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jueves, 4 de diciembre de 2014

Ouija


Recuerdo haber visto con un par de amigos cuando apenas tenía trece años un filme - bastante fallido pero divertido- que versaba acerca de los horrores que escondía el tablero de la Ouija. Digamos que el tema no es original y que existen toneladas de series, documentales, cortos y largometrajes que tratan de explicarnos la naturaleza macabra de este viejo "juego". Cuando leí que se estrenaría para este Halloween un filme titulado Ouija, no pude evitar buscar el trailer pues es un tema que a pesar de su repetición siempre me cautivó. Además ustedes saben que soy fanático de un buen filme de horror clase B y tras ver el avance y un par de escenas sueltas promocionales, sinceramente quedé sorprendido porque la protagonista era la genial Olivia Cooke (búsquenla en Bates Motel, la rompe) y por el hecho de que la producción no era en absoluto barata. 

Ouija comienza con dos niñas jugando con el tablero en cuestión, pero no llegamos a ver mucho más que esto. Un flashforward nos sitúa ya muchos años después en la casa de una de ellas, donde en la chimenea se consume un viejo tablero ante la mirada atenta de esta muchacha. Antes la habíamos visto murmurar algunas palabras al pedazo de madera para finalmente decidirse a destruirlo. Su mejor amiga Laine (Olivia Cooke) pasa a buscarla para ir a una fiesta, pero la encuentra demasiado perturbada y sin ganas de salir. Escucha como le explica que estuvo jugando sola a la Ouija y que por esa noche prefería quedarse en su casa pues no estaba con muchas ganas de salir. Cuando al otro día Laine reciba la noticia de que su amiga se ha colgado del techo con las luces de navidad, empieza a preguntarse que fue lo que la llevó a un destino tan trágico. Los padres de la difunta joven deciden irse por unos días y ella se ofrece a pasar por la casa cada tanto para chequear que todo este bien. Pero a medida que pasan los días, empieza a sentir que algo no está bien allí dentro. Todas las pistas parecen conducir a ese maldito juego y por ello con su novio y sus amigos intentarán buscar respuestas en lo que al comienzo a todos les parece un chiste pero que se va revelando como un camino al terror que nunca imaginaron posible.


La tensión en las escenas más importantes de Ouija está bien construida. El sonido está en perfecta sincronización pero hay un notorio abuso de los saltos extremos de volumen, algo que en su momento fue novedoso pero que hace tiempo es solamente molesto. Intenta imitar sin demasiado éxito el estilo James Wan, que de a poco comienza a ver como todos los productos que involucran una casa embrujada toman sus dos o tres elementos principales y los usan sin asco. La transición de la no creencia a la creencia absoluta en lo sobrenatural - la naturalización de lo fantasmagórico si se quiere- es muy veloz y no posee mucho desarrollo. Esta falencia reside en una introducción demasiado larga que deriva en una transición demasiado rápida entre el nudo y el desenlace. El suspenso y la sorpresa brillan entonces por su ausencia, dejando de lado que desde el título la película nos cuenta casi todo. 


Ouija va y viene con los sustos en un ritmo casi frenético al punto de aburrir. Matiza esta aceleración presentando algunas situaciones y luego escondiéndolas en el momento justo. La trama gana un poco de tiempo y permite que algunos de los personajes puedan tener vuelo propio. Hay una inevitable reminiscencia a Sinister (2012) y a The Conjuring (2013) - el productor es el de Insidious, con lo que por ahí tienen una punta para saber de que viene esto-, y soy bueno al afirmar esto pues Ouija es ni más ni menos que un pastiche de estos dos filmes. No se puede negar que sea didáctica a la hora de explicar el mito de la Ouija y todos los pasos a seguir si se quiere utilizar de manera óptima al tablero maldito. En el cuarto final, hay un buen giro que si bien refresca un poco el ambiente no logra ser tampoco demasiado novedoso para el género. 


La actuaciones son en su mayoría promedio, sirven para el tipo de cinta Clase B con pretensiones más grandes que es Ouija. La que sobresale obviamente es Olivia Cooke que de a poco empieza a probarse en el mainstream y es esperable que en estos años tenga muchos papeles en películas muchísimo mejores que esta. Con mucha seguridad les confirmo que su presencia logra que de a ratos Ouija sea atrapante y que la eleva un poco por sobre la media.

Ouija es un filme tranquilamente evitable, nadie se va a perder nada por no verla. Los sustos y la atmósfera están construidos de forma decente y muestra buenas intenciones, pero se queda allí sin progresar. Más allá de Olivia Cooke, no logra sumarle nada a un género que pide a gritos una reinvención y dejar de lado de una vez por todas la lluvia de clichés. Ouija podía elegir otro camino que no sea la clásica historia de la casa y el espíritu que acecha a quien se preste, pero prefirió ser efectista antes que de buena calidad. Y eso sí es un error en extremo grave.



Puntaje: 4/10

martes, 28 de octubre de 2014

Annabelle

Como ya hemos dicho repetidas veces en este blog, James Wan es el gran director del género de terror contemporáneo. Con unas claras - y eficaces- marcas de estilo y la inteligencia y habilidad suficiente como para retrotraer a sus orígenes a un género que se había consumido en el debate entre ese desastre llamado Paranormal Activity (y todas sus secuelas y filmes espejo derivados) y el horror más facilista que en lugar de construir un ambiente y llevarte de a poco hasta las profundidades se había conformado con lanzar un susto tras otro. Tampoco existía la originalidad en las tramas, casi todas orientadas a lo sobrenatural, mezcla de Rosemary's Baby y The Exorcist o directamente un choreo sin vergüenza alguna a esa maravilla llamada The Blair Witch Project. Miren lo mal que estaba todo hasta la llegada del director malasio, que ya no entusiasmaba ni siquiera ese terror que elegía jugar con lo que no se ve antes que con el primer plano fulminante.

Con The Conjuring, el año pasado Wan había conseguido sostener y hasta aumentar la intensidad - y a calidad- de sus recientes muy buenas películas que lo lanzaron al centro de la escena de una forma tan definitiva como veloz. Lamentablemente en Annabelle - en la que participa como productor solamente, aunque es muy visible su mano como guía- se comienzan a ver las grietas lógicas de un estilo que si no se quiere convertir en un cliché deberá cambiar algunos elementos secundarios (no su base que es perfecta). No significa esto que el filme sea malo, pues consigue su cometido que es asustar y llegar hasta la meta sin problemas, pero es una realidad que Annabelle carece de la sorpresa y la novedad que los más recientes productos de la Factoría Wan nos habían entregado (y con los que nos habíamos entusiasmado tanto). Vayamos a las razones por las cuales el cine de James Wan se ha encontrado con su primer bache.


Annabelle funciona como una precuela de The Conjuring, que en su primera escena había abierto la puerta para que la maléfica muñeca que los Warren guardan bajo llave en su museo tenga su propio largometraje. El éxito de la película hizo que al poco tiempo se comenzase a trabajar en este proyecto que se planteaba arriesgado desde el comienzo. La trama comienza con el relato de las dos enfermeras que ya habíamos visto, diciendo que la muñeca que la madre de una de ellas había traído a la casa estaba poseída y buscaba algo más que comunicarse con sus nuevas dueñas. De inmediato se produce un salto temporal y nos encontramos un año antes con Mia (Annabelle Warris, juro que no es un chiste el nombre) y John (Ward Horton), una joven pareja que vive en Los Ángeles en una casa en los suburbios. Hace no mucho tiempo sucedió la matanza perpetrada por Charles Manson y sus seguidores y todo se encuentra muy caldeado. Las miradas de desconfianza, las puertas que ahora se cierran cuando uno no está en la casa, las calles vacías cuando cae el sol...Y como si esto fuera poco, ambos esperan su primer hijo. Tras una pelea por la distancia que se está generando por las presiones que tiene él en su trabajo - un médico a punto de ingresar en la residencia-, aparece en sus vidas la muñeca en cuestión. Mia es coleccionista y necesitaba la última pieza de una antigua serie y John tras mucho buscar consiguió dar con ella.


Hasta allí todo más que normal, pero esa misma noche sus dos amables vecinos aparecen asesinados brutalmente. Mientras John investiga en la casa y ella llama a la policía, aparecen una mujer y un hombre fuera de sí que la atacan y apuñalan en el estómago. El segundo es abatido por un oficial y ella se corta la garganta en el cuarto contiguo. La escena es terrorífica y recuerda al caso "Tate-La Bianca": una sigla escrita con su propia sangre en la pared y la muñeca en sus brazos. El nombre de la muerta era Anabelle y era la hija de sus vecinos, que hacía dos años había huido a una comunidad hippie. Mia logra sobrevivir y el bebé no sufre daños, pero en su reposo obligatorio hasta el final de su embarazo las cosas comienzan a ponerse extrañas en la casa. Comenzará a sentir que algo la observa, la acecha, esperando el momento para salir de las sombras.


El manejo de la tensión es impecable, como siempre, de la mano de una sucesión de primeros y medios planos que se amalgaman a la perfección con la banda sonora. El Giallo (y su creador Dario Argento) sin dudas ha sido una de las grandes inspiraciones de James Wan y esos saltos agudos del volumen se han convertido en una constante. La escena de los pochoclos cocinándose es uno de los tantos ejemplos que prueban la habilidad del director. Y perdonen que hable siempre del malasio y no de John Leonetti quien es el que firma en la dirección, pero está claro que quien dirigió todo el proceso fue el productor. Otro efecto muy bien manejado es el de la aceleración en sincronización con los picos sonoros, primero ralentizando todo y terminando con un susto a máxima velocidad. Siempre es notable también la capacidad que posee para colocar escondido a simple vista los elementos que en un abrir y cerrar de ojos nos hacen saltar de la butaca. Si hay alguien que sabe jugar con los sentidos, con como percibimos las cosas en la pantalla grande, es este realizador.


El guión como bien se dijo en el primer párrafo no es demasiado original y parece un rejunte de viejos filmes de Wan y los más grandes clásicos del terror de los últimos 60 años. La conexión con Rosemary's Baby se hace evidente en la estética (coinciden en época, una real y la otra recreada) y en todo lo que sucede tras el nacimiento de la niña. La maldad que la rodea y algún que otro guiño al filme de Polanski. Más allá de todo esto, la historia es más bien floja y parece hecha de apuro para vender entradas. Es la peor de todas las que forman parte de este círculo interminable que comenzó con Insidious en 2010 y que parece que durará por mucho más tiempo a juzgar por el éxito de cada filme. Lamentablemente Annabelle se termina recostando en la eficacia y la gran calidad de sus antecesoras, lo que equivale a un relajamiento que es lógico pero que a la larga puede tornarse muy negativo.


Eficaz cuando busca asustar y con un espíritu Clase B innegable pero al mismo tiempo con demasiados clichés en su trama y demasiado previsible en casi todo momento, Annabelle falla no por ser una mala cinta sino porque es síntoma de un problema mayor. Las secuencias donde se provocan los quiebres de a poco comienzan a ser medibles a ojo, señal de que el estilo necesita una lavada de cara urgente. En el cine, si una fórmula se hace repetitiva y aburrida al mismo tiempo, debe ser reformulada antes de que el público comience a darle la espalda. El cierre es bueno y no deja cabos sueltos, más allá de no ser en absoluto sorprendente. Ayuda el cartelito de "basado en los archivos de los Warren", que es el "basado en una historia real" del hoy productor. Las actuaciones son buenas, nada muy diferente a lo que acostumbramos a ver en estos productos. Sin ser un desastre pero sin tampoco descollar, Annabelle es la prueba viva de que James Wan - uno de los mejores profesionales de la industria sin duda alguna- ha llegado al punto donde necesita reinventarse para no quedar en el camino.



Puntaje: 6/10