martes, 30 de julio de 2013

G.I Joe: Retaliation

Todos los fanáticos y los no tanto estuvimos de acuerdo en que G.I Joe: The Rise Of Cobra (2009) fue un fiasco. Presenciamos como Stephen Sommers elegía poner el CGI - y encima no tan efectivo ni de calidad- por sobre los personajes y el guión. Estéticamente se puede decir que fue razonable, pues la recreación de los personajes es lograda. Pero el producto no estuvo a la altura de las circunstancias, más si se considera que no tenía que trabajar sobre una obra de William S. Burroughs o Henry James sino en una de las caricaturas más simples que pueden existir. Además, el filme está hecho como puerta a otros más con lo que la historia es un bache atrás de otro y su resolución es apresurada y aburrida. La única escena que vale la pena es la de la persecución en Paris, que sin dudas es un punto alto en cuanto a lo visual. La película es inexplicablemente pretenciosa y no se ajusta a lo que debe ser: una cinta de acción hecha y derecha.

G.I Joe: Retaliation demuestra en los primeros diez minutos que es infinitamente mejor que la primera. Su nuevo director Jon Chu saca velozmente y con tino del medio al inexpresivo Duke (Channing Tatum) y pone en el centro a Roadblock, que es interpretado por Dwayne Johnson. Es decir por un buen actor y un verdadero héroe de acción a la vieja usanza. Roadblock es el personaje que la saga necesitaba y Johnson se carga el filme al hombro sin ningún problema. El guión es mucho más profundo y desarrolla más la historia de mis personajes preferidos Storm Shadow (el gran Byung-hun Lee y si no me creen vean I Saw The Devil) y Snake Eyes (Ray Park) - aunque, nobleza obliga, debo admitir que la pelea final entre ambos del primer filme me gustó mucho-. Le da un lugar de privilegio a la cultura oriental, ya que lo Samurai esta muy presente y posee un rol clave en el conflicto, algo que a mi me encantó. Si bien posee escenas realmente espectaculares con un CGI muy bien logrado, el director privilegia las peleas cuerpo a cuerpo y los viejos y queridos disparos (y no rayos laser ni nada de esas cosas, balas de verdad). Jaye (Adrianne Palicki) borra el insípido recuerdo de Sienna Miller y Ray Stevenson personifica a Firefly, el antagonista perfecto de Roadblock.

La historia retoma donde nos había dejado el filme anterior. Los G.I Joe son engañados por Zartan - que está disfrazado del presidente de los EEUU gracias a los nanobots modificadores de tejido- que tiene un plan para destruir al mundo y dejarlo en manos de su líder, el Comandante Cobra (Luke Bracey). Este es rescatado por Storm Shadow - que disfrazado de Snake Eyes lo involucra a este en un crimen que nunca cometió- de una prisión subterránea de máxima seguridad. Los Joes son acusados falsamente de haber asesinado al Presidente Paquistaní y son declarados enemigos de la patria, para luego ser masacrados por orden de Zartan. Con el verdadero Presidente de rehén, la organización terrorista Cobra toma posesión de la Casa Blanca y fuerza a todos los países a desactivar sus armas nucleares. Pero ellos tienen preparada un arma llamada "Zeus" que es mucho más poderosa y destructiva que cualquier otra (la escena de la destrucción de Londres es impactante). Pero lo que no saben es que tres soldados sobrevivieron al ataque y que además descubrieron que hay un impostor en la Casa Blanca. Redblock, Jaye y Flint (D.J Cotrona) con la ayuda del legendario General Joe Colton, fundador de los G.I Joe (un Bruce Willis como todos lo queremos ver siempre) recorrerán un camino plagado de sangre, balas y venganza para poder dar con el Comandante Cobra y vengar la muerte de los suyos (y en el medio de esto salvar el mundo, claro).


Jon Chu demuestra su talento y nos entrega escenas realmente buenas, en especial la de la lucha en los alpes que es puro vértigo y adrenalina. El uso del CGI es el justo y necesario y por suerte eligió anteponer el músculo y las armas antes que los equipos futurísticos, naves y rayos laser de la primera. Esta vez el desarrollo de los personajes honra a la franquicia y la inserción de Johnson, Stevenson y un genial Bruce Willis le dan a G.I Joe: Retaliation la acción, el carisma, la gracia y el alma de la que carece su fallida predecesora. Supera claramente aquel bodrio y deja muy buenas señales con respecto al futuro inmediato de la saga. Sin pretender ser más de lo que es, el filme nos da lo que pedimos y hasta se da el lujo de reírse de sí misma. Al fin y al cabo, de eso se tratan estas viejas y buenas películas de acción. 

Puntaje: 7.5/10

Despicable Me 2

Despicable Me es una excelente película. Posee un muy buen guión, lleno de humor y de ternura (con picos muy emotivos) y explota una veta poco explorada en el cine: la de los villanos como protagonistas y que además terminan siendo los héroes (tal vez Shrek y Wreck It Ralph sean dos filmes animados que también tratan a fondo este tema). Además tiene un elemento que lo hace casi imbatible entre los suyos: los Minions. Estos pequeños y amarillos ayudantes del maléfico Gru son una verdadera creación. Cada vez que aparecen en pantalla con sus ocurrencias y pseudo-diálogos deslumbran y hacen reír tanto que uno se pregunta porque no son eje central del filme en lugar de personajes secundarios. A su vez, Despicable Me fue la prueba fehaciente de que Pixar continuaba en las grandes ligas a pesar de sus anteriores fracasos artísticos.


Su secuela Despicable Me 2 llegó a los cines este año y trajo consigo todas las suspicacias que generan las segundas partes de un filme que es brillante (lo mismo sucedió con Monsters University). A esto se le sumó el hecho de que todas las copias que se pasaron en los cines estaban dobladas. Así, la riqueza de todos los personajes se perdió por completo ya que - y a diferencia de los muy buenos doblajes de filmes como Toy Story o Monsters Inc.- el trabajo vocal es lisa y llanamente malo. La voz de Steve Carrell le da a Gru un estilo que mezcla lo divertido, lo tierno y lo malvado. Pero el doblaje lo hace una caricatura de sí mismo, lo cual es intolerable, siendo este el resultado en todos los personajes aunque los Minions se salvan por el hecho de ser un compendio de onomatopeyas y palabras sueltas.


El guión es mucho menos consistente y emotivo que el de su antecesora. Pero las dos grandes ventajas que posee son: que está lleno de gags efectivos - con menciones a otros filmes muy bien logradas- y que los Minions esta vez si tienen un rol central en el filme. Así, las risas están aseguradas y en gran cantidad. Gru se encuentra en pleno retiro y esta totalmente abocado a ser padre de sus tres hermosas hijas adoptivas (por favor, no se pierdan a Agnes que es uno de los personajes más dulces y tiernos que creó Pixar). En el medio de sus planes para lanzar una empresa de mermeladas, es contactado por Lucy Wilde una agente de la "Liga Anti-Villanos" que lo convence de ayudarlos a investigar el misterioso robo de una sustancia que convierte a todo el que la consuma en un mutante violeta, feo, invencible y maligno. En el transcurso de su misión como agente encubierto en un shopping - lugar donde suponen que está escondido el ladrón- Gru tendrá que lidiar con los amores de la adolescente Margo y sus celos (la escena donde pide que arresten al muchacho que la corteja es muy graciosa) y con la insistencia de sus niñas para que consiga una cita. Mientras tanto, los Minions comienzan a desaparecer misteriosamente y un plan para conquistar el mundo se desarrolla a pocos metros de este simpático ex-villano y su entusiasta compañera.


Despicable Me 2 es un muy buen filme que si bien no posee un guión tan sólido como la primera parte - la resolución del conflicto es veloz y predecible- es mucho más divertida que esta. Visualmente es impecable, creo que de lo mejor del estudio animado, y es un saludable acierto haberles dado tanto protagonismo a los Minions, que sin dudas van derecho - y merecidamente- a tener su propia película.

Puntaje: 9/10  


domingo, 28 de julio de 2013

After Earth

M. Night Shyamalan es un muy buen director. Más allá de sus recientes fracasos comerciales y artísticos, es innegable que es un profesional talentoso y creativo. Si bien hace tiempo que no nos entrega un filme a la altura de sus primeros tres trabajos - las muy buenas The Sixth Sense, Unbreakable y Signs-  ha logrado imponer un estilo y crear una impronta propia, algo que no es para nada despreciable. Desde The Village (2004), lo único que ha recogió fueron duras críticas siendo algunas de estas correctas y otras basadas en un inexplicable odio hacia el director indio. Su nombre pasó de ser un seguro de ventas masivas de tickets alrededor del mundo - se lo llegó a llamar "el próximo Steven Spielberg"- a un espanta-espectadores que cosecha un fracaso tras otro. Su manejo de cámara fue siempre impecable y puedo decir que es un gran creador de momentos. Con tan solo dos movimientos de cámara, puede lograr helarte la piel y hacerte sentir lo mismo que los personajes detrás de la pantalla. En cuanto a las historias, es verdad que son demasiado retorcidas y tienen más de una vuelta de tuerca. Esto no ha ayudado cuando el guión es lo más flojo de la película, caso de Lady In The Water y la ridícula The Happening que para muchos fueron el comienzo del final de la carrera de Shyamalan. Todos los críticos decretaron que este momento había llegado en 2010 tras el estreno de The Last Airbender una adaptación libre de la serie animada Avatar que si bien está pésimamente actuada - aquí coincido con la crítica- no es una mala idea y visualmente es hermosa. Aún así, es un producto bastante flojo y todos pensamos que por mucho tiempo no veríamos más del otrora genio y hoy caído en desgracia M. Night Shyamalan. Hasta que recibimos la noticia de que estaba detrás de un proyecto por encargo de Will Smith llamado After Earth.


Cuando After Earth estrenó en todo el mundo, la mayoría de los críticos fueron a verlo sabiendo la calificación que le iban a colocar. La mayoría de los comentarios fueron negativos y apuntaban directo a los dos responsables del filme más que al filme en sí mismo. Will Smith - a quien yo considero un muy buen actor- y Shyamalan fueron blanco directo de reviews malintencionadas y bastante superficiales. Uno por haber actuado en teoría mal, intentar promocionar a su hijo y haber escrito un guión horripilante. Y el otro por haberse prestado a dirigir algo que no era un proyecto propio y por haberlo hecho "con el desgano y la soberbia que nos tiene acostumbrados" (les juro que leí esto en la mayoría de los sitios que visité). Esto incrementó mis ganas de ver la película, además de que los trailers y clips me habían dejado satisfecho desde lo visual. Es muy probable que la mayoría de las críticas de After Earth tengan razón en algunos errores que marcan, pero cometen el pecado de dejarse guiar por la opinión personal para con el director en lugar de ver también los puntos positivos de este largometraje - que los tiene y varios-. Una vez dicho esto, pasemos a desgranar una película que es sólida y que, aún con sus fallas de guión, logra entretener y entregarnos un excelente espectáculo visual.


La historia no tiene muchas luces y se nota la influencia de la Cientología en todo el asunto (Smith, así como Tom Cruise y varios actores más apoya a la Iglesia fundada por Ron Hubbard). Hace mil años, el ser humano se vió obligado a abandonar el planeta tierra. Tras haber explotado sus recursos naturales durante siglos y haber destruido el medio ambiente, nuestro planeta dejó de ser un lugar habitable para nosotros. Ahora los humanos viven en Nova Prime y sus naves y casas son una mezcla entre la más alta tecnología y material orgánico - algo que me pareció bastante interesante y refrescante dentro del género ciencia ficción-. Kitai Raige (Jaden Smith) es un joven atormentado por la muerte de su hermana - de la cual se considera responsable, aunque solo era un niño pequeño en ese entonces- cuyo único objetivo en la vida es ser aceptado por su padre. Para ello busca ingresar en los Rangers y así ganarse su cariño. Cypher Raige (Will Smith) es el padre en cuestión y también el comandante de las fuerzas armadas. Es una leyenda viva por su habilidad para hacerse invisible ante los Ursas, unos temibles monstruos que son ciegos pero que rastrean por el miedo. Por este talento, logró conducir a los ejércitos a una victoria impensada contra estos monstruos - ergo, a conquistar Nova Prime- y se ganó la admiración de todo su pueblo. Al comienzo vemos como Kitai es rechazado por enésima vez debido a su arrogante y descuidado desempeño en el campo de entrenamientos. Ese mismo día, Cypher retorna tras una larga misión con la idea de retirarse. Se decepciona al escuchar que su hijo no consiguió su objetivo y mantiene un duro altercado con él. Su mujer Faia (Sophie Okonedo) le pide que se lleve a su hijo en su último viaje y que logre de una vez por todas construir un lazo fuerte con él. Cuando se encuentran en camino hacia un campo de ejercicio, con un Ursa a bordo para practicar, una lluvia de asteroides destruye la nave que cae en un planeta cercano. Los únicos supervivientes son Cypher y Kitai, pero con el agregado de que el primero tiene las dos piernas rotas y está perdiendo mucha sangre. Tras realizar un análisis de la situación, se dan cuenta de que en la cola de la nave se encuentra un aparato que emite una señal de socorro y que debe ser activado velozmente o si no ambos morirán. El problema es que el vehículo se partió en dos y la parte posterior se encuentra a más de 100 kilómetros. Cypher le explica a Kitai que ellos están en el planeta tierra y que todo lo que habita allí ha evolucionado para matar a los seres humanos. Lo que sigue es el viaje de Kitai - un aspirante a Ranger sin experiencia alguna- guiado por su padre, que está conectado a su traje y puede ver todo lo que él ve. Armado con la Cutlass, un arma de ternos doble filos demasiado copada, y con las provisiones de su padre emprende una misión de la cual no sabe si va a retornar vivo. A cada minuto que pasa, los peligros aumentan - los animales salvajes lo rodean y la Ursa que estaba en la nave escapó y lo acecha- y Kitai debe concentrarse en el hecho de que "el peligro es real, pero el miedo es una elección" (así se lo explica Cypher) para poder salvar su vida y la de su papá.


Las actuaciones son buenas. No me parece mal que Will Smith haya elegido salir del papel de bufón y que se haya acercado al registro de I Am Legend aunque el acento con el que hablan todos los habitantes de Nova Prime no le juega a favor y lo hace sonar más bien robótico - ídem para su hijo-. Su Cypher Raige es parco, parece hecho de bronce y tiene una mirada que petrifica. Jaden Smith se ve obligado a cargarse la película al hombro, pues su padre tiene un rol intermitente que es más bien vocal debido a la grave lesión que lo obliga a quedarse en la nave esperando por ayuda. En ese sentido, demuestra que tiene pasta aunque - lógico- todavía le falta mucho. En Karate Kid había hecho un mejor trabajo sin dudas, pero no tenía la presión ni el protagonísmo que tiene en After Earth. Su estado físico es impecable y le pone el cuerpo sin problemas a un filme que cansa de tan solo mirarlo. No se le puede pedir expresividad ni que sea Marlon Brando por dos cosas: primero porque no es un filme que requiera nada de eso y segundo porque tiene tan solo 15 años y este es su primer rol protagónico. El jóven Smith cumple a la perfección con su rol y su padre elige correrse a un costado dejándole todas las luces a su hijo. En fín, a Jaden Smith le falta madurar y seguir tomando lecciones, pero el camino que está tomando es el correcto. Will Smith sabe que no es para la gente lo que solía ser y hasta aquí estaba en franca retirada. Viéndolo así, su interpretación es un paso adelante en una carrera que venía en plena caída y que ahora puede renacer de la mano de roles más sobrios.

La dirección de Shyamalan es realmente buena. Al no trabajar con su material - aunque haya trabajado un poco en el guión original, la película grita "por encargo" por donde se la mire- nos encontramos ante una historia simple que posee flashbacks bien utilizados y mucha acción. Logra construir una escenografía impactante, que nos recuerda a las viejas películas de ciencia ficción. Lo visual es atrapante y el manejo de cámara es impecable, generando escenas sublimes como la de la caída de Kitai en picada por el risco mientras lo persigue un águila o la lucha final entre este y la malvada y fea - si, muy fea y bien construida- Ursa. Shyamalan hace un buen trabajo sobre un guión bastante simplón y logra exprimirlo al máximo mediante desvíos cuando la historia se hace demasiado obvia (repito, visualmente es impecable y no se le puede criticar siquiera el uso excesivo de CGI). Al director le pidieron un filme de ciencia ficción y él entregó exactamente eso. Además mostró señales de estar dispuesto a salir del pozo en el que comenzó a hundirse después de The Village allá por 2004. Hay muchos críticos que no pueden vivir con estas dos cosas y está bien, ahí ellos. Pero que no destruyan un filme solo por un mero prejuicio o el interés de terminar con la carrera de alguien porque no les gusta o los decepcionó con sus últimos trabajos.


After Earth es una buena película de ciencia ficción que posee mucha acción y bastante corazón sobre el final. Es una historia de redención y reconciliación entre padre e hijo con aristas de cientología y frases hechas. M. Night Shyamalan vuelve al ruedo con este filme que si bien no es una maravilla, logra impresionar visualmente y prueba que la mano del director sigue intacta cuando se trata de crear escenas y ambientes. Su duración es ideal y su ritmo dista de ser acelerado, algo que es saludable en un momento donde los estrenos más recientes dentro de la acción y la ciencia ficción buscan la efectividad de la velocidad y la adrenalina. Punto a favor para Shyamalan y los Smith, aunque sin dudas que deberán superar- y con creces- su buena labor aquí para confirmar y revalidar estos elogios.    

Puntaje: 7.5/10

viernes, 26 de julio de 2013

Apartment 1303 3D

Cuando me enteré que este filme se estrenaría en los Estados Unidos - dudo que llegue aquí, aunque uno nunca sabe- sentí muchas ganas de verlo. Su estética parecía similar a Dark Water esa otra muy buena remake norteamericana que condensaba lo mejor del terror japonés que tanto nos entusiasma a los fanáticos de la sangre y los sustos. Cuando conseguí hace unos días una copia me dispuse a mirarla con la mayor de las expectativas. Lamentablemente Apartment 1303 3D es una de las grandes decepciones de la temporada y uno de los peores largometrajes que se haya visto en mucho tiempo.

La historia es un gran cliché que se nutre de pequeños clichés internos, creando un producto realmente aburrido y de muy mala calidad. Janet Slate (Julianne Michelle) y Lara Slate (Mischa Barton) son dos hermanas que viven en conflicto permanente con su madre Maddie (Rebecca De Mornay) una estrella musical caída en desgracia que además de ser una alcohólica está completamente loca. Janet decide mudarse de la casa que comparten y consigue un hermoso departamento en las afueras de Detroit. Durante su primera noche allí, se cruza con una pequeña y bastante extraña niña llamada Emily que le dice que una mujer se suicidó en ese departamento y le pide que se vaya del lugar. Luego de instalarse, comienza a sentir un olor intenso y asqueroso así como puertas y ventanas que se abren. Se siente observada y entra en pánico. Todo lo que siempre había soñado se estaba transformando en una pesadilla. El fantasma de una muchacha llamada Jennifer habita la casa y no quiere compartirla con nada. Janet muere tras ser empujada por el balcón por esta entidad fantasmagórica dando pie a que su hermana Lara se mude al departamento para intentar investigar junto a su ex pareja Mark Taylor que es lo que realmente sucedió allí. Pero lo que no sabe es que la siguiente es ella y para salvarse deberá descubrir el misterio que recubre al departamento 1303 antes de que termine la noche.


Las actuaciones son muy malas y la dirección a cargo de Michael Taverna deja mucho que desear. El CGI (efectos especiales) es muy malo y esto arruina los pocos momentos donde se intenta asustar al espectador. El 3D es completamente inútil y da la sensación de que hasta la Alta Definición no logra hacer de la imagen algo decente. El desarrollo del guión, que de por sí es pésimo, queda trunco y da la sensación de que de un tirón decidieron terminar la película. Esto significa que hasta para el que le llegue a gustar, Apartment 1303 3D será una película muy corta que no resuelve ninguno de los interrogantes que plantea. Los títulos iniciales dan la sensación de que estamos ante un nuevo homenaje al terror japonés, pero con el correr de los primeros minutos queda claro que lo único que hace esta película es pisotear un género que no se cansa de entregarnos filmes que oscilan entre lo muy bueno y lo razonable-efectivo. Hay una referencia a Psycho ya que la adolescente que acecha a los habitantes de la casa se suicidó luego de que la policía encontrase a su madre - con la que tenía una relación conflictiva- descomponiéndose en un placard de la casa. La investigación es llevada adelante por un policía encubierto (Mike) y la hermana de la víctima (Lara) y hasta aquí llega todo. Podríamos decir que también es una mala copia de la obra maestra de Alfred Hitchcock. En fin: no hay terror - no contabilice ni un susto ni una aproximación siquiera a uno- ni una buena historia ni buenas interpretaciones ni una decente dirección. Todos estos elementos sumados dan un resultado por debajo de lo negativo. Apartment 1303 3D no llega a ser mediocre siquiera - y mucho menos algo parecido a su homoníma japonesa- y por ello debe ser evitada a toda costa por cualquier espectador.

Puntaje: 1/10

jueves, 25 de julio de 2013

On The Road

El año pasado, Walter Salles aceptó el desafío de realizar la versión cinematográfica de "On The Road" el famoso libro de Jack Kerouac que marcó a fuego y definió a la Generación Beat. La tarea no era exactamente fácil, pero tanto el director brasileño como los protagonistas estuvieron a la altura de las circunstancias. El resultado fue On The Road, una versión casi perfecta del relato de Kerouac que logra retratar la angustia y los dilemas de una sociedad que estaba en plena ebullición tras la Segunda Guerra Mundial.


El narrador del filme es Sal Paradise (Sam Riley) que es el alter ego de Kerouac. Es un aspirante a novelista que vive en Nueva York y se encuentra atrapado en una vida que no considera propia. Se siente encadenado a una realidad que considera asfixiante y que no le permite desarrollar sus habilidades. Tras la muerte de su padre, decide emprender un viaje junto a su amigo y aspirante a poeta Carlo Marx (Tom Sturridge) para encontrar a un tal Dean Moriarty (Garrett Hedlund) del que han escuchado hablar mucho. Cuando logran dar con él, Sal queda completamente impactado por esta figura libre y carismática que sin preludios le mostrará un lado de la vida que hasta allí le era desconocido. Esa misma noche, conoce a Marylou (Kristen Stewart) que es la amante de Dean y de quien se enamora instantáneamente. De a poco, Carlo comienza a quedar fuera del esquema y todo pasa a girar alrededor de este potente y dinámico trío de amigos. Juntos, los tres deciden liberarse de todo tipo de atadura que tengan y salir a recorrer en país para poder descubrirse a sí mismos. Para poder encontrar las respuestas a todos sus miedos y dudas y ser libres de una vez por todas. El camino estará repleto de drogas, alcohol, fiestas, desencuentros, sexo, amistad...Pero lo que le da sentido a la historia es esta idea de poder encontrarse a uno mismo, de salir de los moldes de la sociedad - de alienarse, dejando de pertenecer a ella- y caminar constantemente por la cornisa siempre con el riesgo de caer en aquello que no conocemos. El eco de una generación que buscaba cambiar el mundo resuena en los espíritus libres de Dean, Sal y Marylou que deciden emprender un camino sin retorno asegurado donde, cada uno a su manera, intentará encontrar aquello que andan buscando. Todo lo que vivirán durante este intenso y desgarrador viaje va a marcar sus vidas para siempre y les dejara en claro - y aunque sea mediante el dolor más profundo- cual es el camino que deben seguir. Es la misma idea de la reinvención presente en esa gran escena de Náufrago donde el personaje de Tom Hanks se encuentra ante una encrucijada y por primera vez no sabe hacia donde ir. Esto no es algo malo, más bien todo lo contrario: es el momento en el que se da cuenta de que finalmente es libre.


Garrett Hedlund realiza una interpretación perfecta. Su Dean Moriarty es maravilloso y posee la esencia del personaje original. Toda la libertad y el dolor de Dean se condensan en la gran escena final donde se despide en las calles de Nueva York de su amigo Sal - ahora casado, con mucho éxito y dinero- tras haber quedado completamente relegado de la sociedad. Sam Riley nos entrega un sensible Sal Paradise, que tras encontrar en Dean todo lo que buscaba emprende su propio camino sin mirar atrás y sin importarle la suerte de sus amigos. Pero la gema de la película es la Marylou de Kristen Stewart. La actríz finalmente logra despegarse de la rigidez e inexpresividad de Bella Swan y retorna a la madurez, nostalgia y angustia que habíamos visto en su Em Lewin (Adventureland) que había sido su mejor papel hasta aquí. Con su soltura y desfachatez logra cautivar al espectador desde el inicio del filme y, a medida que su personaje se va desarrollando, comienza a salir a la luz el talento que esta joven actriz posee. Tal vez Hedlund y Stewart, entregándose a fondo sin temerle a nada, terminan haciendo más pequeño el papel de Riley pero le imprimen a On The Road un dinamismo y carisma que la hacen una película memorable.


La anarquía y la libertad están presentes en un filme que es igual de caótico y explícito que la obra maestra que lo inspiró y que le dio voz a una generación. El retrato de la sociedad es perfecto: las tensiones de la pos-guerra aún estaban vigentes para 1947 - año donde comienza el viaje, que termina en 1950- y todos parecían atados. Se necesitaba que alguien diese un paso al frente y gritase bien fuerte, descargando toda la angustia y el dolor que estaban escondidos en lo profundo del alma. Eso fue lo que logró Jack Kerouac con su libro y esta película no solo lo representa a la perfección sino que también lo explica de una forma bastante concreta. Si bien es una efectiva road-movie, no posee ese ritmo frenético del libro siendo esta la mayor diferencia entre ambos y tal vez el más grave error de esta adaptación. Visualmente el filme es impactante y nos trae un dejo de nostalgia. Desde la primera escena nos sentimos inmersos en esa época así como identificados con los personajes principales y con los que van surgiendo a lo largo de la historia (atención con un duro y sombrío Viggo Mortensen representando a la leyenda William S. Burroughs). Los paisajes son impactantes y la mayoría de las escenas sobrepasa los límites desde cualquier punto que se las analice - sensibles y puritanos, abstenerse-. Creo que On The Road es un filme que se puede disfrutar mucho aún sin ser fanático del libro. El purismo - hablo ahora a los fanáticos- debe ser descartado desde el vamos. Lo único que les pido es que tengan la mente abierta y que se sienten a disfrutar de dos horas y media de cine de muy buena calidad.

Puntaje: 9/10

miércoles, 24 de julio de 2013

This Is 40

En mi opinión Judd Apatow es uno de los mejores directores de cine de los últimos años en general y el mejor dentro del género comedia. Tras una breve carrera dirigiendo episodios de series en televisión, en el año 2005 Apatow saltó a la fama mundial con su primer filme The 40 Year Old Virgin, una desopilante - y profunda al mismo tiempo- historia acerca de Andy (un enorme Steve Carrell) una persona que a los 40 años todavía no había tenido relaciones sexuales. El recibimiento fue completamente positivo y la crítica unánime: un talento había llegado para quedarse y además había reinventado muy ingeniosamente un género un tanto desgastado. Sus dos siguientes filmes, Knocked Up (2007) y la excelente Funny People (2009), avalaron los elogios que había recibido y fueron la prueba de que su trabajo iba muy en serio.


Los largometrajes de Apatow son muy divertidos y muy humanos. Poseen un humor y una sensibilidad muy inteligentes, pues nunca sobrepasan el límite. Sus historias tratan temas que son tanto tabú - como el sexo- como cotidianos - la vida en pareja- para cualquier ser humano. Así logra que los espectadores se identifiquen de una forma u otra con sus personajes. En su último filme This Is 40, el director decide ir a fondo con dos tópicos importantes como el matrimonio - y todo lo que implica la cotidianidad- y la llegada a los 40 años, ese punto intermedio entre la juventud y la vejez donde dicen que la perspectiva acerca de la vida cambia por completo. La historia es presentada como un spin-off de Knocked Up ya que tiene como protagonistas a una pareja que estaba presente en aquel filme. Pete (el fenomenal Paul Rudd) y Debbie (la dúctil y genial Leslie Mann que además es la esposa del director en la vida real) son una pareja con dos hijas: la pre adolescente y siempre conflictiva Sadie (Maude Apatow) y la pequeña Charlotte (Iris Apatow) tan tierna como molesta. Ambos están a punto de cumplir 40 años y su matrimonio ha llegado a un punto de estancamiento. Se la pasan todo el día discutiendo, huyen el uno del otro de todas las maneras posibles, han perdido el apetito sexual y en lo laboral y económico el panorama es bastante oscuro. A todo esto se le suman sus padres que cada vez que aparecen en escena generan diversos conflictos en sus hijos tanto individualmente como en lo referido a la pareja. Ni Pete ni Debbie parecen poder encontrarse el uno al otro pero tampoco siquiera a ellos mismos.


Las dificultades que acarrea la tarea de ser padres, los inevitables conflictos en la pareja, los miedos con respecto al futuro - la escena donde deciden cancelar el Wi-fi y comenzar a comer sano no tiene desperdicio- y la tediosa rutina que puede destruir la convivencia más sólida son los ejes sobre los que gira This Is 40. La dirección es nuevamente impecable y las escenas en su mayoría son una lección de como se debe filmar una comedia dramática. Los actores están perfectos en sus roles y representan adecuadamente la esencia del guión. Leslie Mann prueba ser una actriz graciosa y seria a la vez. Paul Rudd brilla nuevamente haciendo el perfecto average Joe - esta vez en un tono más serio y depresivo- un rol que le calza a la perfección y que Apatow ha sabido explotar en sus filmes. Nota aparte para Iris y Maude Apatow que demuestran que no llegaron al filme por ser hijas del director. Los actores secundarios también cumplen y con creces: Jason Segel interpreta al desopilante personal trainer de Debbie. Charlene Yi nos arranca muchas risas como Jodi y Megan Fox consigue un director que pretende hacerla actuar y - aún sin sacarla del todo de su zona de comodidad- logra que protagonice escenas bastante divertidas. Pero la ovación se la termina llevando Melissa McCarthy que como la agresiva madre de un compañero de Sadie nos regala dos escenas hilarantes por donde se las mire.


This Is 40 es un tratado acerca de los miedos y las incertidumbres que atacan al ser humano - sin excepción alguna- cuando llega a cierta edad. La reflexión acerca de la propia mortalidad y la pregunta acerca del futuro inmediato rondan todo el filme, llegando a una conclusión simple y potente. Al final, entendemos que la única manera de afrontar estos miedos e interrogantes es vivir la vida a pleno y día por día, intentando descubrir en el camino quienes somos realmente. Esto no significa que no vaya a haber obstáculos, más bien todo lo contrario. Pero el filme nos enseña que debemos siempre luchar contra toda adversidad, que estos problemas son parte inevitable e imprevisible de nuestra existencia, pero que siempre hay luz después de la oscuridad. Al fin y al cabo, tal vez esa sea la verdadera esencia de la vida. Judd Apatow nos sigue demostrando que no nos equivocamos al entronizarlo 8 años atrás.

Puntaje: 9.5/10



martes, 23 de julio de 2013

The Lone Ranger

Este fin de semana tomé coraje y fui a ver The Lone Ranger. Debo admitir que habiendo leído tantas malas críticas y tan tibios elogios, fui lleno de prejuicios. Mi sensación era que me encontraría con otro blockbuster de verano que abusaba del CGI y que le faltaba el respeto a la obra original. Pero para mi sorpresa, y aunque Gore Verbinski y Jerry Bruckheimer - director y productor respectivamente- no son santos de mi devoción, debo decir que me divertí mucho y que me pareció un muy buen filme.


El filme comienza con un niño que ingresa a una exposición en el año 1933 y se encuentra con un viejo indígena que le comienza a contar una historia. Este personaje es nada más y nada menos que Toro (o Tonto en inglés) el fiel compañero del Llanero Solitario. Los recursos del flashback y flashforward están muy bien utilizados y prueban su efectividad a lo largo de la película. Básicamente la historia nos explica como John Reid (Armie "Winklevoss" Hammer") se convirtió en el justiciero enmascarado. Un joven e idealista fiscal se dirige a su pueblo natal para trabajar allí. Lo espera su hermano Dan Reid (James Badge Dale), el valiente Sheriff del pueblo que además está casado con el amor de su vida (una historia que no llega a explicarse ni desarrollarse bien). En el tren que lo transporta, se encuentran el indio comanche Toro (Johnny Depp) y el temible Butch Cavendish (William Fitchner) que van camino a cumplir con sus condenas. En una escena maravillosa que trae de vuelta el western a la vida - algo que en estos años solo sucedió con Open Range, Appaloosa y Hatfields & McCoys- los secuaces del villano atracan el tren que está en pleno movimiento y rescatan a su jefe. Toro y Reid se las arreglan para sobrevivir, aunque bastante magullados. El fiscal no deja que nada corrompa su idealismo y decide encarcelar al indio ya que una condena pende sobre él. Su hermano lo recibe y lo nombra Ranger del distrito, llevándoselo a una misión para encontrar a Cavendish. En el camino, son traicionados y emboscados por uno de los miembros del grupo y todos son salvajemente masacrados por la pandilla del bueno de Butch. Como si fuera poco, este se lleva el corazón de Dan, mientras John agoniza. A todo esto, Toro los encuentra y - previo trueque con los cuerpos, en una escena hilarante- cava las fosas para enterrar a todos. El famoso caballo blanco - Silver, cuyas escenas son realmente graciosas y más aún aquellas en las que interactáa con Toro - aparece y señala a Reid para que sea salvado. Si bien el indio cree que este es torpe, cobarde y que su difunto hermano era el valiente guerrero le hace caso al animal y salva su vida. Comienza un camino donde el joven fiscal deberá descubrir quien es realmente. Darse cuenta que a veces la verdadera justicia no se consigue del lado de la ley sino estando detrás de la máscara para así poder vengarse de las personas que asesinaron a su hermano frente a sus ojos.


Verbinski traslada el formato de Pirates Of The Caribbean al salvaje oeste y sorpresivamente funciona. Johnny Depp nos entrega un Toro memorable que tiene mucho de Jack Sparrow pero también marca sus diferencias con respecto a este. Con sus muecas, sus gestos y sus líneas se come la película y no deja espacio para nada más. En este sentido, Armie Hammer realiza una buena labor y como sidekick cumple con creces. Claro que su personaje es más rígido y menos carismático - ¿Alguien lo puede culpar por esto estando al lado de Johnny Depp?- pero aún así divierte y es muy intenso en las escenas de acción. Claro que el filme es un festival de CGI (efectos especiales), pero debo agregar que están muy bien logrados y que la época está recreada de manera perfecta. Como todo blockbuster millonario es fastuoso y enorme, pero aún así con algunas escenas The Lone Ranger logra ser un western efectivo y compacto. Claro que hay errores: quedan en evidencia los baches de guión y la poca profundidad y presencia de los personajes más allá de los dos protagonistas principales. Pero en el overall es una película muy sólida y que está hecha como puerta a un trilogía como mínimo (y por lo general cuando esto es así, el resultado es negativo, algo que claramente no sucede aquí). Más allá de las pésimas críticas que recibió en todo el mundo, debo decir que The Lone Ranger es un filme que entrega lo que promete - algo que para mí es clave a la hora de realizar una crítica- y que no pretende ser más que eso: puro entretenimiento. La joya sin dudas es la extensa, épica y emocionante escena final al ritmo de una gran versión de "William Tell Overture" a cargo de Hans Zimmer - escuchen este gran soundtrack, no se lo pierdan- que vale oro. En fin, una gran película más allá de lo que diga la crítica. Hi-Yo Silver y que se venga la segunda!      

Puntaje: 8.5/10