a punto de estrenarse), The Incredible Hulk (fallida pero aun así noble), y el tanque cinematográfico por excelencia: The Avengers la reunión de los personajes más importantes de su universo. DC nos ofreció Green Lantern (desastrosa por donde se la mire), Batman (una excelente trilogía dirigida por el siempre fastuoso Christopher Nolan que reposicionó a la firma tras quedar al borde del knock-out en 2008) y Man Of Steel (la nueva versión de Superman a cargo de Snyder y Nolan a tono con la oscurísima saga de Batman). Podemos agregar a esta lista al psicótico Ghost Rider que nos entrega el cada vez más al límite Nicholas Cage. Y ni que hablar de la excelente y sangrienta Punisher: War Zone que finalmente fue lo que los fanáticos de este gran personaje esperábamos y merecíamos. Pero estos dos personajes no son superhéroes sino que forman parte de las series más oscuras de Marvel Knights. En fin, tal vez creímos que habíamos visto todo pero en el año 2010 llegó a los cines una película que a mi parecer es infinitamente superior a todas las que acabo de enumerar. A propósito del inminente estreno de su secuela este año, vamos a hablar de Kick-Ass y el cambio de paradigma que significó en las películas de superhéroes.


Kick-Ass es un comic escrito por Mark Millar e ilustrado por John Romita Jr. que Marvel publica bajo el sello Icon Imprint. Se nos cuenta la historia de Dave Lisewzki, un geek neoyorquino que pasa desapercibido en la escuela y que es un gran fanático de los comics. Hasta aquí, nada peculiar. Pero cuando sufre un robo en un callejón mientras regresa a su casa, decide convertirse en un superhéroe para poder ayudar a la ciudad. Sus intenciones son nobles, pero no posee ningún tipo de superpoder ni de tecnología que pueda ayudarlo a llevar esta tarea adelante. Más allá de sus evidentes limitaciones, compra en Ebay un traje de neoprene verde y comienza a entrenarse físicamente para llevar adelante su tarea. Su recorrido comienza cuando protege a una persona que está siendo brutalmente golpeada por otras tres y recibe a cambio una gran cantidad de golpes y puñaladas. Un grupo de jóvenes que está comiendo en un lugar cercano a los hechos, comienza a grabarlo mientras lucha a puño limpio contra los tres criminales. Cuando estos se retiran, le dice a uno de los tantos curiosos que él es Kick-Ass y que está aquí para ayudar a Nueva York. Cae maltrecho, pero logra esconder el traje desnudándose y le dice a su padre que él fue la persona asaltada. Tras varias operaciones, donde le colocan demasiadas placas metálicas en su cuerpo, sale del hospital y arma una página de MySpace para que la gente pueda contactarse con él. La entrada en el juego de otros tres superhéroes (Hit-Girl, Big Daddy y Red Mint, cada uno con distintos planes y motivaciones), que inspirados por él deciden ayudarlo a combatir el crimen, completa el cuadro. La historia del amor imposible entre la chica popular y el eterno perdedor se desarrolla de una manera muy peculiar y posee un giro final muy divertido y bastante original para lo que es el género de superhéroes. Quedan en evidencia las logradas y divertidas conexiones con Spider-Man, Batman y hasta con Wolverine. Si bien esta historia a muchos les puede parecer infantil y aburrida, rozando la parodia más burda, les puedo afirmar que es todo lo contrario. El nivel de violencia y de oscuridad que hay en esta pieza literaria es espeluznante. Y no, no fue una confusión que haya llamado "pieza literaria" a una historieta. Así como digo que la película es superior a todas las demás del género, me encuentro en condiciones de afirmar que como comic Kick-Ass se encuentra al mismo nivel que los mejores exponentes de su especie.


Creo que el filme es la mejor adaptación cinematográfica de un comic que se ha hecho hasta aquí. Supera con creces a Sin City que también había logrado que nos sintiéramos literalmente dentro del libro. La estructura es la misma: el protagonista narra los sucesos y nos lleva a través de su historia - hay una hilarante mención a esta similitud entre ambos filmes- desde el principio. La película es un gran flashback, que logra mantenernos en vilo en cuanto a la suerte final de nuestro superhéroe y sus compañeros de lucha. La estética del comic es respetada a la perfección sin caer en la necesidad de crear un universo cuasi-surreal como en Sin City, algo que sin dudas también se debe al hecho de que esta historia transcurre en Nueva York y no en una ciudad ficticia. El filme está dirigido por Matthew Vaughn y protagonizado brillantemente por Aaron Taylor-Johnson (Daniel Lisewzki o Kick-Ass), Mark Strong (el capo mafia de la ciudad, Frank D’Amico), Christopher Mintz-Passe (Chris D’Amico o Red Mint, hijo de Frank D’Amico y antagonista de Kick-Ass), Chloe Grace-Moretz (Mindy Macready o Hit-Girl, una niña de once años especializada en artes marciales y el manejo de armas) y Nicholas Cage (Damon Macready o Big Daddy, un ex policía y el padre de la pequeña Mindy que junto a ella busca venganza contra D’Amico por haberle arruinado la vida enviándolo a la cárcel con falsas acusaciones provocando el intento de suicidio de su esposa que estaba embarazada de su hija y muere tras dar a luz). Kick-Ass es una lección de cómo se debe pasar del texto a la pantalla sin ninguna fisura. Claro que esto no significa que no haya nada para editar, ya que varias escenas fueron retocadas y rearmadas. Pero los personajes son los mismos tanto en su esencia como en su apariencia y la violencia no es dejada en un segundo plano, algo que sin dudas es un gran riesgo a la hora de filmar cualquier película cuyo eje sea la parodia (si no, vean todas las películas del tipo Its not another love, horror, etc. movie). El humor está allí, pero a la par de los demás componentes. Progresivamente el filme va tomando un tono oscuro que tiene su clímax en la escena donde los sicarios de Frank D’Amico torturan violentamente y por televisión nacional a Kick-Ass y a Big Daddy, terminando con la dolorosa muerte de este último - sin olvidar la sangrienta masacre que realiza la pequeña Hit-Girl armada con pistolas y cuchillos intentando salvar a su padre-. Como ya dijimos, la película no le escapa a la sangre y la violencia- que por suerte para los fanáticos son muy explícitas- presentes en el comic algo que justifica su “Calificación-R”. El lema de la historia "Shut up. Kick ass" no puede ser más claro.


Cada vez que surge una adaptación, se discute acerca de la fidelidad o no de esta con respecto del libro original. En este caso, no hay posibilidad de que ningún purista y/o fanático de la historieta se vea decepcionado por el resultado final. La venganza, el honor y la problemática adolescente están perfectamente retratadas y situadas en una Nueva York brillante pero lúgubre a la vez, que nos muestra su cara más esplendida y sus profundidades al mismo tiempo. El director cumple con su objetivo de llevar a la pantalla uno de los comics más originales de los últimos tiempos, con un excelente guión adaptado y unos actores envidiables por su talento. Nos entrega una historia que esta disfrazada de parodia, pero que en realidad es la de un superhéroe mucho más real, más humano y vulnerable que todos los demás - lo cual no deja de hacerlo importante-. También nos enseña que la oscuridad siempre está presente en nosotros y que debemos aprender a lidiar con ella si no queremos con nos consuma. Que nunca el héroe y su alter-ego son personas distintas, sino la misma y que todo lo que afecte a uno va a afectar al otro. No es casualidad que el personaje más violento y sádico sea la pequeña Hit-Girl, una genuina mezcla entre inocencia y violencia causada por un pasado desgarrador.

La película y el comic nos dejan la sensación de que todos nosotros podemos ser Kick-Ass, pero que ser un superhéroe no es una tarea simple ni mucho menos. Pero vemos que la posibilidad, con todos sus peligros y consecuencias, no está ni remotamente lejos. Es tal cual como dice el protagonista al final del filme: “Dicen que sin poderes no hay grandes responsabilidades. Excepto, que eso no es verdad”.