domingo, 12 de enero de 2014

Insidious: Chapter 2

Ya me explayé largo y tendido acerca del cine James Wan en mi crítica de su otro filme estrenado el año pasado, la maravillosa The Conjuring que logró darle oxígeno y revitalizar un género que ya parecía al borde de la extinción. James Wan es en mi opinión el mejor director de cine de terror de nuestros días y tras haber visto Insidious: Chapter 2 agregó que está de racha. No solo logró mejorar la buena primera parte, con la que logró llamar nuevamente la atención de Hollywood tras haber dirigido y creado Saw, que terminó aburriendo con sus secuelas insulsas, sino que terminó de marcar los parámetros para todos los filmes de casas embrujadas y posesiones diabólicas - elementos difíciles de ser mezclados de manera efectiva- que sean filmados desde aquí en más.

Insidious: Chapter 2 retoma en el lugar donde quedó el filme previo. Wan, muy inteligentemente, decide contar toda la historia de Josh Lambert (Patrick Wilson) pues esta había quedado en el tintero. Nos traslada varios años atrás para mostrarnos como una mucho más joven Elise Rainier (Lin Shaye) conoció al joven. Tras esta muy buena introducción, nos encontramos con que los Lambert se han mudado de casa para escapar de aquello que los acechaba y que ellos creen extinto tras la misteriosa muerte de Elise. Y se equivocan, pues esa entidad maléfica que siguió a Josh cuando regresó de ese mundo paralelo donde estaba perdido su hijo Dalton (Ty Simpkins) regresó con él y acecha a la familia. Los dos ayudantes de la difunta médium se hacen de las viejas cintas que ella guardaba en su casa y ven por primera vez el video del procedimiento ritual al que el pequeño Josh fue sometido para poder liberarse de eso que lo perseguía. Encuentran un detalle que había sido pasado por alto y entonces deciden ir al encuentro de los Lambert para terminar de armar el rompecabezas. Mientras tanto, Josh lucha contra esta presencia para evitar que destruya a su mujer y sus hijos. Cada segundo que pasa es clave, pues el tiempo se agota muy rápidamente.


El guión es mucho más intrincado que el de Insidious. Se atan todos los cabos sueltos y las conexiones temporales y entre el mundo de los muertos y el de los vivos están magistralmente manejadas. El espectador nunca pierde el hilo central de la trama ni se confunde ante tantas idas y venidas, lo cual es digno de elogio. La historia del espectro que no deja en paz a Josh es muy interesante y es el elemento con el que el director malasio escapa - y con mucho éxito- del ámbito familiar que si bien no llega a agobiar, queda al borde de tornarse repetitivo. Por suerte esa bala es esquivada de manera satisfactoria.


Las actuaciones son muy buenas, en especial las de Patrick Wilson - actor fetiche del director- y la de Rose Byrne como la esposa cansada y desesperada que intenta por todos los medios salvar la vida de sus dos pequeños y de su atormentado marido. El combo que caracteriza a James Wan está presente desde el comienzo del filme: el sonido altísimo al borde de la saturación y el gran manejo de los silencios llevan adelante la película. 


Insidious: Chapter 2 es un mucho mejor filme que el que los críticos de todo el mundo denostaron. Como ya dije, todos los elementos del cine de James Wan están allí y la historia mejora - y completa, algo muy importante en una secuela- la del filme original. De a ratos es un poco denso, pero el director siempre tiene una de esas escenas que hielan la sangre para volver a introducirnos en la historia. La comparación con The Conjuring no tiene sentido, pues son dos filmes completamente distintos y que cumplen con sus objetivos individuales. Claro que tienen la misma esencia, pues son dos genuinos productos de James Wan pero nunca se debe hacer una crítica basándose enteramente en otra película y mucho menos si no es parte de la misma saga. Quienes quieran tener otra clase maestra de sustos y de suspenso alla Wan, corran a mirar este filme.


Puntaje: 7.5/10


 

jueves, 9 de enero de 2014

Captain Phillips

Soy un gran admirador del trabajo de Paul Greengrass. Creo que sus películas logran dar de lleno en el factor humano de los conflictos o tragedias que describen y que además nos mantienen tensos hasta el final más allá de que en varias de ellas - como Bloody Sunday, Flight 93 y Green Zone- sepamos como termina la historia. Me gustó que haya decidido filmar la historia del Capitán Richard Phillips y su tripulación quienes durante un viaje que pasaba por la costa de África fueron abordados por un grupo de piratas somalíes que sin más que su ropa - la poca que tenían, sin incluir el calzado- y unos rifles kalashnikov lograron crear un conflicto internacional que tuvo a los Estados Unidos en vilo durante varios días. Captain Phillips me gustó mucho más allá de lo absurda y bizarra que llegó a ser la situación real. Es una de las mejores películas del año pasado sin lugar a dudas y una firme candidata al Oscar en varios rubros.

El guión es una recreación más o menos exacta de lo que sucedió durante esos ajetreados días en altamar. El Capitán Richard Phillips (Tom Hanks) es un veterano de mil batallas que se encuentra al comando del Maersk Alabama cuando es secuestrado junto a su tripulación por un pequeño grupo de piratas provenientes de Somalía y liderados por su temerario y feroz líder Muse (Barkhad Abdi). Luego de que Phillips intenta sin éxito convencerlos de que tomen todo el dinero que hay en la nave y se retiren hacia su país, la situación comienza a escalar velozmente hasta llegar a involucrar a la Marina Norteamericana.


Lo interesante de Captain Philillips es el juego de ajedrez que se plantea entre los dos capitanes. Como los dos quieren siempre engañar al otro, como llegan a diversos acuerdos y como de una manera bastante extraña llegan a respetarse mutuamente más allá de tener objetivos totalmente opuestos. El otro factor en juego es el choque entre dos culturas y realidades sociales inversas. Hay una frase que describe perfectamente esta incómoda situación que aqueja al mundo hace varios siglos. Cuando Phillips le dice a Muse que en lugar de ser pirata él podría ser pescador o alguna otra profesión digna, pues lo considera un buen hombre, este le responde con la verdad: "tal vez en América sí, pero no en Somalía". La ilusión que estos piratas de medio pelo tienen es llegar a los Estados Unidos con el barco en sus manos y pedir un millonario rescate que les cambie la vida para siempre. El retrato de la opresión mundial - no solo EEUU es el malo de la película- sobre África es muy duro y honesto. Desde el comienzo uno entiende la situación de los somalíes y logra identificarse con ellos en muchos tramos de la película. Pero también hay en el filme un americanismo insoportable que se ve reflejado en las estúpidas secuencias en las que la Marina con sus Portaaviones y sus armas de largo alcance persigue a una simple barcaza con un grupo de personas armado con unos fusiles viejos y sin siquiera un par de zapatillas.


La actuación de Tom Hanks es - cuando no- digna de un Oscar, como casi todo lo que ha hecho hasta el día de hoy. Con una mirada es capaz de decir todo y su interpretación es sentida y profunda. Phillips era un buen hombre que estaba cumpliendo con su trabajo y se encontró con una situación imprevista logrando resolverla de la mejor manera posible. Lo que empieza como una negociación se convierte en una carrera por la supervivencia, donde el miedo es lo que reina. Lo del gran Barkhad Abdi es un caso especial: este somalí no es actor y llegó de casualidad al papel tras presentarse en un casting realizado por Greengrass en el país africano - el mismo proceso de selección vale para sus tres compañeros-. Esto fue un gran acierto pues dio con lo que necesitaba física y emocionalmente. La mirada de Abdi es la de un hombre sin nada que perder y transmite una frialdad muy pocas veces vista en el cine. Su trabajo es digno de aplauso y es mi opinión que debe tener una oportunidad en Hollywood.


La dirección tiene el sello de Paul Greengrass. Es frenética y te mantiene al borde del ataque de nervios durante sus 134 minutos de duración. Las tomas son excelentes, en especial las de las persecuciones en altamar. Dejando de lado el norteamericanismo presente en algunos momentos, Captain Phillips es un intenso thriller y una interesante reflexión acerca de las desigualdades que son moneda corriente en el mundo desde hace varios siglos.


Puntaje: 9.5/10 

 

miércoles, 8 de enero de 2014

Prisoners

Si tuviese que armar una lista con las veinte mejores películas del año pasado, en los primeros lugares colocaría a Prisoners. Sin dudas que fue una de las revelaciones del 2013 pues partiendo de una fórmula ya repetida hasta el hartazgo, logró construir un escenario de tensión y desesperación absolutas que se corrió unos carriles de aquello a lo que estamos habituados dentro del género. Apoyándose en el excelente trabajo de sus dos protagonistas principales y en un escenario plagado de oscuridad y desesperanza, el director canadiense Denis Villenueve - que el mismo año sorprendió con Enemy, otro thriller realmente bueno el cual recomiendo fervorosamente - nos entregó uno de los mejores filmes de la temporada.

Keller y Grace Dover (Hugh Jackman y María Bello) son una familia tipo de los Estados Unidos. Viven con sus hijos Ralph y Anna (Dylan Minette y Erin Gerasimovich) en un suburbio tranquilo y seguro, donde todas las casas son muy similares y nada parece alterar el ambiente. Cuando se dirigen a festejar el día de acción de gracias a la casa de sus vecinos y amigos Frank y Nancy Birch (Terrence Howard y Viola Davis) su pequeña desaparece junto a Joy (Kyla Drew Simmons), la hija de ellos, mientras jugaban en el parque. El pánico comienza a adueñarse de ambos matrimonios pues quien fuere que se llevó a las dos niñas no han dejado ningún rastro y la única pista es una casa rodante vieja que esa mañana lluviosa apareció estacionada en el barrio. Sabemos que alguien observaba a las dos niñas mientras inspeccionaban el vehículo, pero nunca vimos su rostro. La policía aprehende rápidamente al principal sospechoso, pero esto solo trae más problemas: es un joven con un serio retraso mental que le da en sus más de veinte años la inteligencia de un niño de diez. El escenario está armado: dos familias totalmente desesperadas y un Detective - que ostenta un récord perfecto en resolución de casos- llamado Loki (Jake Gyllenhall) que se hace cargo de la investigación. Pero este crimen es muy dudoso, un rompecabezas muy difícil de armar ya que no existe la más mínima chance de que este muchacho llamado Alex Jones (Paul Dano) haya llevado adelante una operación tan perfecta. Aparecerá también en escena la tía del chico, Holly Jones (Melissa Leo) que lo protege a sobremanera desligándolo de toda responsabilidad aún ante la constante presión de Keller Dover. La búsqueda se hace frenética y la pregunta pasa a ser si uno está dispuesto a romper todos los límites para poder llegar a la verdad y salvar a lo que más ama en el mundo.


La tensión entre Loki y Keller es la que lleva el ritmo de Prisoners. Los dos son personas con muchos fantasmas internos que buscan conseguir lo mismo pero a través de medios completamente inversos. Todas las miserias humanas quedan expuestas de manera cruda y brutal. En situaciones límite, todo es válido aunque el argumento de va desdoblando de a poco mostrándonos que no todo es tan simple como nosotros creemos. Y lo peor de todo es que una vez que se cruza ese límite, se hace muy difícil volver a ser la persona que uno solía ser. La vida de todos los personajes va a dar un giro de 180° a medida que los días pasan y no hay noticias de las niñas.


La resolución de la historia es francamente impactante. El guión es muy inteligente ya que nos lleva por varios caminos, nos convence de que cada uno de ellos es el definitivo y luego desemboca en uno que nunca vimos venir siquiera. El mensaje lleno de moralina barata y de fanatismo religioso en el culpable de tanto dolor es asqueroso y lo convierte en uno de los grandes monstruos que se vieron en pantalla en estos años. La atmósfera de la película está muy bien lograda y nos mantiene al borde de la butaca desde el primer minuto. Sin dudas  que ayuda que la historia haya sido situada en pleno invierno y que en ninguna de las escenas salga el sol - algo habitual- pero estos factores por sí solos no aseguran el éxito. Se necesita de un gran guión y de sólidas actuaciones para conseguir un producto como Prisoners. Aquí el guión, como ya dije, es impecable y posee una gran cantidad de giros en la trama que consiguen darle fluidez a la historia y mantenernos siempre enganchados. Y las actuaciones son muy buenas en general, pero los dos protagonistas principales llevan a cabo una labor magistral.


Jake Gyllenhall y Hugh Jackman se sacan chispas cada vez que comparten una escena y llevan adelante de manera más que óptima un antagonismo memorable. Los dos expresan el dolor, cargan con él en sus cuerpos cansados y en sus miradas llenas de furia. No hay fisura alguna en el trabajo de estos dos grandes actores. Sobresale también Melissa Leo en otro papel que a simple vista parece fácil pero es mucho más complicado que el de la tía simpática y afligida por su sobrino. Sin embargo es Paul Dano quien debe bailar con la más fea y sale más que airoso en su poderosa interpretación de un pobre muchacho al que circunstancias ajenas a su persona lo han privado de una vida normal.


Prisoners es uno de los mejores filmes del año pasado y una bocanada de aire fresco dentro de un género que parecía imposible de resucitar. Ya hemos tenido varias películas que involucran a hijos secuestrados y familias desesperadas, pero ninguna había logrado ser tan original, cruel y conmovedora a la vez como Prisoners. Demás está decir - y lo voy a repetir todo el tiempo que sea necesario- que las actuaciones por sí solas pagan la entrada. No se pierdan esta joya del siglo XXI.


Puntaje: 10/10
 

The Wolverine

Aún por encima de Superman - tal vez imposible de superar en el rubro de los superhéroes- mi favorito dentro del mundo de los comics siempre fue Wolverine. Siempre tuve una gran atracción por este personaje tan complejo y atormentado. Encuentro muy interesante la idea de un hombre condenado a la soledad absoluta y a vagar por el mundo hasta el final de los días debido a su inmortalidad. Tras un primer intento fallido de hacer una película puramente dedicada a Logan - la muy mala X-Men Origins: Wolverine donde el guión, el pésimo CGI y un vergonzoso Deadpool atentaron contra la muy buena interpretación de Hugh Jackman- el director James Mangold (Girl, Interrupted, la buena remake de 3:10 To Yuma, Walk The Line) decidió ponerse al frente de un proyecto mucho más ambicioso que su precuela. Esta se basaba muy libremente en la serie Origin de Marvel Comics donde se explicaba magistralmente la historia de como Logan - un niño con un don maravilloso y oscuro a la vez- llegó a convertirse en Wolverine. El nuevo filme también toma como inspiración una serie limitada que salió a la venta en el año 1982 titulada Wolverine. El material final es muy superior a su predecesora y deja una gran satisfacción tanto para los fanáticos como para los que ingresaron a la sala de cine buscando una buena película de acción y suspenso.


El filme comienza en 1945 en Japón. Logan (Hugh Jackman) se encuentra cautivo en un campo de prisioneros del Ejército japonés en Nagasaki a pocas horas de que los Estados Unidos lancen la segunda de las dos bombas atómicas que terminarían haciendo capitular al país asiático ante semejante poder de destrucción y muerte. Aislado en un pozo, escucha la explosión inicial y salva la vida de un joven soldado llamado Yashida. Este queda maravillado por su don y eternamente agradecido. Ya en la actualidad - y tras los sucesos de la muy mala X-Men: The Last Stand- Logan se encuentra viajando de pueblo en pueblo, perseguido por el fantasma de Jean Grey, el gran amor de su vida. Una noche recibe la visita de Yukio (Rila Fukushima) una misteriosa mujer que tiene una invitación para él de parte de su viejo amigo Yashida (Haruhiko Yamanouchi) quien se convirtió en el más poderoso empresario de su país. Como está agonizando, logró localizarlo para poder verlo una vez más y realizarle una propuesta que él considera imposible de rechazar. Cuando llega a Japón, conoce a la hija de Yashida, Mariko (Tao Okamoto) de la que se enamora velozmente. Lo que el hoy magnate japonés le ofrece es simple: volver a ser mortal. Quedarse él con sus poderes y dejarle como recompensa la certidumbre de que algún día el sufrimiento va a terminar. El principal problema con el que Logan se encuentra es que hay varias cuestiones que no lo terminan de convencer, en especial la pelea que hay alrededor de la fortuna de su amigo. Rechaza la oferta, pero al poco tiempo se verá envuelto en una lucha que tiene dos objetos centrales: la primera es la familiar y la segunda la que lo involucra a él, pues Yashida está muy interesado en conseguir lo que considera la fuente de la vida eterna. Mientras intenta salvar la vida de Mariko, Wolverine tratará de encontrarse a sí mismo. De conseguir algo por lo que luchar, algo que le de sentido a su existencia eterna.


Lo primero que tengo para decir es que Hugh Jackman retorna con el mejor Wolverine que le hemos visto hasta aquí tanto desde lo físico como desde lo interpretativo. Creo que hasta aquí sus actuaciones habían sido muy buenas, pero no habían conseguido un guión decente que les sirviese de marco. En The Wolverine ha encontrado la historia ideal para acompañar su excelente actuación. La relación de Wolverine con Yukio es muy divertida y llega a ser del estilo de las buddy movies, lo que le da mucha frescura a un relato más bien lúgubre. Queda para decir que la química entre Jackman y Okamoto es óptima y le da credibilidad - pero no melosidad- a la subtrama romántica. Los demás actores llevan adelante su trabajo de manera satisfactoria y acompañan a Jackman que - como ya dije y nunca me voy a cansar de repetir- brilla a sobremanera opacando a cualquiera que se atreva a ponerse a su lado.


Me encantó que hayan introducido todo lo referido a la simbología y costumbres de los Samurai, tema que me apasiona desde pequeño. El concepto del Ronin, el guerrero sin maestro, es perfecto para el personaje y logra captar su esencia de una manera muy precisa. Está presente, como en toda franquicia de los X-Men, el choque entre los mutantes y los humanos aunque solo se expresa contundentemente en las últimas escenas del filme. El guión es impecable y el cierre fue mucho mejor de lo que yo esperaba, al punto de sorprenderme por completo (nunca lo vi venir, lo juro). James Mangold realiza un gran trabajo detrás de cámaras, con una imagen excelente y coreografías épicas que poseen una gran dosis de tradición japonesa. El enorme y magnífico Samurai de plata es la corona para un trabajo que merece aplausos de pie.


The Wolverine es la película que el personaje necesitaba. Los fanáticos saldrán muy conformes - aunque nunca falta el paladar negro de algunos a los que nada les viene bien- y los que no conocen los comics más allá del nombre también lo harán. De no haber dado en la tecla, es probable que sus aventuras en la pantalla grande no hubiesen llegado mucho más lejos. Hoy, en cambio, ya se ha confirmado una tercera película, además de su protagónico en la próxima a estrenarse X-Men: Days Of Future Past, con lo que van a ser ocho las veces que Hugh Jackman interprete a Logan en el cine. Hablando de todo un poco, no dejen de verla tras los créditos que el bocadillo que se ofrece es muy sustancioso. Una excelente dirección, un guión muy entretenido y todo el magnetismo que genera Hugh Jackman. Si le suman a esto la cultura japonesa mezclada con la historia de Wolverine, es imposible que no les guste.


Puntaje: 8.5/10





viernes, 27 de diciembre de 2013

Paranoia

Robert Luketic supo entregarnos una gran película como Legally Blonde, pero tanto antes como después de su gran éxito no pudo redondear un trabajo al menos razonable. Paranoia está basada en el libro homónimo escrito por Joseph Finder. El producto literario me gustó bastante y el cinematográfico no tanto. Pero atención, porque esto no significa que el filme sea malo. Lo que trato de remarcar es que no logra alcanzar la estatura del libro en el que basa su historia. Cuando vi la lista de actores que protagonizarían la película, me pareció que iba a poder verla dejando de lado que el director hace años que filma un fracaso comercial y crítico tras otro. Quedé satisfecho a medias, más que nada por el trabajo de los actores que levantan un thriller que no tiene ni una pizca de suspenso ni emoción.

Adam Cassidy (Liam Hemsworth) es un joven talentoso que ingresa en una compañía de telefonía móvil llamada Wyatt Corporation. Lo que comenzó como un trabajo promisorio termina siendo uno rutinario y sin posibilidades de ascenso. Él - como miles de talentos cooptados aún antes de terminar la universidad- ve como su carrera se estanca. Al mismo tiempo la situación de salud de su padre es complicada y él no consigue los ingresos suficientes como para cubrir los costos. Con su equipo, decide presentarle al dueño de la empresa Nicholas Wyatt (Gary Oldman) un proyecto que apunta a cambiar la cara de su negocio que se halla en franca decadencia ante el ascenso de su principal competidor Eikon. Esta compañía está dirigida por Jock Goddard (Harrison Ford, tan cool que encandila), su ex socio y mentor, que le ha logrado sacar una considerable ventaja en lo referido al software. Pero el ego y la personalidad arrolladora de Adam lo llevan a un encontronazo con Wyatt que - con desprecio- descarta su proyecto y despide a todo el equipo. Al otro día recibe una visita de un hombre que lo lleva al edificio central nuevamente. Wyatt descubrió que él le había sacado dinero y lo fuerza a infiltrarse en Eikon para conseguir los datos del nuevo celular que preparan que promete ser una revolución en las comunicaciones. Le darán una fachada llena de lujos y dinero pero lo mantendrán vigilado constantemente. Conocerá a Emma Jennings (Amber Heard), un viejo amorío de una noche, que casualmente trabaja en la compañía. Ese será su punto de entrada a una vida que de a poco comienza a gustarle demasiado. Pero deberá pensar antes de dar un nuevo paso adelante, pues nadie es inocente en este juego y alguien siempre está observando. Se ha metido demasiado profundo en algo que no es lo que el cree. Ahora todos sus seres queridos están en peligro, en manos de dos personas dispuestas a hacer lo que sea por destruir al otro.


El filme toca por arriba el tema de la privacidad ¿Cuan protegidos están nuestras datos y actividades personales? La realidad, que se puede comprobar hoy día, es que estamos completamente expuestos a diversos sistemas de vigilancia biotecnológica. La privacidad no existe y eso es lo que nos intenta decir Paranoia. Luketic trata de imprimirle al filme la sensación de persecución constante, algo que brilla por su ausencia. También se filtra una leve crítica al capitalismo como lo conocemos hoy: sin ética y sin respeto, donde solo importa ganar y a cualquier costo. La vuelta de tuerca es muy buena y se la logra reflejar con bastante fidelidad. El joven que comienza como peón en una guerra ajena, termina haciendo ese conflicto algo propio.

Las actuaciones son lo mejor de la película. A contramano de muchos críticos yo vi buena química entre Amber Heard y Liam Hemsworth. Ella cumple muy bien con su papel y convence como una mujer en el medio de dos lealtades. Él logra otro muy buen papel tras la excelente Empire State y demuestra que es uno de los actores con mayor futuro en la industria. Es el Golden Boy del momento, habrá que ver si logra sostenerse o si su estrella tiene vuelo corto. Pero la verdadera conversación comienza cuando entran en escena Gary Oldman y Harrison Ford. Hay que rendirles reverencia a estos dos enormes actores, a estas leyendas vivas del cine. Cada vez que entran en escena, todo lo demás desaparece. Y cuando chocan, se sacan chispas. Logran que el filme entero valga la pena ser visto, más allá de ser mediocre y previsible - a diferencia del libro, que es todo lo contrario-.


Paranoia es una adaptación regular de un muy buen libro que logra ser rescatada por dos muy buenos actores y dos leyendas vivas de Hollywood. No hay mucho más que pedirle a un director que no ha logrado igualar siquiera su great hit (en singular sueña deprimente). El casting paga la entrada de un thriller bastante malo. Si tienen tiempo en sus manos y no hay nada mejor, vayan a verla. Y si no esperen a que salga el DVD solo para ver la contienda entre Ford y Oldman, que están maravillosos como siempre.


Puntaje: 6.5/10  

Machete Kills

Aún para quienes no son grandes fanáticos del Grindhouse, es muy difícil discutir el talento del polifacético y excéntrico director, productor y compositor Robert Rodríguez. El evil twin de Quentin Tarantino – con quien ha realizado un proyecto doble como homenaje al viejo cine Clase B del cual ambos son tanto exponentes como fanáticos- ha logrado estar siempre un paso adelante de nuestra imaginación con sus realizaciones de las cuales se pueden destacar unas cuantas: From Dusk Till Dawn, The Faculty, El Mariachi, Desperado, Once Upon A Time In Mexico, Sin City, Spy Kids, Planet Terror, Machete y Shorts. Hay pocos filmes de Rodríguez que puedan ser calificados como “malos”, aunque es verdad que hubo algunos productos como la saga de Spy Kids que demostraron su veloz agotamiento tras el éxito de la primera parte y otros como The Adventures Of Sharkboy And Lava Girl que directamente no parecía ser una película suya. Dejando de lado la parte más “infantil” (que en realidad no lo es tanto) de su filmografía, en sus largometrajes siempre tenemos el gusto de encontrarnos con un cruce entre el viejo y querido Western y el Clase B – con todo su humor negro e irreverencia- más burdo y sangriento que los estrictos pero ambivalentes cánones de Hollywood puedan tolerar. Cuando en 2007 junto a su amigo Tarantino decidió el Grindhouse Double Feature, entre los dos prepararon una serie de trailers falsos siendo uno de estos el de Machete. Se nos presentaba al actor fetiche de Rodríguez, Danny Trejo, como un ex Federal baleado por la mafia y dejado morir en un incendio que volvía por su venganza. Sus armas eran decenas de machetes y armas de toda clase. Al público le encantó la idea y comenzó a pedir que se convirtiese realmente en una película. Lo que comenzó como un chiste mutó en un muy buen filme estrenado en el año 2010 plagado de estrellas como Robert De Niro, Lindsay Lohan, Jessica Alba, Michelle Rodríguez y hasta Don Johnson que funcionó de maravillas. La secuela tardó tres años, pero para quien les escribe esta no fue ninguna decepción. Es más, hasta logró magnificar todo lo que se había visto en la primera parte y hacerla mucho más divertida.


El filme abre con otro falso trailer tras la cortina que todos los fanáticos de Tarantino y Rodríguez ya conocemos de memoria. Es el delirio total y si llega a materializarse sería la culminación de la locura del director. Machete Kills Again…In Space – un híbrido entre Machete y Star Wars, con espadas láser incluidas- apunta a ser una de las cintas más locas y bizarras que se haya visto en estos últimos años. La historia retoma desde donde había quedado antes y desde el vamos es pura sangre. Pero nada se compara al momento en el que el protagonista saca el famoso machete y comienza a matar enemigos (incluido un tipo partido al medio). La Agente Sartana (Jessica Alba) muere en un operativo en manos de un misterioso hombre enmascarado. Esto llena de ira y dolor a Machete que decide vengar la muerte de su compañera. En el medio de su cruzada, es secuestrado. Cuando está al borde de su muerte, recibe un llamado del mismísimo Presidente de los Estados Unidos (un enorme Charlie Sheen, presentado como Carlos Estévez) que tiene un trabajo para él y The Network, esa red de latinos dirigida por She (Michelle Rodríguez) con la que había luchado codo a codo poco tiempo atrás. Ayudado por Miss San Antonio (Amber Heard) y Mendez un revolucionario esquizofrénico (Demian Bichir) intentará salvar el mundo de las manos de un mesiánico traficante de armas llamado Voz (Mel Gibson).


Charlie Sheen se roba la película en todas sus intervenciones. Su entrada es genial y sus escenas tomando tequila en el Despacho Oval, fumando como una chimenea, puteando cada dos palabras y en la cama con varias mujeres son hilarantes. Es una muy buena parodia de sí mismo realizada con mucho talento, humor y sin haber cobrado dos pesos. Danny Trejo demuestra que está hecho para ser Machete o lo que Robert Rodríguez le ponga adelante. Su personaje, un spin off inesperado de Spy Kids, es genial y duro como una roca. Su costado de sex symbol es muy gracioso y sigue sin pestañear a la hora de cortar en mil pedacitos a cualquiera que se interponga en su camino. Amber Heard está francamente muy bien en un papel no tan exigente y lo que más resalta es su química con Trejo. Sofía Vergara brilla como Desdemona, la cruel y sádica madama de prostíbulo cuyo staff es en realidad un grupo de asesinas implacables vestidas de cuero y látex. Dos elementos clave: el corpiño ametralladora y la pistola pélvica, además de la locura y los chillidos insufribles que emite cada vez que se enfrenta a nuestro héroe. Vanessa Hudgens interpreta a un personaje similar al de Lindsay Lohan en la precuela y confirma que no es más una chica Disney. Vuelve a hacer un buen trabajo y quedan ganas de que su participación sea un poco más larga. Demian Bichir juega muy bien la esquizofrenia de su personaje, que de a ratos es un revolucionario de izquierda y por otros es un narcotraficante implacable. La aparición de Lady Gaga como la asesina a sueldo La Chameleón y de los actores que conforman su disfraz (Antonio Banderas, Cuba Gooding Junior) no merece más que esta simple mención, aunque el personaje no desentona para nada. Mel Gibson como un grotesco mercader de la muerte continúa demostrando que la industria ha cometido un gravísimo error al darle la espalda por sus exabruptos públicos.


Machete Kills es un filme que resume a la perfección el Clase B y aún mejor que su antecesor. Está lleno de sangre y sexo, pero potenciado al infinito. Esto sucede porque trabaja en clave de auto parodia y uno de los efectos más prominentes es esta exageración del original. La estética sigue siendo la que nos acostumbra Rodríguez y debo decir que el efecto – tanto visual como en los cortes que parecen hechos a machetazos, je- de cinta de dudosa calidad cada día me gusta más. Las menciones continuas a la cultura popular mexicana le suman un mayor atractivo, al menos para mí que me encanta todo lo que tenga que ver con ese tema.


Machete Kills no defrauda en ningún momento y logra renovar exitosamente una historia que no parecía tener mucho más vuelo que un solo filme. La creatividad del director no parece agotarse nunca y la idea del espacio sirve como confirmación de esta premisa. Si buscan sangre, sexo y disparos pero multiplicados en cantidades inauditas, esta es su próxima parada. Impecable trabajo de Robert Rodríguez que al reírse de su propio trabajo, y para regocijo de todos nosotros, logra mejorarlo a sobremanera.


Puntaje: 9/10     

 



Assault On Wall Street

Me encontré con Assault On Wall Street de casualidad. No le presté demasiada atención pero me sorprendió que muchos críticos a los que sigo habitualmente la hayan puntuado bien. No parecía ser un filme con un gran presupuesto y en principio solo tenía una cara semi-conocida (Dominic Purcell, sí el grandote de Prison Break) como protagonista. Sin nada que perder y con un poco de tiempo en mis manos, me senté a ver de qué se trataba. El experimento de Uwe Boll es previsible pero no por ello deja de ser entretenido. Veamos las razones que sostienen mi argumento.

La película comienza con varios noticieros superpuestos de los días en los que Lehman Brothers quebró y comenzó la enésima crisis de Wall Street en 2008. El director nos muestra hacia donde apunta su mensaje con la escena inicial: el directorio de una empresa a punto de quebrar, Lehman claro está, se encuentra reunido y en estado de emergencia. Los ejecutivos dicen que no importa cuantos clientes lo pierdan todo, que solamente hay que salvar a la compañía. Los socios y accionistas son los que merecen la salvación pues los clientes siempre están felices cuando ganan especulando. Es decir, ahora que perdieron se tienen que joder. Claro que es mucho más profunda la cuestión, ya que no necesariamente fueron las personas dueñas del dinero las que apostaron todo en activos tóxicos sino sus brokers. Pero para las altas esferas de Wall Street, todo es un círculo vicioso en el que siempre salen ganando ellos a costa de los ciudadanos comunes. Jim (Dominic Purcell) y Rosie (Erin Karpluk) son una pareja que se encuentra pasando muchas turbulencias económicas debido a los problemas de salud de ella. Su tumor en el cerebro desapareció pero debe continuar con su tratamiento pues es muy probable que haya dejado graves secuelas. Más allá de trabajar a sobreturno en varios trabajos, Jim no logra juntar el dinero suficiente para pagar un seguro que cubra todo este procedimiento. Es el símbolo de muchos de los que perdieron su dinero en 2008: buena gente y honesto, un trabajador que fue embaucado por la persona que manejaba sus ganancias. Su pensión y ahorros de toda la vida, como los de tantos otros, se fueron al tacho de basura tras la quiebra de Lehman Brothers. A medida que los días pasan, todo parece empeorar. Ante un sistema injusto hay dos opciones: agacharse o tomar el toro por las astas (metáfora más que válida en este caso). Primero se somete y trata de ir por el buen camino, pero cuando el amor de su vida se suicida por considerarse la culpable de todo lo que les sucede, comienza el camino de la venganza.


Purcell está muy bien en un rol simple donde solo se necesita tener músculos y disparar varias armas. Logra erigirse convincentemente como un soldado del pueblo, como la voz de todos los arruinados por la avaricia y la corrupción de Wall Street. Sin duda alguna, a cualquiera de nosotros se nos pasó por la cabeza hacer lo que Jim hace en la segunda mitad del filme. Los demás actores acompañan bien - tenemos a Keith David, un secundario famoso a esta altura- y como perlita tenemos el regreso de Edward Furlong (sí, sí el jovencísimo John Connor en Terminator 2: Judgement Day) que con varios kilos demás vuelve a la pantalla con una actuación razonable y simpática. La secuencia de acción final, esencial en este género, no decepciona y por suerte evita la moralina.


Assault On Wall Street no es una obra del séptimo arte, pero si un frenético thriller. No hay gran profundidad en el guión ni actuaciones descollantes, pero si una historia bien armada y sólidas interpretaciones. Las escenas de acción son buenas, pero lamentablemente se amontonan sobre el final. Los diálogos están bien llevados y la crisis muy bien descripta. Los actores tienen química entre sí y Furlong resalta sobre todo por el tiempo que llevaba lejos de los flashes y los sets de filmación. Más allá de hasta haberme parecido un poco larga (le sobra casi media hora), logró entretenerme bastante. Si eso es lo que cuenta, bienvenida sea. Échenle una mirada que sirve para pasar el rato y hasta un poco más.


Puntaje: 6.5/10