jueves, 27 de noviembre de 2014

Maps To The Stars

David Cronenberg tiene varios filmes que tranquilamente podrían entrar en un Top 100 de la historia del cine y que sin dudas son algunos de mis preferidos. Hablo de joyas como The Fly (1986), Naked Lunch (1991), Crash (1996), Spider (2002), History Of Violence (2005) y Eastern Promises (2007). Cualquiera de ustedes que conozca la filmografía del director o que sea un fanático de su trabajo, no dudará en coincidir conmigo en que este pequeño recorte contiene lo mejor que ha hecho Cronenberg a lo largo de su carrera tras las cámaras. Personalmente lo considero un maravilloso creador de atmósferas densas y oscuras, de esas que parecen salidas de una pesadilla pero no al estilo Tim Burton sino más bien tan reales que generan escalofríos. Algo realmente difícil de lograr, especialmente cuando sus trabajos no pertenecen al género del terror sino más bien al de la cruza entre el thriller y el suspense. Los últimos dos trabajos del canadiense fueron A Dangerous Method (2011) y Cosmopolis (2012), la primera una intensa mirada al nacimiento del psicoanálisis y la segunda una adaptación de la homónima - y genial, la recomiendo mucho- obra de Don DeLillo. En ambas se pueden notar las marcas de autor, pero es en Cosmopolis donde encontramos las raíces del nuevo filme de Cronenberg titulado Maps To The Stars. Oscuridad, crítica social, personajes más bien enfermizos, escenario real que parece salido de un muy mal sueño - y sin alterarlo vía CGI- y una cantidad de giros y cruces entre las historias que se cuentan que logran confundir hasta al más ávido espectador.


Maps To The Stars está - obviamente- localizada geográficamente en Los Ángeles y posee cuatro protagonistas principales. Todas sus historias poseen un punto en el cual se conectan y es allí donde la tensa calma que se sostiene desde la primera escena va a terminar por estallar. Primero tenemos a la familia Weiss: Strattford (John Cusack) es un psicoanalista que se ha hecho millonario en base a sus libros de autoayuda, Christina (Olivia Williams) es su mujer y la manager de su hijo Benjie (Evan Bird), una estrella juvenil estilo Macaulay Culkin que acaba de salir de un programa de rehabilitación tras tener una sobredósis con apenas 9 años de edad. Una de las clientes de Strattfod es Havana Segrand (Julianne Moore), una actriz que supo ver mejores años y que se encuentra en una carrera contra el tiempo - literal y biológico- para conseguir el papel principal en una película que está por comenzar a filmarse. Lo particular es que es una remake de una cinta en la que su madre (una leyenda de Hollywood) interpretó al personaje principal...Y es exactamente ese rol el que Havana busca conseguir. Para colmo de males, visiones de su difunta madre la persiguen por las noches logrando volverla completamente loca. Dará por accidente con Agatha (Mia Wasikowska), una joven con severas quemaduras en todo el cuerpo que llega a su puerta para ser su asistente. Esta no tardará en comenzar una relación amorosa con Jerome (Robert Pattinson), un chofer de limusina que aspira a ser guionista y que ve en Agatha una puerta para poder ingresar al mundo de las estrellas. De a poco, los caminos comenzarán a cruzarse y cada uno de ellos ingresará en una espiral de autodestrucción que amenazará con incendiar todo una vez más.


Maps To The Stars no es la mejor película de David Cronenberg, pero tampoco es su peor producto. Sigue la línea de Cosmopolis y no solo por tener a Robert Pattinson como personaje importante y a algunos otros actores que vuelven a estar presentes. Con el mismo tono lúgubre y misterioso, casi como si los diálogos tuviesen un mensaje cifrado por detrás, el director nos adentra en el corazón de Hollywood. Pero no de lo que se ve en las avant premieres y demás eventos sino en el día a día. Claro que hay mucho estereotipo, pero la realidad en muchos casos no está demasiado lejos de lo que se ve en la pantalla. Las obsesión por la fama, por ser alguien importante, por no envejecer nunca - que se pueden ver en Havana Segrand- son cuestiones que van de la mano con esa fijación por el dinero y por mostrar una familia perfecta aunque todo esté podrido hace demasiado tiempo que tiene Strattford. Cuando el pasado aparece para recordarle que lo que él creyó un capítulo cerrado aún no se ha terminado, por lo que se preocupa es por evitar que el escándalo se haga público y así poder salir de gira con su nuevo libro. Lo mismo sucede con su mujer Christina, que intenta a sobremanera volver a convertir a su hijo en una máquina de hacer dinero cuando lo que él chico necesita es contención y ayuda pues el abismo se encuentra mucho más cerca de lo que todos parecen suponer. Agatha es el pegamento que une todas las historias y la que las lleva hacia una tragedia - tan compleja como extraña- que se puede prever desde los primeros cuadros. Jerome es el típico wannabe, capaz de hacer lo que sea para escalar de la manera más simple posible, aun sirviendo como catalizador para un final explosivo que me trajo a la cabeza el baile de graduación de Carrie aunque por otros medios.


La línea fina entre la sátira y el thriller psicológico es difícil de distinguir. En especial en los momentos en que las macabras visiones del pasado - lejano y reciente- llegan para acechar a varios de los protagonistas. Para incitarlos a dar el paso final hacia el oscuro vacío que los ha perseguido por ya demasiado tiempo. Es un logro del director el confundir al espectador en el momento de las visiones, pues en ciertas escenas lo real y lo fantástico se combinan de una manera tan contundente que lo que reina es la ambigüedad absoluta. Maps To The Stars es un filme lleno de oscuridad, con una clara crítica al mundo de las estrellas de Hollywood que ya se ha convertido en un cliché. Tal vez sea por ello que la película pierde un poco de fuerza, por tratar con mucho empeño de desarrollar cada uno de los estereotipos que encarnan los diversos protagonistas. A favor de Cronenberg se puede decir que logró una construcción bastante verídica de la vida de los ricos y famosos, pues se nota que hay un estudio previo importante a la hora de realizar las caracterizaciones. Lo que puede parecernos una caricatura o una mera burla - por ejemplo, lo que vemos en Havana, Strattford o Benjie-, apenas si lo es, siendo este el verdadero terror que se encuentra por debajo de la trama.


En lo que refiere a las actuaciones hay que poner en el tope del podio a Julianne Moore. Su Havana Segrand es el retrato de una estrella perseguida por el brillo de su madre y que a medida que pasa el tiempo empieza a notar que ya no es aquella radiante joven que alguna vez supo ser. Hay escenas que son muy particulares, como la de la orgía, que termina siendo hasta graciosa y otras que bordean la internación en el psiquiátrico como esa en la que tras un hecho desafortunado comienza a cantar con Agatha en el patio de su mansión. Sufrimiento y locura tanto en el cuerpo como en la mirada, de principio a fin. Mia Wasikowska sigue demostrando que es ideal para los filmes más bien oscuros - en realidad para todo, es muy buena, pero sobresale más en este género particular-. Ya había brillado en Alice In Wonderland (2010), Jane Eyre (2011) y esa gema hitchcokeana llamada Stoker (2013). Su cara denota inocencia y oscuridad al mismo tiempo, algo bastante difícil de mantener durante todas las escenas, pero que esta actriz consigue hacer casi sin despeinarse. La complejidad de su personaje es muy grande y las diversas capas que posee se van saliendo hasta quedar solamente el resentimiento y la tristeza por lo que le tocó vivir desde el trágico incendio en el que casi mata a su hermano pequeño. John Cusack está maravilloso como una desagradable bolsa de locura, Robert Pattinson hace un muy buen trabajo en el poco tiempo que tiene dentro de la historia - hace rato que le dijo adiós a Twilight- y Olivia Williams y Evan Bird no descollan pero juegan muy bien los estereotipos y sus ataques de locura, por lo que se suman sin dificultad a la historia.


Maps To The Stars es un filme que no está destinado a enamorar a todo el mundo. Es una intrincada y pegajosa pesadilla que se desarrolla por debajo de una crítica zonza al estereotipo de la estrella de Hollywood. Si hablamos hace poco de "cine de autor" con Lucy de Luc Besson, este es otro ejemplo de ese estilo. La atmósfera oscura, húmeda y asfixiante, los personajes complejos, la crítica social, el tono dantesco, el prolijo desorden en el manejo de cámara, un guión con demasiadas vueltas de tuerca...Todas marcas de autor que suelen ser elogiadas en películas más amistosas que esta. Recomiendo que la vean, ya que más allá de su lentitud en la mitad, es muy interesante y en extremo rara. A mi este tipo de películas me gustan, por eso será que adoro Cosmopolis cuando la mitad o más de los críticos que la reseñaron la consideraron un embole monumental. Y en el peor de los casos, es decir que realmente les parezca aburrida, sus actuaciones pagan la entrada con mucha comodidad. Ni lo mejor ni lo peor de David Cronenberg, simplemente él en toda su dimensión para bien y para mal.



Puntaje: 7/10  



    

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